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Maria Josep Estanyol: "Aquí a nadie le interesa el fenicio; aquí estoy sola"

Profesora de la UB, es la única especialista en fenicio de España; en los años 80 escribió el único diccionario fenicio que existe

Mauricio Bernal

Maria Josep Estanyol: "Aquí a nadie le interesa el fenicio; aquí estoy sola"

ELISENDA PONS

Y, comoquiera, que el fenicio tenía connotaciones arqueológicas, Maria Josep Estanyol se quedó con el fenicio. “Porque a mí la arqueología siempre me ha gustado mucho”, dice, “y la epigrafía fenicia tiene la particularidad de que siempre se encuentra sobre restos arqueológicos”. En su despacho del edificio histórico de la Universitat de Barcelona (UB), en la Facultat de Filologia, donde dicta entre otras materias Lengua fenicia, la profesora Estanyol se queda pensando y agrega: “Además, era interesante y tenía recorrido. En España nadie hacía fenicio”. Hoy es una autoridad mundial en el tema.

-Algo leí al respecto. Que no hay literatura fenicia. Que toda la escritura está en piedra, ¿no?

-Así es, el fenicio nos ha llegado solo a través de las inscripciones. No hay textos literarios, aunque suponemos que los hubo, por ejemplo los relatos de los periplos. El periplo de Hanón, o el periplo de Himilcón. Sabemos de su existencia por los textos clásicos. Suponemos que escribieron al respecto, pero probablemente muchos de esos textos se quemaron en la biblioteca de Alejandría.

-Hablemos de ese 'Vocabulario fenicio' suyo.

-Fue mi tesis doctoral. Es el único diccionario fenicio que existe.

-¿El único? ¿En el mundo?

-El único. Todo el mundo funciona con este diccionario del año 80… ¡que no pienso rehacer! Me dio tal trabajo… Hoy hay internet, pero yo hice esto con una máquina de escribir común y corriente… Estuve cinco años haciéndolo.

-¿Es su gran obra?

-Pues mire, en términos de cultura fenicia, sí, porque aparecen todas las palabras que hay en todas las inscripciones fenicias.

-Las encontradas hasta entonces. Hasta el año 80.

-Sí, pero tampoco se han encontrado muchas más inscripciones desde entonces: unas 20, más o menos. ¿Y sabe qué? Al parecer, este es un libro raro. El otro día entré en Amazon ¡y resulta que lo venden por 300 euros! ¡Si lo hubiera sabido...! ¡Yo solo tengo dos!

-Me pregunto si hay muchos como usted, especialistas en fenicio.

-No. Somos pocos. De los viejos ya no queda nadie, excepto yo, que soy  la joven de los viejos. Ahora habrá siete especialistas en fenicio.

-En España.

-En el mundo. En España, la única especialista soy yo. Nadie quiere saber nada de fenicio. No interesa. No importa. Los primeros que estudiaron esto fueron los franceses y los italianos, y allí existe aún un interés, pero aquí no. Aquí no hay escuela, por decirlo así. Aquí estoy sola.

-¿Y un relevo?

-No. Tampoco hay. Pero a mí me gusta, me lo paso bien. Me gusta enseñarlo y procuro no aburrir a mis alumnos. Yo no sé a mí cómo me gustó el fenicio: mi profesor lo hizo muy aburrido.

-Cuénteme cómo no aburre a sus alumnos.

-Por ejemplo, hoy estudiábamos una inscripción muy larga que hay en un sarcófago en el Louvre. Aparte de larga, es una inscripción donde hay una maldición.

-Ajá... ¿Qué dice?

-Dice que si abres el sarcófago no tendrás espacio entre los vivos ni entre los muertos. Se borrarán tus antepasados y también tu descendencia. Se olvidará tu nombre.

-Caray.

-Sí, bueno, hoy en día no es para tanto, pero en aquella época daba miedo. Me refiero a que la maldición va ligada a la cultura. Si no entiendes la cultura no entiendes estas maldiciones. Aprender lengua fenicia es aprender cultura fenicia.

-Dígame, ¿qué deuda tenemos con los fenicios?

-Pues mire… Hay una gran deuda que reconocer a los fenicios. A mí lo que me entusiasma de la escritura fenicia es que es una escritura alfabética: ellos inventaron el alfabeto.

-Casi nada. Y uno siempre habla de lo buenos comerciantes que eran.

-Sí, la gente suele asociar al fenicio con el comercio. Pero eran mucho más que eso. 

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