El estado de la enseñanza

Educar entre tijeras

Tres años de recortes y restricciones presupuestarias en educación han dejado el modelo inclusivo y equitativo de la escuela pública catalana en entredicho. Tres padres exponen cómo ha afectado el tijeretazo a las infraestructuras, los programas y los recursos materiales a las escuelas de sus hijos.

A. GALLARDO/A. MAS/ N. PUENTES

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INMA SANTOS HERRERA

David Uriach PADRE DEL IES BAIX MONTSENY «Ahorrar en las aulas contribuye al fracaso escolar»

Marçal (16 años) y Clara (14 años) estudian 4º y 2º de ESO en el IES Baix Montseny de Sant Celoni. «Son hermanos, están estudiando en la misma etapa y en el mismo centro, uno de ellos con apoyo de nuevas tecnologías y ordenador parcialmente subvencionado; el otro, ni ordenador ni nuevas tecnologías», relata su padre, David Uriach (53 años).

Marçal saltó a las nuevas tecnologías en el 2011, cuando la Generalitat subvencionaba el 50% de la compra del ordenador para cada alumno. «Salía por unos 300 euros y con la ayuda quedaba en 150», recuerda David. Ese mismo año, el instituto fue galardonado con el premio Catalunya Educació, otorgado por la Generalitat, por su proyecto de diversidad e innovación educativa. Pero al año siguiente, Ensenyament empezó a aplicar medidas de contención, medidas que, entre otras cosas, privaron a los profesores de herramientas pedagógicas como las tabletas y ordenadores. Con los recortes, el proyecto del Baix Montseny ha quedado en el aire: sin ayudas, la escuela no puede exigir a todos los alumnos un portátil. Así, unos cursos continúan con el proyecto y otros han vuelto a un método más tradicional que los profesores intentan compensar aprovechando los pocos recursos tecnológicos que da la escuela.

El del IES Baix Montseny no es un caso aislado. «Si el problema fuera solo del instituto de mis hijos ya me hubiera planteado una solución, pero es general», apunta resignado David. El gasto público por estudiante ha pasado en Catalunya de los 4.706 euros del 2010 a 3.370 euros en el 2012 (el 28,5% menos). Con todo, las escuelas no solo tienen menos recursos, sino que son menos equitativas: aumento de ratios, reducción de profesores y por tanto, menor atención a la diversidad.

Fracaso escolar

Y estas, según David, son solamente las consecuencias directas de los recortes. Las indirectas afectarán a la preparación de los alumnos. «La desatención -sostiene David-puede contribuir a un mayor fracaso escolar». La gran bestia negra en Catalunya, donde el 22% de alumnos de ESO no llegan a graduarse. 

Isabel Román MADRE DEL CEIP ELS AIGÜEROLS «Los recortes nos dejan sin edificio y sin colegio»

En la verja de entrada del CEIP Els Aigüerols de Santa Perpètua de la Mogoda, hay un cartel: Portem més de 4 anys esperant. Volem l'edifici ja. Una reivindicación que ha quedado aparcada porque este año hay otra lucha en pie: la continuidad misma de la escuela. «Este es el precio que pagamos nosotros por los recortes: primero sin edificio y ahora, el cierre», afirma Isabel Román (43 años), madre de Abel y Ruth, de 6 y 4 años, respectivamente, y tesorera del ampa de esta escuela. 

Els Aigüerols es una escuela de nueva creación que abrió sus puertas el curso 2009-2010 y que cuenta ya con 207 alumnos desde P-3 a segundo de primaria. El centro se instaló en un equipamiento municipal reservado para otros usos, con el compromiso de que la Generalitat construyese un nuevo edificio en un terreno que el ayuntamiento cedió en el 2006. Pese a haber programado las obras, finalmente se suspendieron, y el pasado mes de julio la consellera de Ensenyament, Irene Rigau, comunicó al consistorio que ya no se matricularían más niños a partir del curso 2014-2015. «Y eso que en mayo, el Parlament aprobó por unanimidad una resolución que instaba a la continuidad», apunta Isabel.

En Santa Perpètua hay cinco colegios públicos y dos concertados, y Els Aigüerols es uno de los más solicitados. Este es el único colegio que ofrece un proyecto educativo totalmente diferente en el municipio. Es una escola activa: no hay libros de texto, el aprendizaje se hace en base a las vivencias y a la experimentación. Este es uno de la decena de centros con métodos innovadores que se encuentran amenazados en Catalunya por los recortes. 

