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Mayte Bonilla: "Asumimos esto como una guerra de guerrillas"

Resistencia literaria se llama la asociación que puso en marcha con un puñado de escritores de La Llagosta para ganar visibilidad

Mauricio Bernal

Mayte Bonilla: "Asumimos esto como una guerra de guerrillas"

NURIA PUENTES

Es sobre un concepto inexplorado, algo que, llegado el caso, podría llamarse literatura de proximidad, que se basa en parte la existencia de Resistencia literaria, una pequeña asociación de escritores de La Llagosta deseosos de llamar la atención sobre esa circunstancia tan familiar: el vecino de al lado escribe. No solo escribe: publica. Quizá no en una gran editorial, quizá no es un coloso llamado a trascender, pero es el vecino: ¿por qué no leerlo? Mayte Bonilla es una de las fundadoras.

-Resistencia literaria. Resistencia.

-Bueno, hablando entre nosotros pensamos que somos unos resistentes, porque seguimos escribiendo, porque seguimos intentándolo. Es un vocabulario de guerrilla porque tal y como están las cosas casi hay que asumir esto como una guerra de guerrillas.

-¿Para ser de la Resistencia hay que ser hijo de La Llagosta?

-No necesariamente. No todos los miembros somos nacidos en el pueblo, pero todos tenemos un vínculo con el pueblo. Nacimos en otro sitio y ahora vivimos aquí, o vivimos un tiempo aquí y luego nos marchamos…

-Por supuesto, los une lo literario.

-Eso es lo principal. Todos somos autores publicados, cada uno con su propia experiencia.

-Hábleme de la suya.

-Pues mire, yo siempre he escrito historias, escribir historias es algo que me divierte. Cuando tenía 23 años publiqué una novela en una pequeña editorial de Madrid. 'La dama de la costa', se llamaba. Luego he seguido escribiendo, pero nunca volví a publicar.

-¿Por qué?

-Porque la experiencia no fue del todo buena. De hecho, es otro de los factores que nos han unido: no soy la única del grupo a la que le han pasado cosas desagradables.

-¿Cómo se conocieron?

-Por una iniciativa de la biblioteca, que hace dos años organizó una reunión de autores locales. Para que la gente del pueblo nos conociera.

-¿Cuántos fueron?

-Éramos media docena. El salón de plenos del ayuntamiento se llenó para la presentación. Al año siguiente se hizo un segundo encuentro y para Sant Jordi pusimos un stand de autores locales. Hasta que un día surgió la idea de formar una asociación.

-Lo principal es ser leídos, ¿no?

-Lo principal es promover la cultura y la lectura en general. Está claro que la gente lee poco, y no puedes sentarte a esperar a que compren tus libros. A unos matadillos como nosotros es difícil que nos lean, así que hay que salir a buscar a los lectores.

-Hábleme de ese libro de relatos que publicaron. 'Barricadas de papel y tinta', ¿no?

-Bueno, queríamos tener algo concreto que diera visibilidad a la asociación, y nos pareció que una antología de relatos era lo más adecuado. Lo bueno de hacer todo esto en el contexto de un pueblo pequeño es que la presentación la hicimos en el salón de plenos, y vino el alcalde, y vino el concejal de Cultura… Es más fácil ser noticia.

-Es en parte a lo que aspiraban, ¿no? A llamar la atención del pueblo.

-Para empezar. Tenemos una dimensión local para empezar, pero evidentemente no renunciamos a llegar más lejos.

-¿Cuántos son?

-Ahora mismo somos siete.

-¿Qué proyectos tienen en mente?

-Estamos preparando una dramatización teatral de fragmentos de nuestras novelas a cargo de un grupo de teatro local, el grupo Jump. Supongo que es lo que haremos para Sant Jordi. Y a largo plazo…

-¿Si?

-A largo plazo, una feria del libro de la Llagosta. Al menos queremos intentarlo.