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6. la fuente de canaletes

«Es más que una victoria del Barça»

CRISTINA SAVALL / Barcelona

Logos para un icono.  / periodico

Para Nazario (Castilleja del Campo, Sevilla, 1949), creador de las historietas de Anarcoma, el detective travestí y ramblero, Barcelona existe a partir de la fuente de Canaletes hacia abajo, hacia ese puerto donde se ancló en 1972 y del que nunca más se alejó. El dibujante elige como icono Canaletes no por ser el punto de encuentro de los culés para celebrar los éxitos del Barça, sino por delimitar la entrada de Ciutat Vella, su hábitat urbano.

«Más arriba de Canaletes, Barcelona no tiene carácter. Lo que hay a partir del Eixample, salvo excepciones, lo encuentras en otras grandes ciudades», considera Nazario, sentado en una mesa del Ocaña de la plaza Reial, un bar en honor de su amigo, el desaparecido actor, artista y pintor de vírgenes y de coloridos altares, con quien tantas veces se sentó en una terraza de la Rambla. «Ahora es imposible. Los que vivimos en el barrio evitamos la Rambla, caminamos por callejuelas paralelas», mantiene.

Le gustaban esas sillas de tijera que alquilaba un señor en los 70. «Era un espectáculo, la gente se sentaba pero a la que aparecía el hombre salían corriendo». Hoy, por no haber, no hay ni bancos. «En la plaza Reial también han desaparecido. Debe ser para que los turistas no se sienten a comer bocatas en la calle, y así hagan caja los bares de la zona».

El 'hooligan' sin calzones

En su dibujo de la fuente, un hooligan desnudo de cintura para abajo bebe embriagado de un grifo fálico. «Es anecdótico, porque Canaletes es mucho más que una victoria del Barça», describe el autor de cómic. Cada día se citan allí cientos de personas. «Está delante de la boca del metro más concurrida de toda Barcelona».

La tradición de celebrar allí los triunfos del Barça se remonta a 1930, cuando los seguidores de la Liga de fútbol iban a informarse la tarde noche del domingo de los resultados a la redacción del diario deportivo La Rambla, situada frente a la fuente.

Canaletes fue construida en 1888, junto a otra fuentes, con motivo de la Exposició Universal. El autor del proyecto fue el arquitecto municipal Pere Falqués, conocido también por los bancos y farolas modernistas del paseo de Gràcia, que muchos erróneamente atribuyen a Gaudí.

Turistas y mosquitos tigre

Nazario no da crédito a la cantidad de turistas que se concentran por metro cuadrado en la Rambla. «Son como mosquitos tigre, no te das cuenta y ya te han picado. Cuando me encuentre a uno debajo de mi cama, me fugo, dejo Barcelona», bromea el padre del cómic underground de Barcelona, en alusión a los vecinos que alquilan «impunemente» pisos por días, lo que deriva en la pérdida de tranquilidad y de mínima convivencia. «Ciutat Vella ha cambiado demasiado y para mal. La primera vez que pisé la plaza Reial recuerdo bancos, jardines y hippies fumando porros camino de Ibiza», cuenta Nazario, que obtuvo en el 2001 el gran premio del Salón del Cómic de Barcelona. En los últimos años se dedica a pintar cuadros, algunos de ellos adquiridos por el Centro de Arte Reina Sofía.

A pesar de todo, la Rambla sigue siendo única. «No existe nada igual en otro lugar del mundo. Nada podrá con ella, aunque el ayuntamiento apruebe disparates como querer convertir en una discoteca el Teatre Principal, el que fuera el Teatre de la Santa Creu, el más antiguo de Barcelona. Si eso ocurre será una decepción para el barrio y para la ciudad», dice.