23 sep 2020

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HISTORIA Y LEYENDAS

Rutas por caminos de bandoleros

Dicen de Gallecs que es el oasis del Valle¿s. Un paisaje oradado de rutas en las que el viajero podra¿ seguir los pasos de extran¿as leyendas

PILAR ENÉRIZ

El parque natural de Gallecs es un emblemático núcleo rural protegido del Vallès Oriental (Barcelona) 

El parque natural de Gallecs es un emblemático núcleo rural protegido del Vallès Oriental (Barcelona) 

Hacia 1615 el bandolerismo se había generalizado en Catalunya. Todo había comenzado con Antoni Roca, el primer bandido profesional protegido por los nobles y el clero, y que como otros muchos se convirtió en leyenda. Las andanzas de estos fuera de la ley se dejaron notar por todo el territorio, que recorrían por caminos discretos y alejados. Una de las rutas famosas es el Camí dels Bandolers, que tiene una distancia de unos 5 km –de dificultad baja– y una duración aproximada de una hora y media, que se adentra en el parque natural de Gallecs, en Mollet del Vallès.

Itinerarios sorprendentes

Gallecs es un espacio rural de unas 730 hectáreas, situado a 15 kilómetros al norte de Barcelona, que se caracteriza por conservar valores naturales y paisajísticos, y desde donde parte uno de los itinerarios más sorprendentes de este magnífico entorno, que ya recorrían los taimados bandoleros catalanes. La ruta está muy bien señalizada y puede iniciarse en la iglesia de Gallecs, una pequeña edificación románica del siglo XIII de planta de cruz latina. Tras este primer paso se encuentran numerosos puntos de belleza sorprendente como, por ejemplo, la cresta de los Bandolers desde la que podremos disfrutar de magníficas vistas panorámicas de la llanura vallesana y las montañas que la rodean. En un día claro puede verse desde el Montseny en Montserrat y desde el Montnegre hasta Ordal.

Gallecs lo atraviesan tres rieras: la de Caldes, la del Caganell y la riera Seca. Es un escenario perfecto para paseos, excursiones y rutas con buenas vistas y para descubrir la riqueza de la fauna y la flora local 

Paradas obligadas son la balsa de Can Benito, y los humedales de Can Salvi, donde es fácil descubrir pollas de agua o ánades reales. Can Salvi es una zona húmeda que facilita el establecimiento de fauna de agua y pájaros y que es muy valiosa dentro del ecosistema del Vallès. Para facilitar la observación hay una valla vegetal de arbustos y un punto desde donde contemplar todo el humedal. Nos podemos acercar en silencio y observar, por las pequeñas ventanas, la fauna que vive y la vegetación existente. 

Este humedal tiene una superficie de 4.300 metros cuadrados y hay más de un millar de plantas acuáticas entre las que destacan el linde, el canyís (carrizo) o el lirio amarillo. En el tramo final, en una plantación de plátanos muy sombría, quizás pueda el viajero escuchar garzas y ruiseñores, como ya lo hicieron antes aquellos viejos bandoleros de leyenda.