30 oct 2020

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HACEMOS PERIODISMO CONTIGO

"Un periodo de oscuridad"

Helena Boet, alumna de primero de Bachillerato del IE Costa i Llobera, explica en una redacción su visión del franquismo

HELENA BOET

Algunos de los alumnos del Instituto Escuela Costa i Llobera que han escrito unas redacciones sobre el franquismo con motivo del 40º aniversario del muerte del dictador.

Algunos de los alumnos del Instituto Escuela Costa i Llobera que han escrito unas redacciones sobre el franquismo con motivo del 40º aniversario del muerte del dictador.

En 1936, en España, se produce un intento de golpe de estado que en principio solo dio buenos resultados en las colonias españolas del norte de África. Los fascismos se estaban haciendo con el poder en Europa desde principios de la década de los 30 y era cuestión de tiempo que se extendieran hacia el sureste del continente. El territorio del estado español quedó dividido en dos bandos, los nacionales y los republicanos. La guerra estalló y duró tres años, hasta que en 1939 acabó con la victoria del bando Nacional. De forma automática se pone al frente del país el joven general Francisco Franco e instaura una dictadura, caracterizada por el totalitarismo, la opresión mediante la violencia, el ultranacionalismo y el antiliberalismo.

Las características mencionadas previamente no pueden indicar nada más que un país en el que no quedaba rastro ni de libertad y menos de democraciaMucha gente murió por una causa por la que nadie debería hacerlo: por su color político o sus opiniones o creencias. Uno de cada nueve españoles fue encerrado en la cárcel por estas mismas razones, unos 25.000 fueron ejecutados y más de 500.000 se exiliaron. Pueden ser sólo números, pero al imaginar los nombres y apellidos de las personas a las que los números hacen referencia me entran escalofríos. No hace falta ir muy lejos: nuestros padres, abuelos y bisabuelos lo sufrieron.

Huelga decir que es un periodo de oscuridad en la historia de España. Algunos dirán que es cuando se vivía mejor, pero yo me pregunto: ¿realmente la economía o el nivel de vida de las clases más altas expresan mínimamente lo que puede ser toda una sociedad? Y la única respuesta que encuentro es que no. Mientras el llamado Caudillo estaba cómodamente en su casa, otros estaban en prisiones o por la calle muriendo "por la patria", como se atrevía a decir tal dictador.

La transición española no se parece ni de lejos a la alemana. En España ningún dirigente del franquismo fue juzgado por los actos que cometieron

El desprecio absoluto por cualquier tipo de valores humanos se encarnó en forma de gobierno dictatorial. La sociedad española era un claro ejemplo de sociedad cerrada: lo cual implicaba una gran intolerancia, es decir, la persecución de la diversidad y la diferencia y una clara fragmentación dentro de una misma sociedad en grupos homogéneos y enfrentados. No quedaba más remedio que posicionarse a favor de algún bando y muchas veces morir defendiendo tus ideas o vivir renunciando a ellas.

Cada uno tiene sus propias ideas y es su derecho defenderlas y manifestarlas. De este derecho privó el franquismo a los españoles. Se creía en un solo sistema de valores y en un sola religión. La moralidad era la impuesta y era incuestionable. Después de informarme, he llegado a la conclusión de que las características propias del franquismo y todo lo que Franco personalmente condenaba podrían no ser más que el reflejo de sus propios miedos y experiencias personales. La búsqueda de un territorio amplio y unitario era debido a la gran depresión en la que cayó la sociedad española después de que España perdiera en 1898 las colonias de Cuba; justificaba su catolicismo y su patriotismo basándose en la creencia de que había sido un enviado de Dios para salvar España; el odio que tenía hacia todo lo que era diferente a él no era más que la intensa angustia de no poder mantener el poder o de conservar el orden que él creía que era el correcto.

Sin embargo, el franquismo no se redujo a la figura del Generalísimo. Existían, además, una serie de consejeros, militantes del bloque Nacional y simpatizantes del régimen que colaboraron a que aquella catástrofe política ocurriera y se mantuviera en el poder durante tantos años. Fueron muchas las personas que apoyaron económica, social e internacionalmente la dictadura, entre las que destacaron: el ejército, órgano vigente que no ha evolucionado demasiado desde entonces; la burguesía, entre la que una preocupante minoría todavía se posiciona a favor del régimen; las personas conservadoras, algunas de las cuales actualmente militan en partidos resultantes de la dictadura o de tipo fascista; las dictaduras alemanas e italianas; y Estados Unidos.

Hay que destacar que la transición española no se parece ni de lejos a lo que supuso la alemana. En España ningún dirigente del régimen fue juzgado por los actos que cometieron y muchos de estos siguen en órganos de gobierno actuales. Se ha hecho un lavado de cara para intentar ocultar todas las atrocidades que se cometieron, pero los asesinos, los torturadores y los opresores continúan libres en la calle.

Para concluir, me gustaría terminar con una reflexión final: ¿realmente el franquismo acabó con la transición?

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