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GENTE CORRIENTE

Francesc Climent: «Miniaturizo los coches de mis vivencias como bombero»

Este enfermero del cuerpo de Bomberos construye a escala los vehículos en los que atiende a víctimas

Manuel Arenas

Francesc Climent muestra algunos de sus vehículos construidos a escala.

Francesc Climent muestra algunos de sus vehículos construidos a escala. / JOAN PUIG

Los padres de Francesc Climent (Barcelona, 1982) cuentan que cuando su hijo iba en el carrito de bebé y oía la sirena de una ambulancia o un coche de bomberos, el crío se lanzaba a por ella como quien cree poder cazar al vuelo una estrella fugaz. Aquel niño creció percatándose de que la esencia de lo que las sirenas le hacían sentir podía inmortalizarse. ¿Cómo? Concentrándola en cientos de miniaturas que, lejos de constituir una ficción, anidan historias muy reales de un bombero atrapado en un cuerpo de enfermero.

-¿Enfermero o bombero?

-¡Un poco de todo! Soy jefe del sector Sanitario de los Bomberos de Barcelona, el enfermero que se encarga de atender a la víctima en ‘zona caliente’. Mi trabajo es estar un paso por detrás por si hay víctima o riesgo para los bomberos.

-¿Desde cuándo está en el cuerpo?

-Desde el 2015. Antes trabajé en el helicóptero del Sistema d'Emergències Mèdiques, en el Hospital de Sant Pau y en la ambulancia, donde empecé con 17 años. Siempre me ha gustado esto: mi madre es enfermera y supongo que eso me ha guiado.

-¿Cuál ha sido el servicio que más le ha marcado?

-Tuve uno dramático de un chico atropellado en La Jonquera que al final sobrevivió, pero sin duda el que más me ha costado olvidar es el de los ataques terroristas en la Rambla, donde fui uno de los primeros intervinientes.

-Explíqueme su afición por el modelismo.

-Empecé coleccionando coches de bomberos en miniatura con 14 años: me llamaba la atención. De coleccionarlos pasé a repintarlos, modificarlos, buscar a gente que tuviera documentación para hacerlos de la manera más real posible…tengo una colección de unos 600, de los cuales 200 he modificado o creado yo.

-Imagino que ser bombero facilita las cosas.

-Pues sí. Aquí he conocido gente con interés en el tema: algunos hacen fotos, otros modelismo…además de coleccionar, se trata de investigar y bucear en la historia.

-¿Empieza siempre de cero?

-A veces sí, con una plancha de plástico o metal. Otras veces aprovecho partes de una miniatura y las combino con las de otra para que se parezca más al modelo original. Las maquetas son a escala 1:87 las pequeñas, y a 1:43 las grandes.

-¿Y expone al público o vende?

-Con esto no gano dinero, más bien al revés: si empiezas a mirar cosas, se te puede ir la olla mucho (ríe). Normalmente no expongo, pero el año pasado sí llevé algunos modelos al salón AutoRetro de Barcelona, donde Bomberos tiene un ‘stand’.

-¿Miniaturiza los coches en los que usted tiene vivencias?

-Sí. Tengo los modelos exactos de los helicópteros en los que he volado, con la matrícula y todo igual. También los coches de bomberos: tengo la ambulancia en la que trabajo, los vehículos de mi parque…incluso algún compañero me ha pedido que le haga el suyo como recuerdo al jubilarse.

-Me interesa el punto de que convierta en arte su realidad cotidiana.

-Pues lo siguiente es hacer dioramas, o sea, representar escenas concretas. Ahí hay mucho más curro. Alguna vez he pensado en hacer alguno de algún servicio especial, como uno que nunca olvidaré en el que tuvimos que apoyar un patín del helicóptero en una roca y saltar.

-¿Siempre trabaja con miniaturas?

-También colaboro en la restauración del patrimonio histórico de Bomberos, como cascos, coches o una bomba de vapor del 86, por ejemplo. A raíz del modelismo conocí a algunos restauradores y cuando entré en el cuerpo me apunté a la Agrupación Cultural y Deportiva del Cuerpo de Bomberos de Barcelona. Es divertido porque hablo con bomberos veteranos que me explican sus batallas.