14 ago 2020

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DE LO HUMANO Y LO DIVINO

Entre viñas y monasterios

Hay viñedos que se pierden en la lejanía, hay bodegas en las que se recuerdan historias de templarios, hay monasterios irrepetibles. Hay tradiciones que son pura esencia de esta tierra

Los primeros vinos de Scala Dei son de 1260, año en el que los monjes crearon su propio ’Manual de plantar viñas’

Los primeros vinos de Scala Dei son de 1260, año en el que los monjes crearon su propio ’Manual de plantar viñas’

En Catalunya la cultura del vino y los monasterios han tenido una larga historia común, que ha dado como fruto no solo vinos reconocidos internacionalmente, sino que ha conformado una forma de vida y un paisaje. No es extraño ver en prácticamente todas las comarcas catalanas los viejos monasterios rodeados de viñedos. 

Un buen ejemplo de esta unión es el Reial Monestir de Santa Maria de Poblet, declarado Patrimonio de la Humanidad, y que aún mantiene su impresionante estampa del siglo XII, tiempo en el que Ramón Berenguer IV cedió las tierras a la comunidad de monjes cistercienses. Localizado en la comarca de la Conca de Barberà, es el monasterio habitado más grande de Europa, y en su entorno se localizan enormes extensiones de viñas. 

La ruta del Cister

Una visita a este monumento dará oportunidad de conocer de primera mano la importancia que tuvieron las actividades monacales en el desarrollo del vino y las bodegas en Catalunya más aún si se amplia trayecto a la ruta del Cister, que engloba diferentes denominaciones de origen. 

Dejando atrás las montañas de Prades, y tomando como referencia la sierra de Montsant sobre el horizonte, se entra en el Priorat. Escenario de viñedos en empinadas laderas que parecen querer llegar al cielo. Las viñas en costera y el suelo de pizarra da al vino de esta zona sus notas características. 

Visita obligada es La Cartoixa de Scala Dei, uno de los puntales de la DOQ Priorat. Los monjes cartujos, en el siglo XII, decidieron que este era el mejor lugar para asentarse tras la Reconquista (estuvieron hasta 1853) y con ellos llegó no solo un mundo sin palabras sino también excelentes vinos. Hoy se puede caminar entre sus ruinas, por espacios habilitados para conocer cómo fue vivir en el monasterio con el duro voto de silencio. 

Desde la Cartoixa de Escala Dei podemos optar por varias opciones de ruta, entre ellas llegar a Siurana, un pueblo que se levanta sobre una plataforma pétrea que sirve de mirador al pantano. Se trata de uno de los rincones con mayor encanto medieval del Priorat, y donde una red infinita de caminos llevará al viajero a desfiladeros únicos. Una vez aquí una buena opción es llegar a Falset, tierra de sabores singulares y un excelente vermut.