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GENTE CORRIENTE

«El humor es generosidad, es un derecho humano»

Xavier Valentí, codirector del Festival Còmic de Figueres, quiere contribuir a mejorar la relación entre gitanos y payos a través del humor

Gemma Tramullas

«El humor es generosidad, es un derecho humano»

ALVARO MONGE

Si el pasado día 8 los vecinos gitanos del barrio de Sant Joan de Figueres trasladaron parte de los actos del Día del Pueblo Gitano al centro de la capital del Alt Empordà, este sábado serán los vecinos payos de la ciudad quienes entrarán (muchos por primera vez) en este castigado barrio para disfrutar de la actuación de los acróbatas BotProject (a las 12, en el párking de la calle del Doctor Fleming). El espectáculo forma parte de la programación de la 10ª edición del Festival Còmic de Figueres, que empieza mañana y que codirigen Agustí Custey y Xavier Valentí.

–Hace 602 años el pueblo gitano entró en la Península precisamente por Figueres.
–Es que por el Empordà entra todo. En Barcelona vais muy de chulos, pero los griegos ya vinieron primero a Empúries [ríe]. Somos tierra de paso, cruce de culturas, por eso la programación del Festival Còmic es internacional, para dejar de mirarnos el ombligo.

–La relación entre payos y gitanos en Figueres no ha sido fácil.
–Les hemos demonizado. Si buscas en Google barrio de Sant Joan casi siempre sale la policía. Hace unos meses escuché la noticia de la última operación policial que se había hecho en el barrio y pensé: ¿qué podría aportar yo para cambiar esta imagen?

–¿Cómo reaccionó la asociación de vecinos cuando planteó su propuesta de programar una actuación en su barrio?
–Fue como si lo estuvieran esperando. Me dijeron que era la primera vez que alguien les planteaba algo así, que allí solo habían ido a actuar los Testigos de Jehová.  Ya era hora de que a Sant Joan le tocara alguna cosa. Invitamos a la gente a ir con sus hijos a un barrio que si no, no pisarían nunca.

–La risa es un arma de construcción masiva, dice el payaso Jango Edwards. 
–Desde el festival creemos en el humor como motor de muchas cosas buenas para la salud de las personas y de la sociedad. El humor es generosidad, es cuidar, es un derecho humano. En el barrio de Sant Joan hay un problemón, es como cuando tienes un nudo muscular y tienes que ir apretando para hacer que circule. Allí hay un nudo y hay que empezar a ir para deshacerlo. 

–Usted ha tocado todas las teclas en el  teatro: ha sido actor, técnico, director...
–Durante una época el teatro me sirvió para ser lo que no me atrevía a ser en la vida real, pero, aunque conservo parte de la vanidad del actor, me siento más cómodo detrás del escenario. Soy más activista, motor de proyectos, un montador de pollos, vaya. 

–Hablando de montar pollos, ¿cómo se les ocurrió crear un festival cómico justo cuando estalló la crisis?
–Lo hemos dejado escrito en la web [www.festivalcomic.cat/2017]. En el 2008 se podían hacer dos cosas muy temerarias: abrir una inmobiliaria o iniciar un proyecto cultural. Y ya se sabe: los payasos siempre escogen la opción equivocada, por eso aciertan. Nacimos en la precariedad y lo hemos pasado muy mal, pero creo que hemos hecho un trabajo sólido y honesto. 

–Para codirigir un festival cómico se ha puesto usted muy serio.
–No hay ninguna diferencia entre dirigir un festival cómico o uno trágico; hay que ser serio o no sales adelante. Por cierto, nos ha quedado un tema pendiente, y es que no hemos podido hacer una programación paritaria.

–Es verdad. Hay muy pocas mujeres.
–Están Isabel Franc y Yolanda Ramos, pero cuesta mucho encontrarlas. Los hombres gritamos mucho, somos expansivos y esto es muy efectivo como espectáculo. Yo poco a poco me voy haciendo más feminista. Tenemos que reprogramarnos culturalmente, acostumbrarnos a salir del discurso hegemónico masculino y saber escuchar más a las mujeres.

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