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POLÍTICOS Y REDES SOCIALES

Cristina Gallach: "Entre elecciones y elecciones, los ciudadanos tienen mucho que decir"

INMA SANTOS HERRERA / Barcelona

Cristina Gallach, portavoz del Consejo Europeo y especialista en comunicación política, apuesta en el debate abierto por EL PERIÓDICO sobre políticos y redes sociales por aprovechar las oportunidades que estas ofrecen sin que olvidemos protegernos ante sus riesgos.

–¿Cree necesario un mayor control de lo que se dice en internet?

–Todo político o personaje público debe ser muy consciente en este momento del papel de las redes sociales en la gestión de su reputación y su imagen. Pero también sabe que gracias a ellas tiene más capacidad de llegar a la gente, puede multiplicar su presencia, aunque la otra cara de la moneda es que le hacen en algunos momentos vulnerable. De ahí la importancia de la regulación, la vigilancia y el buen uso. Cuando entras en territorios nuevos, los códigos de conducta que nos sepamos dar deben tener un papel muy importante.Todos los grandes avances de la historia han supuesto oportunidades y mejoras pero también riesgos, que los poderes públicos, a través de regulaciones y acuerdos, deben ser capaces de minimizar. La red ofrece oportunidades de negocio, educativas, de convivencia, de transparencia; pero informaciones ofensivas, destructivas respecto a alguien pueden hacer mucho daño. Es fundamental hallar un equilibrio. 

-¿Ciudadanos y políticos hacen un buen uso de las redes sociales?

-Se hace mucho uso de ellas y en la mayoría de los casos bueno, divulgativo, informativo; pero también hemos sido testigos de casos en que personajes públicos han tenido que cerrar sus cuentas porque se han visto insultados y ultrajados; o de difusión de posiciones xenófobas, por ejemplo. Otro tema clave es el de la protección de los menores. Cada vez vemos más códigos de conducta, controles, filtros, pero no deja de ser necesaria una vigilancia. Como ocurre con todas las grandes transformaciones, internet es un territorio nuevo; de ahí la importancia de la jurisprudencia, como en el caso del derecho al olvido. A base de decisiones concretas se va creando un corpus. Y es que la red, por definición, es buena; lo que puede ser malo es lo que pongas en ella. 

–Hace falta, pues, una regulación para que la cosa no se nos vaya de las manos.

–Sí. Como las normativas de protección de datos, tanto de los estados como de organizaciones más amplias, como la Unión Europea (UE). En todo esto debe haber un aprendizaje, ir creando jurisprudencia e ir avanzando en  legislaciones que deben evitar frenar las oportunidades y a la vez deben proteger a los individuos de difamaciones y abusos, que pueden ser muy destructivos.

–¿Los políticos gestionan bien sus cuentas? ¿Deberían hacerlo personalmente?

–¿Qué significa gestionarlas bien? ¿Tener mucha presencia, hacer 20 tuits cada día, estar tuiteando el acto en el que estás participando? Cuando un político está interviniendo en un acto y a la vez tuitea, es que está delegando su comunicación, pero es que entonces ese tuit ya no es una comunicación personal sino un acto político. Es muy importante para un político ser capaz de gestionar bien su presencia en la red, no porque deba tener necesariamente mucha, sino porque mejorará su reputación, su credibilidad y la confianza de los ciudadanos en él.  La ciudadanía tiene derecho a saber. En cuanto a la autoría, hay comunicaciones informativas o divulgativas, sin valor de comentario personal, que quizá no es necesario que las haga el propio político. El ciudadano ya sabe distinguir unos casos de otros. 

–¿Las redes son un buen espacio de debate político?

–Sí, aunque el problema, dicen los expertos,  es que hay muy poca interconexión entre diferentes sectores ideológicos. La gente de una determinada ideología tiende a retuitearse entre sí, se sigue a los afines, y el efecto multiplicador se acaba produciendo solo dentro de la buebuja de cada ciual. Se refuerza el mensaje para los que piensan de forma similar, pero raramente les llega a los que piensan distinto.  

–¿Y pueden ser una herramienta de transparencia política y democracia ciudadana?

–Sin duda. Además de servir para conocer lo que la ciudadanía piensa, son un instrumento de transparencia y de divulgación muy importante y que hay que utilizar  Si las instituciones y los gobiernos van publicando cada vez más informaciones en sistema 'open data', estos datos se podrán cruzar y por tanto se podrán analizar mucho más fácilmente la evolución de las políticas, las tendencias y los resultados, hacer comparativas y extraer conclusiones.

–Se puede ser político en el siglo XXI sin escuchar a los ciudadanos?

–Creo que no es posible. Los ciudadanos tienen ahora mecanismos para expresarse mucho más eficaces que en otras épocas, precisamente gracias a la red, y nada otorga una mayor legitimación de la política y de los liderazgos que la capacidad de establecer diálogo con ellos. Cuando dialogas, escuchas. En los cuatro o cinco años entre elecciones y elecciones, los ciudadanos tienen mucho que decir; ahora lo dicen sobre todo a través de las redes sociales, y los políticos deben escucharles.