Dudosa demografía

Ensenyament se escuda en el descenso de la demografía para cerrar escuelas. Pero el argumento no convence a las familias, que ven motivos básicamente económicos. «Ahora la escuela tiene una ratio de 27 alumnos por aula y hay 20 hermanos de alumnos que entrarían el año que viene en P-3», explica Isabel. Lo cierto es que el presupuesto del departamento para este 2014 es de 4.147 millones de euros (un presupuesto que ha caído el 22% desde el 2010), y entre los capítulos más afectados figura la construcción de nuevos centros, una partida que cae casi en un 60% respecto de la del 2012, pese a que la previsión dice que en los próximos años serán necesarios más institutos en Catalunya y aún hay más de mil barracones.

Els Els Aigüerols no está en barracones, sino en un edificio provisional. Y está en buenas condiciones, pero tiene carencias: ni gimnasio, ni aula de informática, ni comedor... «Aún así, estaríamos dispuestos a estar en barracones si eso asegurara la continuidad», dice Isabel. 

Los padres se sienten engañados. El cole estaba pensado para tener una línea por curso, pero abrió con dos porque faltaban plazas en el municipio. P-5 tiene incluso tres líneas. «Pensábamos que desde el Govern creían en el proyecto, y nos han utilizado. El edificio se queda pequeño, no hay dinero para construir. ¿Solución? Cerrar. Es injusto», zanja Isabel.

Miquel Gené PADRE DEL CEIP FORT PIENC «La escuela inclusiva está en entredicho» «El colegio de mis hijos tiene goteras desde hace siete años, cuando lo inauguraron. No lo han arreglado por no gastar y ahora la estructura ya está dañada y el mal será mayor»

. Miquel Gené, 46 años y padre de tres hijos, alumnos de P-4, primero y cuarto de primaria en el CEIP Fort Pienc del Eixample de Barcelona se pregunta si esta no será una metáfora de lo que sucederá con el sistema educativo. «¿Quién me asegura que con tantos recortes mis hijos acabarán asimilando el nivel de competencias básicas?», se pregunta.

En tres años de recortes, el colegio de sus hijos, como tantos otros centros públicos, ha sufrido un revés. Primero perdieron la sexta hora lectiva («al final de primaria equivale a un curso lectivo», estima). Luego llegó la reducción de profesores. Según los datos, los centros funcionan este año con una plantilla de unos 2.000 maestros menos que en el 2011 (65.700 docentes en aulas públicas) para atender a 100.000 estudiantes más. El CEIP Fort Pienc empezó el curso pasado con dos profesores menos (de 29 a 27). Y esa reducción se ha traducido en la eliminación de actividades curriculares programadas como La petita roda, en infantil («cada día los niños se ponían en círculo y trabajaban durante una hora competencias orales») y los desdoblamientos. En primaria se han resentido las clases de repaso. 

Por no hablar de las sustituciones. Desde el decreto del pasado verano, las sustituciones en infantil se cubren desde el primer día; en primaria, a partir del noveno día, y en especialidades, a partir de la segunda semana. «Eso, teóricamente y aún así, no es suficiente», lamenta.

La agonía del modelo

El tijeretazo también ha afectado a la plantilla de auxiliares de educación especial en las escuelas públicas. En el caso del CEIP Fort Pienc, han pasado de 25 a 21. «Con recortes como estos, el modelo de escuela que tanto pregonaban queda en entredicho», dice Miquel, indignado. Ese modelo agonizante del que habla Miquel es por el que se había trabajado en los últimos 35 años en Catalunya, la escuela inclusiva y defensora de la igualdad de oportunidades. «Esto va en perjuicio de las clases más desfavorecidas, con menos recursos para poder ayudar a sus hijos», zanja Miquel. La brecha en el rendimiento de los alumnos españoles por razones socioconómicas se han ampliado en seis puntos desde el 2003 y el indicador de la equidad está por primera vez por debajo de la media de la OCDE. 

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A Miquel no le sirve el anuncio de que no habrá más reducción presupuestaria ni la promesa de contratar a un millar de profesores interinos. «¿En qué condiciones?», pregunta. Los sustitutos solo cobran el 85% del salario del titular, por lo que el resto de compañeros han de cubrir el 15% de la jornada del ausente. 

Según Miquel, el sistema educativo público subsiste gracias a la implicación de padres y profesores. «¿Aguantará el edificio tantas goteras?», se cuestiona.