06 ago 2020

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TURISMO DE INTERIOR

La Costa Daurada, patrimonio natural y cultural

Viaje por un destino perfecto para disfrutar no solo de playas tranquilas sino también parajes y pueblos de montaña repleto de alicientes culturales y propuestas de ocio familiares

Pilar Enériz

Ciclismo en la Costa Daurada

Ciclismo en la Costa Daurada / David Maldonado, José Carlos León

El interior de la Costa Daurada es sorprendente. El viajero se halla ante zonas verdes y montañosas que quitan el aliento como, por ejemplo, las montañas de Prades que presentan una naturaleza salvaje y primitiva, y donde se asientan pueblos únicos como Siurana, con una imposible iglesia encaramada a un acantilado; la pequeña Albarca, a más de 800 metros de altitud, y el pueblo de Prades, conocido como la Vila Roja por el color de la piedra de sus edificios.

El interior ofrece también lugares donde la cultura ha dejado una huella imborrable. Hablamos por ejemplo del monasterio cartujo de Scala Dei, del siglo XII y considerado como el más antiguo de España. El viajero podrá optar también por visitar Poblet, tumba de los reyes de la Corona de Aragón y declarado Patrimonio de la Humanidad en 1991. No muy lejos, está la ciudad medieval de Montblanc, protegida por una sobrecogedora muralla y de una belleza mítica. Es capital de la comarca de la Conca de Barberà y se ubica en un entorno rural bien conservado. También es centro de la Ruta del Cister y puerta del espacio natural de las Montañas de Prades.

Ruta Modernista

En una visita por el interior no se puede dejar de lado Reus, cuna de Antoni Gaudí, y ciudad poseedora de un pasado industrial que ha dejado huella en la vida de sus gentes. Se recomienda entrar en la iglesia prioral de Sant Pere, del siglo XVI, y seguir la Ruta Modernista, formada por 29 edificios singulares entre los que destaca la Casa Navàs diseñada por Lluís Domènech i Montaner, y el Institut Pere Mata, un hospital psiquiátrico proyectado por el arquitecto. Reus también es un excelente lugar para las compras. Sus tiendas de ropa –herederas del gusto y el saber de la tradición textil– tienen una oferta atractiva.

Más allá de su extenso patrimonio cultural y sus espacios naturales, esta región ofrece también alternativas de ocio para disfrutar en familia, como PortAventura World.