06 jul 2020

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ESCAPADAS CON ENCANTO

Los 10 pueblos más bonitos de Catalunya

Guía para visitar -o revisitar- las villas marineras de postal y los rincones medievales más emblemáticos de nuestra geografía

Laura Estirado

Sitges, villa marinera y cuna del Modernisme, es una de las localidades más bellas de Catalunya. 

Sitges, villa marinera y cuna del Modernisme, es una de las localidades más bellas de Catalunya. 

Este verano atípico se impone hacer turismo de proximidad, por lo que la ocasión la pintan calva para visitar -o revisitar- los 10 pueblos más bonitos de Catalunya, los 'must' que ningún viajero debería perderse. En esta selección hay villas marineras de postal mediterránea, poblaciones medievales junto a picos pirenaicos y lugares pintorescos con gran valor histórico y cultural y algunos, incluso, han sido elegidos como platós de cine por su belleza y encanto. Todas las poblaciones, además, tienen el sello de calidad de la Agència Catalana de Turisme, lo que garantiza que la experiencia del viajero en el destino será "satisfactoria". Pues eso, ¡carretera y chancla!

1. Peratallada

A 130 km de Barcelona y 40 de Girona, este pueblo del Empordà donde nació Berenguer de Cruïlles, el primer 'president' de la Generalitat en 1359, ha sido declarado conjunto histórico-artístico de la provincia por su importante arquitectura medieval, considerada la mejor conservada en Catalunya. Sus callejuelas de piedra se remontan al siglo X, aunque el origen del núcleo habitado de 'Petra taliata' pueda ser de origen prerromano.

En el Bar del Poble se encuentra la oficina de turismo donde informarse acerca de las murallas excavadas en la roca y los locales con un buen helado artesanal -dulce o salado-, especialidad del pueblo. 

2. Sitges

Rodeada de las montañas del Parc Natural del Garraf, a 35 kilómetros de Barcelona, se encuentra a Sitges, a la que se puede llegar en tren, autobús y en coche, trayecto recomendable por ser una de las carreteras más bonitas de Catalunya, la que recorre la costa del Garraf, con un paisaje increíble. Esta tranquila población junto al mar con sus casas blancas marineras y con una gastronomía que tiene el pescado como protagonista absoluto, es también cuna del Modernisme gracias a Santiago Rusiñol y el Cau Ferrat, la casa-museo donde guardaba su colección de pinturas y piezas de hierro forjado. De visita obligada también es el Palau Maricel (en el Racó de la Calma, en la foto bajo estas líneas), con extraordinarias vistas al mar.

Sitges cuenta en su calendario con destacadas citas, su famoso Carnaval, cuya celebración restauró en pleno siglo XIX, y con el Festival Internacional de Cine Fantástico, que ya ha superado 50 ediciones. 

Entre sus atractivos, las visitas guiadas a la Cofraria de Pescadors (con cinco rutas temáticas para todos los públicos), la Casa Bacardí (dedicada a Facundo Bacardí, el fundador de la marca de ron), el ambiente nocturno de la calle del Pecat, la playa de Sant Sebastià y el Port de Aiguadolç.

3. Pals

"Pals no merece una visita, sino cien", dijo Josep Pla de esta localidad situada en la comarca del Baix Empordà, en la Costa Brava.  Pals es uno de los pueblos medievales más espectaculares de Catalunya. El patrimonio histórico de su villa es su mayor reclamo turístico, el cual está declarado como Bien de Interés Nacional, donde los estilos gótico, románico y barroco se entremezclan armónicamente. Solo su Iglesia de Sant Pere guarda en su arquitectura más de 1.000 años de historia.

Otro de sus atractivos es su envidiable ubicación en la cima de un monte poco elevado con muy buenas vistas sobre el mar. Además de sus arcos y callejuelas de piedra medievales, también se puede visitar un interesante conjunto de masías dispersas, algunas fortificadas, entre las cuales destacan el Mas Roig, la Torre Pedrissa o la Torre Mora, del siglo XV. Desde el Mirador Josep Pla, en la Casa-Museu Ca La Pruna, se puede observar la llanura del Empordà en toda su extensión, los arrozales, el macizo del Montgrí y las Illes Medes de fondo.

4. Tossa de Mar

Catalogado por Marc Chagall como "el paraíso azul", pues el célebre pintor francés de origen bielorruso se refugió en la localidad dos veranos, el de 1933 y 1934, y escenario de la película de Ava Gardner 'Pandora y el holandés errante' (1951), Tossa de Mar es uno de los lugares más emblemáticos y visitados por los turistas de la Costa Brava. Su recinto amurallado de la Vila Vella es el único ejemplo de población medieval fortificada que se conserva en el litoral catalán.

La tradición marinera se sigue palpando hoy en el antiguo barrio de pescadores de Sa Roqueta, en su gastronomía y sus icónicas barcas de pescadores de la zona de Es Racó, en la Platja Gran.

Se puede pasear hasta el faro, por la playa de la Mar Menuda o admirar la panorámica sobre el cabo de Tossa. Entre sus calas, destacan la Morisca y Pola.

