24 sep 2020

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PERIODISMO CON EL CIUDADANO

Lee las redacciones sobre Franco de ocho alumnos de primero de Bachillerato

Oscuridad, represión, falta de libertad y crueldad son algunas de las palabras más utilizadas por los jóvenes

EL PERIÓDICO / BARCELONA

Algunos de los alumnos del Instituto Escuela Costa i Llobera que han escrito unas redacciones sobre el franquismo con motivo del 40º aniversario del muerte del dictador.

Algunos de los alumnos del Instituto Escuela Costa i Llobera que han escrito unas redacciones sobre el franquismo con motivo del 40º aniversario del muerte del dictador.

Varios  alumnos de primero de Bachillerato del Instituto-Escuela Costa i Llobera, en el barrio de Can Caralleu de Barcelona, nos han escrito unas redacciones con su visión del franquismo. Los textos son resultado de lo aprendido en la asignatura Psicología y Sociología y de los testimonios que han recabado de padres, abuelos y bisabuelos en sus hogares.

Pau Ventosa, en "Franco es una vergüenza para España", narra: “Mi abuela aún me cuenta historias de cómo Franco atemorizó a toda la familia, una familia republicana y de ideología socialista, de cómo envió a mi bisabuelo a prisión”

Júlia Herrera, en “El franquismo marcó a generaciones enteras” afirma: “El franquismo marcó mucho a esta generación que, como mis abuelos, vivieron con miedo y angustia gran parte de su vida. Aún no han podido olvidar todo lo que pasó y todavía les afecta en muchos aspectos de su vida actual. Mi abuela, por ejemplo, tiene la obsesión de tener siempre los armarios y la nevera llenos de comida "por si acaso". Ella siempre dice que nunca más ni ella ni nadie de su familia volverá a pasar hambre.”

Mireia Sàlvia, en “¿Ha muerto definitivamente el franquismo?”, denuncia: “Es increíble cómo todavía hoy existen partidos relacionados directa o indirectamente con el fascismo y cómo no se hace nada para evitar esta situación. En vez de avanzar, intentar combatirlo, parece que estamos volviendo al pasado. Cada vez la iglesia está más presente en la sociedad, y el gobierno impone nuevas leyes que casi prohíben la libertad de expresión y otorgan más poder a los cuerpos policiales”.

Anna Carulla, en “Nos queda el recuerdo de una época dura, violenta y opresiva”, escribe: “La repercusión de esta ideología totalmente cerrada e hipócrita en nuestro día a día es el recuerdo de una etapa duraviolenta y de opresión, que aún perdura y está muy presente en cuestiones morales y educativas, esferas en las que debería potenciarse su desaparición para poder convertirnos en personas tolerantes y abiertas”

Maria Latorre, en “No hay que olvidar lo que fue el franquismo”, recuerda: “Cruel, insensible, frío, violento y despiadado debió de ser aquel que en su momento prohibió la libre expresión de todo un pueblo, el que clausuró las instituciones culturales, abolió la Generalitat, el Parlament y el Estatut de Autonomía, quien prohibió la publicación de libros en la lengua catalana y el que hizo desaparecer el catalán de todos los organismos públicos castellanizando la escuela, el cine, la radio y la prensa. Cruel fue el que amenazó a la población, quien reprimió su control ideológico y moral, el que redujo los derechos de la clase trabajadora y el que privó a la población de su libertad y de sus derechos”.

Queralt Serrats, en “Aún quedan tics franquistas”, reflexiona: “Aunque no lo viví, creo que como cualquier dictadura el franquismo fue un sistema de gobierno represivo que limitó y anuló las libertades de la gente, y por lo tanto eliminó cualquier pensamiento o idea de progreso que podía debilitar el poder establecido. Personalmente, creo que la sociedad en la dictadura fue una marioneta a manos del régimen, ya que sus componentes no tenían ni voz ni voto”.

Helena Boet, en “Un periodo de oscuridad”, denuncia: “Cada uno tiene sus propias ideas y es su derecho defenderlas y manifestarlas. De este derecho privó el franquismo a los españoles. Se creía en un solo sistema de valores y en un sola religión. La moralidad era la impuesta y era incuestionable.”

Clara Soler, en ‘Un enemigo de la democracia’, sostiene que “Hoy aún hay grupos reducidos de ultraderecha que se declaran franquistas y reivindican abiertamente el régimen”