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LAS PLAYAS DE LOS LECTORES

La bella y la bestia

MARC ESPÍN
TOSSA DE MAR

La bella y la bestia

FERRAN SENDRA

Giverola es una cala y un complejo hotelero. Las dos caras de la luna, la bella y la bestia: naturaleza y artificio. La mano del hombre está detrás de la construcción del complejo hotelero que acertó al integrar sus apartamentos en el pinar de la cima del promontorio y falló en la ubicación y el diseño de las instalaciones de ocio. Las pistas de tenis y voleibol, el skate park, el teleférico, el restaurante, las piscinas y el tobogán se desplazan ladera abajo por la montaña como un glaciar de hormigón que amenaza con devorar los escasos 25 metros que quedan de bella playa, turística y remota a la vez. Este mamotreto vacacional, rugidora bestia, fue inaugurado a finales de los 80, algunos años después de que Emilio Cortés, ahora jubilado, hubiera dejado de venir a la bella Cala Giverola en el Seat 124 familiar, con sus dos hijos y su caña de pescar.

A principios de este verano, su hija regresó a la cala de la infancia y lo llamó, sorprendida, al descubrir cómo había cambiado. Papá, no la conocerías. Giverola era una calita escondida de una belleza salvaje, exótica y virginal, encajada entre dos enormes macizos rocosos poblados de pinos y arbustos. Emilio solía encaramarse a una roca, soltaba hilo y picaban serranos, julias, arpas y otros peces feos que usaba de carnada para doradas y bogas, mientras los niños se pasaban el día en el mar, al baño maría, hasta que se les arrugaban las yemas de los dedos.

Emilio no tiene nada en contra del hotel. Ni siquiera se lo puede imaginar, aunque está convencido de que debe de ser un buen lugar para pasar unos días preciosos disfrutando de la Costa Brava. Y tiene razón. El Resort Giverola hace las delicias de las parejas y familias que en él se alojan. Además, la cala, con su arena gruesa y suelta, lavada por un mar de aguas de cristal, sigue siendo una de las más bonitas de la comarca de la Selva. Sin embargo, Emilio siente un poco de pena porque a partir de las palabras de su hija se imagina un hotel tan grande que devora la naturaleza brava que conoció y que ya no volverá. Pero él sí volverá, quiere hacerlo. Le propondrá a su hija regresar en otoño, cuando haya menos gente en la arena y en el complejo, para añorar en paz los días en que podía llegar con su 124 hasta la orilla, bañarse desnudo y pescar peces feos en la bella Giverola.

CALA GIVEROLA

TOSSA DE MAR

Longitud/anchura:  175 m. / 25 m.

Tipo de playa: Arena gruesa-grava fina y rocas en la orilla. Residencial.

Ocupación: Alta.

Playa familiar. Acceso por carretera o en un  barco que parte de Tossa de Mar . Ideal para hacer esnórquel.

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