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POLÍTICA SOCIAL

"No podemos esperar al 28-S"

Tres beneficiarios de la ley de dependencia coinciden en que la política social no debe vincularse a la independencia

TONI SUST

A dos semanas para la gran cita del 27-S hay gente que no puede esperar a ver cuándo y cómo será la independencia. No puede esperar a una política social, la del hipotético nuevo Estado, que según los partidos que lo postulan será rompedora gracias a que la secesión de España permitiría dedicarle más recursos económicos. Algo que ponen en duda los tres primeros participantes de esta serie de conversaciones políticas con ciudadanos a cuenta del 27-S. Tienen motivos para el escepticismo:  los tres conocen muy bien, a su pesar, algunos de los detalles de la política social como ha sido hasta ahora.

Son Anna Maria Guillén, de 55 años, Òscar Villegas, de 39 años, y Lluís Blanch, de 62 años. Son, respectivamente, una gran dependiente, el padre de un gran dependiente y el hijo de una dependiente. O sea que se saben de memoria la ley de la dependencia y, sobre todo, los efectos de los recortes. De los tres, dos dicen apoyar la independencia de Catalunya. Pero consideran que mezclarlo con la política social puede ser oportunista, que no es creíble que todo cambie de un día para otro.

"¿CUÁNDO?"

Guillén, que sufre ataxia (una enfermedad degenerativa) nació en Barcelona y vive en Girona. "He escuchado a la consellera decir que cuando seamos independientes esto mejorará", relata con sorna. Se refiere a la titular de Benestar Social, Neus Munté, que, ciertamente, ha centrado su discurso en denunciar la asfixia económica del Gobierno de Mariano Rajoy a Catalunya. Pero no es cosa de Munté, es una tesis que el Ejecutivo de Artur Mas ha asumido hace años. Guillén, que es vicepresidenta del Grup MIFAS, asociación de personas con discapacidad, subraya el factor temporal: "A lo mejor es verdad que hay una mejora, pero no nos podemos permitir el lujo de esperar. Tememos lo que pueda suceder. Si gana el , recibiremos más ayuda, dicen. ¿Cuándo? Su hijo no volverá a nacer".

Se refiere al hijo de Villegas, que tiene cuatro años y sufre un trastorno del espectro autista que requiere una atención cara y compleja. Guillén cobra 230 euros al mes por la ley de la dependencia; al hijo de Villegas le tocan 385 euros. Nunca los ha cobrado. Lo que sí ha vivido la familia, residente en Gavà, son las carencias de la atención pública a menores en esta situación. Al padre, por ejemplo, le hacen elegir entre determinada atención fuera del colegio y la que requiere en el aula para sea realmente inclusiva. De los tres, quizá Òscar sea el más indignado: "Se utiliza la bandera para focalizar la atención de la gente. Te dicen: 'Tranquilo, que esto se arreglará cuando no estemos en España'. Es la gran mentira de la independencia. Nuestros problemas no tienen que ver con estar o no en España. Es un insulto a la inteligencia", proclama.

1.700 EUROS DE DEUDA

"Yo quiero que Catalunya sea un Estado independiente. Pero hay que decir qué pasará al día siguiente", afirma Blanch, que como hijo de una anciana dependiente no deja de repetir que la suya es una situación menos grave que la de sus compañeros de charla. A su madre, de 91 años, se le adeudan 1.700 euros desde el 2011. Blanch, exprofesor de Matemáticas, culpa a los políticos, de uno y otro color. "Madrid es una fábrica de independentistas, y Catalunya ha perdido los papeles: ¿Oriol Junqueras es el jefe de la oposición, como dicen?". No es un sentimiento lejano al de Villegas: "Me siento insultado por los políticos. Yo que he sido votante de ERC, y de otros partidos, escucho a Junqueras decir que Mas será presidente de la República..."

"A lo mejor es verdad que todo irá bien, pero no podemos esperar", insiste Guillén, que a diferencia de Bosch y Villegas se dispone a votar no: "Creo en el derecho a decidir, pero no en la independencia". Es decir, buscará una candidatura que ejemplifique el no. Ella preferiría un referendo. La naturaleza de los comicios también es motivo de denuncia para Villegas, y le hace albergar un doble sentimiento: "No puedo ser objetivo. Es un sentimiento. Catalunya tendría que ser un día un Estado independiente. No sé cuando. Pero lo mejor hubiera sido un referéndum". En este punto podrían coincidir muchos de los que ven en el 27-S el equivalente de una consulta. Pero eso ya es cosa del Gobierno central.

RECORTES

La ley de la dependencia ha sido recortada por todas las administraciones posibles. Empezó el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. El de Rajoy se aplicó a ello con saña. La Generalitat ha despojado a los beneficiarios de algunos derechos para lograr la sostenibilidad económica. Porque es cierto que la Generalitat lleva tiempo culpando de todo al Gobierno central, pero no es menos cierto que en dependencia el Ejecutivo de Rajoy ha abandonado, presupuestariamente hablando, a las autonomías. Para Blanch, el debate no es si habrá o no independencia, sino qué consecuencias tendrá para los más vulnerables: "Debemos creer que un Estado mejor es posible, pero mientras una carretera nueva puede esperar, la política social, no".

Vaticinar el futuro no es sencillo, pero sí se puede recordar qué pasó. Según un cálculo de Unicef del 2014, los estados de la UE invertían en infancia y familia un 2,2% del PIB de  media, frente al 1,4% del Estado español. En Catalunya, el porcentaje fue del 1,1%.

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