5. Cadaquès

Aunque los pueblos de pescadores se van sucediendo por toda la Costa Brava, ninguno mantiene su esencia tan intacta como el de Cadaquès, famoso por ser refugio de Salvador Dalí. Sus casas de un blanco inmaculado y sus preciosas calas y el Parc Natural del Cap de Creus hacen que muchos lo consideren el pueblo más bonito de Catalunya (y el primer punto de la Península en recibir los rayos de sol). 

Además del casco antiguo muy bien conservado -el pueblo estuvo aislado por vía terrestre hasta el siglo XIX-, destaca la Iglesia de Santa Maria (siglo XVII), y muy cerca de allí, en una pequeña y tranquila cala de Portlligat, la Casa-Museu de Dalí.

6. Taüll

La Vall de Boí es un paraíso para los amantes de la naturaleza, la relajación y la cultura. Muchos de los pueblos de la zona merecen una visita, pero sin duda Taüll es un magnífico ejemplo de las construcciones románicas que atesora el Pirineo catalán, y tiene un lugar destacado en la historia del arte y la arquitectura mundial. Acoge dos de las iglesias románicas del valle, declaradas Patrimonio Mundial de la Humnidad por la Unesco en el 2000, son Santa Maria y Sant Climent de Taüll. Son dos ejemplos puros del arte románico en un paisaje rural pirenaico casi intacto. Arte, naturaleza, paisaje e historia.

Imprescindible: disfrutar de la proyección de 'video-mapping' sobre los restos de pintura original de Sant Climent de Taüll, recorrer el camino hasta el mirador de Cuirilles y visitar la quesería local. 

7. Castellar de N'Hug

Encaramado a 1.450 metros de altura, el laberinto de calles empinadas de piedra de Castellar de N'Hug corona un precioso paisaje de alta montaña. El pueblo está dentro del Parc Natural del Cadí-Moixeró y muy cerca de las Fonts del Llogregat, donde el río nace. Además de poseer unas espectaculares vistas, es sede de espectáculos únicos de oficios ancestrales, como su tradicional Concurs Anual de Gossos d'Atura. La cita nació en 1962, heredera de los encuentros entre pastores de la comarca en los que competían para demostrar cuál era el mejor perro.

Hay visitas guiadas por el pueblo y a la antigua fábrica de cemento Asland, en el Clot del Moro; también se puede llegar hasta el Santuari de Montgrony, por un sendero de 9 kilómetros, y disfrutar de la gastronomía local (carnes de caza y setas salvajes).

8. Siurana

En la comarca del Priorat, en Tarragona, se encuentra otro pueblo de altura: Siurana, a 737 metros de altitud, en lo alto de un risco de roca caliza, presidiendo el río y el pantano que lleva su nombre, en la sierra de Montsant y las montañas de Prades. Precisamente, por esta ubicación estratégica, durante siglos fue defensa de primera línea del islam. Su castillo árabe fue el último bastión musulmán conquistado por los cristianos en Catalunya, en 1153. De aquella épica conquista surgieron multitud de leyendas, como la de la Reina Mora.

Hoy en día se ha convertido en uno de los mejores lugares del mundo para practicar escalada deportiva. Además de las excelentes vistas que ofrece su mirador de toda la zona, las pocas y estrechas calles adoquinadas y las casa de piedra de Siurana transportan a un tiempo pasado. Destaca la iglesia románica de Santa Maria, construida entre los siglos XII y XIII, y perfectamente conservada.

9. Rupit

Con solo 285 habitantes, Rupit es un pequeña joya del barroco rural en medio de un paisaje impresionante, anclado en los escarpados barrancos del macizo de Collsacabra. Coronado por su castillo, del siglo IX, en sus calles empinadas y adoquinadas se alzan casas de los siglos XVI y XVII con fachadas de piedra, coloridos balcones de madera y tejados a dos aguas. 

El visitante no debe irse sin cruzar el Pont Penjat, un puente colgante de madera, la iglesia de Sant Joan de Fàbregues, la construcción románica más espectacular de la zona, y el cercano Salt de Sallent, la cascada más alta de Catalunya, con 115 metros.

10. Besalú

La villa medieval de la Garrotxa, uno de los pueblos más bonitos de Catalunya, fue el escenario hace pocos meses del rodaje de varias escenas de la última temporada de la serie de HBO 'Westworld', donde, como anécdota, se colaron una 'estelada', un lazo amarillo y una pancarta a favor del 'sí' en la campaña del referéndum del 1-O. Sus empedradas calles sirvieron para recrear un pueblo italiano durante la segunda guerra mundial, si bien su casco antiguo data de mucho antes. Gracias a su magnífico estado de conservación, desde 1966 fue declardo Conjunto Histórico-Artístico.

Su entrada, por el puente medieval de siete arcos del siglo XI, es una de sus estampas más fotografiadas por los turistas. Pero otros de los lugares que merecen una visita son el Monestir de Sant Pere, del siglo XII, la Casa Cornellà o la sala gótica de la Curia Real.