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Buzón ciudadano

Un reloj desprotegido

Un vecino denuncia los efectos de unas obras en el reloj de casi un siglo de la Via Laietana

JUDIT LECHÓN / BARCELONA

Los amantes de los rincones con historia de Barcelona se refieren a él como el reloj gafado. También podríamos hablar del reloj invisible, porque son muchos los barceloneses que lo pisan sin ni siquiera saber que pasean por encima del tiempo. Se trata del reloj luminoso de dos metros de diámetro ubicado en plena acera de la Via Laietana a la altura del número 69, construido en 1935 y que ahora sufre, como denuncia en Entre Todos el lector Eduardo Pedroche, las consecuencias de las obras de construcción de un nuevo hotel de la cadena H10.

Lo del gafe se debe a que a lo largo de su historia el reloj ha funcionado muy poco y ha sufrido varias restauraciones. Lo creó el maestro relojero Juan Cabrerizo como reclamo de la Banca Rosés. La idea, con fines comerciales, por supuesto,  era que aquella Nochevieja el original reloj de luz diera la bienvenida al año nuevo, el flamante 1936. Su gafe es de nacimiento: al poco de ser construido dejó de funcionar. Sobrevivió, eso sí, a los bombardeos de la guerra civil, y en 1989 la Generalitat lo volvió a restaurar. Con escaso éxito: al poco volvió a dejar de dar la hora. Pero su otra función, la de reclamo, sí la cumple: forma parte del paisaje urbano (y, por tanto, sentimental de muchos barceloneses) de la Via Laietana. De ahí que con las obras actuales, Pedroche tema "un destrozo cultural".

La constructora Vopi 4 es la que se encarga de convertir el que fue edificio de la Banca Rosés y sede de Governació de la Generalitat  en un hotel. Es cierto que a causa de las obras el reloj está expuesto al polvo y que en alguna ocasión se han colocado materiales pesados encima suyo. Según Rosa Rosa, del departamento de prensa y comunicación de Vopi 4, en caso de que el reloj sufra daños "la constructora se haría cargo de la restauración". Dada la historia del reloj, el ayuntamiento también tiene algo que decir. Noelia Vida, del departamento de prensa del distrito de Ciutat Vella, explica que el ayuntamiento inspeccionará el estado del reloj después de las obras. En caso que sea necesario, el consistorio tiene un aval de la constructora. Quién sabe, igual el reloj gafado vuelve a dar la hora.