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Alba Ruiz de Andrés: "El día de Navidad como con mi segunda familia"

Tiene una vena solidaria que la lleva a trabajar siempre por los otros: o bien buscando la cura del sida en el equipo del doctor Clotet o bien haciendo voluntariado con los 'sin techo' de Barcelona

Mauricio Bernal

Alba Ruiz de Andrés: "El día de Navidad como con mi segunda familia"

FERRAN SENDRA

Hay una vena solidaria que impregna la vida de Alba Ruiz. Investigadora posdoctoral del Institut de Recerca de la Sida (IrsiCaixa), su pertenencia al equipo de investigación del doctor Bonaventura Clotet no tiene poco que ver con su experiencia personal en varios países de África, especialmente en Mozambique, donde ha viajado varias veces como voluntaria de la Comunidad de San Egidio, y donde conoció de cerca y trabó amistad con personas afectadas por la enfermedad. Su vínculo con la famosa asociación laica no se limita a África y al VIH: se trata de algo sostenido que una vez a la semana la lleva a la noche de Barcelona a dar apoyo a los habitantes de la calle, y que este diciembre, como de costumbre, implica compartir la comida del día 25 -que apoya la Fundació Bancària La Caixa- con los vulnerables, los marginales, los necesitados. He aquí un cuento de Navidad.

-Cuénteme, ¿cómo empezó todo esto?

-Empezó en diciembre del 2005, cuando un amigo me invitó a participar en esa comida de Navidad dando un regalo. Entonces entré en contacto con una realidad de gente dispuesta a ofrecer su tiempo a las personas necesitadas, tanto a nivel material como a nivel humano.

-¿Qué regaló?

-Si no recuerdo mal, unos guantes y una bufanda.

-¿Y luego?

-Luego, a los tres meses, empecé a visitar por las noches a esa persona a la que le había dado el regalo; a esa y a otras, en el Raval y en el Gòtic. Desde entonces lo hago regularmente, una vez a la semana.

-Hábleme de sus viajes a África.

-Bueno, fui con la comunidad a Mozambique en el 2007. Era un curso de formación dirigido a médicos y enfermeras africanos sobre el tratamiento del VIH. Asistí como alumna. Ahí conocí a muchas personas, personas con las que mantengo el contacto.

-Eso fue antes de que entrara en el instituto. ¿La influenció?

-La verdad es que no sabría decirle hasta qué punto eso marcó mi tendencia vital, pero, desde luego, esas visitas a África y la formación que hice allí influyeron.

-¿Cuántas veces ha vuelto desde entonces?

-Cuatro veces. No voy todos los años pero sí cada dos o tres, máximo cuatro.

-En sus vacaciones.

-Sí.

-Luego estamos hablando de años en los que está los 12 meses trabajando de cerca con la enfermedad.

-Sí. De un modo u otro, sí.

-Volvamos a su trabajo de voluntaria. ¿En qué consisten sus salidas nocturnas?

-Bueno, como le decía, visitamos un día a la semana a personas que viven en la calle. Les llevamos comida, refrescos, ropa y mantas cuando es invierno; pero sobre todo vamos por la relación personal que queremos construir con ellas.

-¿Relaciones de amistad?

-Amistad, no siempre, pero sí,  a veces sí. Es más fácil recuperar la dignidad con la fuerza que te aporta un amigo. La idea es ser un puente entre esa persona en dificultades y lo que le puede ofrecer la ciudad: una oportunidad de trabajo o la posibilidad de volver a contactar con su familia, por ejemplo.

-Entiendo. ¿Y se reúnen todos en la comida de Navidad?

-Esa es la idea, sí. Viene las personas que viven en la calle pero también ancianos que viven solos, familias con pocos recursos, extranjeros que no tienen cómo celebrar la Navidad, incluso familias de refugiados.

-Y cada 25 usted come con ellos.

-Sí. El 24 y el 26 estoy con mi familia, y el 25, con mi segunda familia. La Navidad es un poco la expresión de esta amistad que forjamos durante todo el año.

-¿Cuántas personas acuden?

-En toda la ciudad, este año acudirán unas 1.300. Son varias comidas, en realidad, en varios sitios. Cada uno recibe un regalo personalizado, y los días previos hacemos un llamamiento para que la gente done regalos. Es muy importante que cada uno tenga el suyo. Y hay que subrayar que no es un comedor social.

-¿Qué quiere decir?

-Quiero decir que es una comida de Navidad. Que se viste la mesa como la vestiríamos en nuestra propia casa. Que vamos todos elegantes. Que se les hace llegar una invitación. Conozco gente que no tiene nada en la vida pero que guardan cada una de las invitaciones que les hemos dado. Muchas personas esperan esta comida, saben que cuando llegue la Navidad tendrán un lugar en la mesa.

-Para terminar, cuénteme: ¿habrá cura para el sida?

-Claro que sí. Estamos haciendo un gran esfuerzo, a pesar de que ha bajado la financiación.

-¿Por qué?

-Pues porque aquí en Europa la gente ya no muere por la enfermedad, y porque se ha perdido la percepción de riesgo. Lamentablemente es así. 

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