26 nov 2020

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Gente corriente

Àngel Òdena: «La cultura aún no forma parte de la cotidianidad»

POR CARME ESCALES

Àngel Òdena: «La cultura aún no forma parte de la cotidianidad»

JULIO CARBÓ

Que un cantante de ópera que ha actuado con figuras como Plácido Domingo y Montserrat Caballé sea entrevistado en un espacio de Gente corriente como este tiene una doble lectura. La escasa cultura operística, y la poca afición a su disciplina en este país, y porque tras ese Rigoletto que subirá a escena en el Gran Teatre del Liceu los próximos días 22, 28 y 30 de marzo, y 2 y 5 de abril, hay un hombre que estudia y ensaya a diario. Como todo artista autónomo, Àngel Òdena (Tarragona, 1968) se abre camino día a día, entre bolos de ópera y zarzuela. Si puede viajar a ellos en tren, es mucho más feliz.

-¿Qué le hace feliz de esos viajes en tren?

-Puedo pasar todo un viaje desconectado del mundo, mirando por la ventana. Pero me gusta también la parte logística de las redes viarias. Coches, trenes, transportes, carreteras e infraestructuras me han interesado desde niño, por eso estudié Geografía e Historia. Me hubiera gustado mucho planear, ser urbanista, incluso trabajar en política, en el buen sentido de esa dedicación.

-¿Cuál es el buen sentido de la política?

-Su esencia social, el servicio a los otros y su contribución a la mejora y el progreso.

-¿Qué impide que eso se materialice?

-La propia humanidad. Los políticos son humanos con virtudes y miserias. A mi entender, una buena clave sería dejarse asesorar bien por profesionales de cada ámbito, para saber cómo resolver problemas reales.

-¿Lamenta haber dejado escapar algún tren en algún momento de su vida?

-Las renuncias forman parte de las elecciones. La vida es un continuo tránsito de trenes, hay muchísimos. Para mí, que alguien diga «se me escapó» o «perdí el tren» es una excusa barata, justamente, para no subirse a él. El hecho de no decidir es una decisión, también. Creo en disfrutar de lo que tienes y no amargarte por lo que te falta, porque renuncias siempre hay. Y si yo no estoy en una audición para elegir a un personaje, hay diez más en mi lugar.

-¿Cuáles son sus compositores favoritos para los que prefiere que lo llamen?

-Verdi y Puccini, porque la música mediterránea me gusta mucho, llega más directamente al corazón. Las óperas de Puccini son sentimiento directos al corazón. Con una frase musical, lo dicen todo. Wagner también me gusta, pero es diferente. Y Verdi escribía muy bien para las voces, sus piezas son bálsamos para la voz. Él teatralizó mucho la ópera para hacer las historias mucho más creíbles.

-¿Aún hoy son creíbles las historias que las óperas nos cantan?

-Totalmente, porque los sentimientos y las pasiones entre personas no han cambiado. La ópera siempre explica historias de odio, amor y sexo, y eso está en nuestras vidas.

-Sin embargo, la pasión por la ópera en nuestro país no llega al gran público. La ópera se ve como en un pedestal elitista.

-La cultura aún no forma parte de la cotidianidad. Los teatros son glamurosos, pero como lo puede ser un partido de fútbol. El glamur lo aporta también el público que asiste, él es quien hace todo el ritual. En cambio, nosotros los actores, los cantantes, el artista, lo que hace es ensayar. En Catalunya tenemos muchos teatros y auditorios, nuevos, en pueblos y ciudades, pero hay que llenarlos de coros y artistas. En Alemania y en Italia, los teatros son más antiguos, pero tienen programación.

-Y de su pasión por los trenes, ¿qué queda en su vida y cómo la sigue cultivando?

-Bueno, al fin y al cabo, como no vivo en la mayoría de lugares en los que canto, al final, gran parte de mi trabajo es marcharme y regresar.  Siempre que puedo elegir, viajo en tren. También sigo con mucho interés obras ferroviarias y el proyecto del corredor mediterráneo. Además, vivo muy cerca de la estación del AVE, en Lleida, veo trenes desde casa, son parte de mi vida.