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GENTE CORRIENTE

Alejandro Pe: "Hay que dejar de victimizar al transexual"

Este `youtuber¿ ayuda a jóvenes transexuales a dar el paso que él dio. Hoy se siente bien ante el espejo.

Juan Fernández

Alejandro Pe: "Hay que dejar de victimizar al transexual"

ALBERT BERTRAN

La normalización de la realidad trans se construye con historias como la de Alejandro Pe (Barcelona, 1997). En su canal de Youtube, donde tiene 48.000 seguidores y sus vídeos han tenido ya 4,7 millones de visitas, relata su experiencia y orienta a otros chicos que, como él, nacieron en el cuerpo de una chica y no saben qué hacer. Hay algo de justicia poética en su caso: al fin y al cabo, fue viendo un vídeo de internet como descubrió lo que le pasaba. Ahora, él quiere devolver el favor.

–Sus primeros vídeos son de hace dos años y medio. ¿Qué pasó antes?
–Nací en el cuerpo de una chica, pero tardé mucho en descubrirlo. De crío solo me gustaba jugar con juguetes de niños y llevar ropa de chico. Si me hacían coletas, me las arrancaba; si me miraba al espejo, no me reconocía.

–Debió ser duro.
–Llevaba una pelea en mi interior. Cuando crecí, esa pelea salió fuera. Empecé a portarme mal en casa y a repetir cursos. Con 14 años no aguantaba en presencia de chicos. Era superior a mí, me daban asco y rabia, me entraban ganas de pegarles. Sentía impotencia por querer ser como ellos y no poder, pero no lo sabía.

–¿Cómo lo descubrió?
–Un día, mirando vídeos de mi cantante favorita, Lady Gaga, vi que en las sugerencias había un clip con las siglas FTM. Significan female to male, pero yo lo desconocía. Cliqué y aluciné. Salía un chico contando que había nacido siendo niña, ¡pero llevaba barba!

–¿Cómo reaccionó?
–Me sentí identificado, al fin comprendí lo que me pasaba. Acababa de cumplir 15 años y en menos de una semana tenía recopilada toda la información necesaria para cambiarme de sexo. Contacté con asociaciones, averigüé cómo iba lo de las hormonas, pregunté en qué clínicas hacían las intervenciones, me apunté al psicólogo…

–¿Antes no lo había sospechado?
–No. Cuando se lo conté a mi madre, me dijo: ‘Yo ya lo sabía, pero pensé que debías descubrirlo por ti mismo’. Creo que tenía razón. En cuanto cumplí 16 años, que es lo que permite la ley, empecé a hormonarme, me operé los pechos y comencé el proceso para convertirme en lo que soy, un chico transexual.

–Hay quien vive esa experiencia en la intimidad. Usted ha decidido retransmitirla en internet. ¿Por qué?
–Algún día, los que hicieron los vídeos que me ayudaron a descubrir quién soy dejarán de ser youtubers, pero seguirá habiendo chicos con situaciones parecidas a la mía. Me siento en la obligación de explicarles cómo han de tomar la testosterona, qué riesgos tiene cada paso y qué deben hacer para sentirse bien con sus cuerpos. Y me consta que les ayudo, por los mensajes que me mandan desde todo el mundo.

–¿Ha tenido algún problema por visibilizar su caso?
–Ninguno. Al contrario, creo que si lo hubiera ocultado me habría arriesgado a que usaran mi historia para atacarme, pero hoy nadie puede hacerme daño diciendo que soy transexual, porque ya lo digo yo. Anunciarlo me ha hecho más fuerte. 

–Ser joven trans no debe ser fácil, aun hoy.
–Que se lo digan a Alan, el chico transexual de Rubí que se suicidó porque no aguantaba más el bullying que le hacían. Hace poco hablé con sus padres en mi canal. Hemos avanzado en normalización, pero aún falta mucha información. Hay que dejar de victimizar al transexual. Todavía se asocia este mundo a la prostitución o los suicidios, pero ser trans no va de cosas raras, sino de ser feliz con tu cuerpo, simplemente. 

–¿Usted lo es?
–Ahora sí. Estudio un grado superior de educación infantil y el año que viene empezaré a estudiar barbería. Quiero ser barbero. Tengo novia, y si volviera a nacer pediría ser de nuevo un chico transexual.

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