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PERIODISMO CON EL CIUDADANO

Libros de mudanza en Les Corts

Can Rosés cerrará sus puertas en el 2017 en el marco de una redistribución de bibliotecas del distrito

MIRIAM GARCÉS / BARCELONA

Los equipamientos de un barrio siempre son importantes para los vecinos, pero a veces se debe renunciar a ‘los de toda la vida’ para conseguir otros nuevos y adaptados a la normativa. Es lo que ha pasado con la biblioteca Can Rosés, de Les Corts. Este espacio, ubicado en la calle Deu i Mata, 57, cerrará sus puertas en el segundo trimestre del 2017, momento en que abrirá la nueva biblioteca Les Corts-Vidre. Pero el traslado no ha sido bien recibido por todos. Es el caso de la vecina y usuaria de la biblioteca  Victoria Curt, que envió una carta a Entre Todos en la que pedía que se detenga la mudanza decidida. "De esta pequeña joya, edificio modernista y único buen equipamiento que tenemos en Les Corts, nacen los futuros lectores, los niños de ambos centros escolares hacen sus trabajos y los vecinos leen o escuchan charlas de autores”, afirma Victoria, que defiende que la biblioteca cumple una gran función de proximidad al estar ubicada entre la escuela pública Ítaca y el colegio Santa Teresa de Lisieux.

El cierre de la “pequeña joya” está justificado, según el Ayuntamiento de Barcelona, por motivos de normativa y necesidad de redistribución de espacios. “Can Rosés tiene una superficie de 770 m², un espacio que según los estándares aprobados por la Generalitat y la Diputació en el 2007 es insuficiente”, afirman fuentes municipales. Según esta normativa, una biblioteca de proximidad con un área de influencia de más de 40.000 habitantes debe tener como mínimo 1.600 m². “A causa de esta limitación de espacio, no puede ofrecer todos los servicios que deben estar disponibles en una biblioteca: hay limitaciones en el fondo bibliográfico, no dispone de sala polivalente, no hay un buen espacio multimedia…”, añaden. Por ello, Les Corts-Vidre contará con 3.576 m². 

Además, hay otro factor: la ubicación. Can Rosés está en un extremo del distrito, mientras que el nuevo espacio es más céntrico. “El Plan define la biblioteca como centro cultural de proximidad, y el usuario no debe tardar más de 15-20 minutos a pie en llegar”, argumentan para el cambio fuentes municipales. No es de la misma opinión Victoria: “El equipamiento encaja perfectamente en su lugar actual, disponible para los dos centros educativos, tal como me han explicado desde el colegio Santa Teresa de Lisieux”.

Como resultado de las consideraciones de superficie y ubicación, el Distrito ha planteado la siguiente redistribución de espacios: Can Rosés cierra para dar paso a la nueva biblioteca del Distrito Les Corts-Vidre (ya en construcción, en la calle Comtes de Bell-Lloc entre Novell y Evarist Arnús, y antigua fábrica de vidrio), y la existente biblioteca Les Corts-Miquel Llongueras (la actual biblioteca del Distrito) pasará a ser catalogada de biblioteca de proximidad. Lo que no está claro es el nuevo uso de la masía Can Rosés, que aún está por decidir, en el marco del nuevo plan de equipamientos de Les Corts.

La Biblioteca Can Rosés tiene un largo recorrido. Su fondo bibliográfico inicialmente estaba situado en la antigua Biblioteca Popular Les Corts, en el primer piso de la sede del Distrito; después fue trasladado al edificio del centro cívico Can Deu; hasta que finalmente acabó en la masía Can Rosés en el año 1998, momento en que se inauguró la actual biblioteca. De hecho, el edificio también tiene su historia, valor añadido para vecinos como Victoria: es una masía que se construyó en 1716, reformada en 1900 e icono de la arquitectura rural de Les Corts.