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Gente corriente

Júlia Galobart: «El esfuerzo es más importante que las notas»

La estudiante que ha entrado en la Universitat de Barcelona con la nota más alta ha elegido un grado de humanidades

Gemma Tramullas

Júlia Galobart: «El esfuerzo es más importante que las notas»

RICARD CUGAT

Entre los jóvenes que este año han sacado una nota superior a 13 (sobre 14) en las notas de bachillerato y selectividad, muy pocos han optado por una carrera humanística. Júlia Galobart Gassió (Barcelona, 1999) es una de ellos. Con un espectacular 13,881 ha elegido cursar Lenguas y Literaturas Modernas en la Universitat de Barcelona. Mañana, esta misma sección recogerá la experiencia de un estudiante de Matemáticas e Ingeniería de Datos. En ambos casos han escogido la carrera porque les gusta y no por las posibles salidas laborales.

–Con semejante nota podrías haber hecho cualquier carrera, pero has elegido una en la que solo piden un 5 para entrar. Hay gente que lo considera un desperdicio y no me parece justo. Que en una carrera pidan una nota de 13 no quiere decir que sea para gente más inteligente, sencillamente es un número que indica la relación entre la gente que quiere hacer esos estudios y la oferta de plazas. También me han dicho que si quería hacer una carrera en la que piden un 5 para qué me lo curraba tanto.

–¿Y qué contestas a eso? Yo no soy una mente brillante. Para sacar estas calificaciones tengo que estudiar mucho y dedicar muchas horas, pero no lo hago para llegar a una nota específica.

–¿Por qué lo haces? Por mí misma, porque me satisface. Soy consciente de que he tenido la oportunidad de ir a una buena escuela y de tener buenos profesores, cosa que mucha gente no tiene, y quiero aprovecharlo. Para mí, el esfuerzo y el trabajo constantes son muy importantes para enfrentarse a la vida, más que las notas.

–Le habrán sugerido más de una vez que haga ciencias en lugar de humanidades. En casa y en la escuela me han dicho siempre que haga lo que me guste, pero sí, hay mucha presión a nivel social. Cuando elegí el bachillerato humanístico tenía que oír cosas como: «Con lo lista que eres, ¿por qué no haces ciencias?». Esto me molesta. Hay diferentes tipos de inteligencias, hay gente muy inteligente para la física que no podría hacer filología hispánica, y al revés.

–Existe la tendencia a mandar a los buenos alumnos a estudiar al extranjero. Yo hice tercero de la ESO en Inglaterra y ya viví esa experiencia, pero ahora prefiero quedarme. Si todos somos tan críticos con el sistema educativo, creo que es positivo que nos quedemos a experimentarlo y a luchar para mejorarlo.

–Buena reflexión. Pienso que la única manera de cambiar las cosas es desde dentro del sistema. Se está arrinconando la cultura y elegir estas carreras olvidadas es una manera de hacer frente a esta situación. Impulsar el progreso sin reivindicar el pasado nos puede llevar a cometer errores como sociedad. No podemos desentendernos de la civilización humana.

–¿Por qué eligió finalmente el grado de Lenguas y Literaturas Modernas? Porque combina lo que me gusta de la lengua y la literatura, que están íntimamente ligadas a las personas, con la gramática. Me encanta traducir del latín, descifrarlo y ver que todo cuadra, como quien encuentra fascinantes las mates puras. 

–¿Qué le gustaba hacer cuando era niña? Siempre me ha encantado leer. En casa hay muchos libros y mis padres son grandes lectores. Cuando tenía 6 años mi madre empezó a leerme Harry Potter y en seguida quise leerlo yo, con dificultades. También he hecho danza clásica, música y canto. 

–Entiendo que no se haya enganchado a la pantalla. ¡Estaba demasiado ocupada! En casa no vemos mucho la tele. En segundo de primaria era la única de la clase que no tenía Nintendo, también fui de las últimas en tener un smartphone y el único ordenador que tengo es el de la escuela, que no tira mucho. He crecido alejada de las nuevas tecnologías y agradezco que mis padres me hayan marcado estos límites porque no somos conscientes de la cantidad de horas que invertimos en las pantallas.