ICL avanza con paso firme hacia la minería sostenible

La empresa minera ICL Iberia se encuentra inmersa en un ambicioso proyecto de modernización y ampliación industrial

ICL avanza con paso firme hacia la minería sostenible
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Con el reto de lograr la minería sostenible. Con una media de 10 millones de euros de inversión anual en la gestión ambiental, los siguientes objetivos marcan el camino de las políticas e inversiones medioambientales de la empresa:

  • Priorización del transporte del material con ferrocarril desde la cuenca minera del Bages hasta la terminal del Puerto de Barcelona, con la consecuente reducción del impacto de dióxido de carbono.

  • Restauración de los depósitos salinos de Sallent, la Botjosa y el Cogulló.

  • Adaptación de las instalaciones de la empresa para purificar la sal almacenada en los depósitos salinos..

  • Logro del objetivo vertido cero.

  • Gestión de los depósitos salinos con la utilización de las mejores técnicas disponibles.

El resultado de este esfuerzo es que lCL Iberia cuenta con la certificación de las normas UNE 22470 y 22480, que acreditan la compañía como empresa minera sostenible convirtiéndose en la primera empresa minera subterránea de grandes dimensiones de minerales no áridos de España y de Europa certificada en Minería Sostenible por toda su actividad.

Inversiones industriales sostenibles

La inauguración, este verano, de la rampa a la mina de Cabanasses de #Súria, ha sido la punta de lanza del proyecto industrial Phoenix, que con una inversión de más de 500 millones de euros está reconvirtiendo la actividad minera en una actividad sostenible y orientada a la economía circular. La rampa, de 5,2 kilómetros de longitud, permite acceder a la explotación minera hasta 900 metros de profundidad. Esto facilita la extracción del mineral, las condiciones de seguridad y ventilación, el descenso de la maquinaria de alta tecnología e importantes mejoras medioambientales. Tal como remarca el director de Medio Ambiente de ICL, Lluís Fàbrega, «el gran volumen de inversión que hacemos, no solo va dirigido a aumentar la producción, sino a un incremento más neto y sostenible».

Además, la empresa minera ha puesto en marcha una nueva terminal al Puerto de Barcelona, que va a permitir pasar de las 800 mil toneladas anuales de carga a un total de 4 millones.

Y, por otro lado, desde mediados del 2019, no se realizan vertidos de sal en la montaña del Cogulló y se ha iniciado el proceso de restauración del antiguo depósito de la Botjosa.

Las actividades de ICL se ajustan a la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible adoptada por los estados miembros de la ONU el septiembre del 2015, que incluye diecisiete objetivos de desarrollo sostenible (ODS) para erradicar la pobreza, luchar contra la desigualdad y la injusticia, y combatir el cambio climático. Para ICL, el objetivo de hambre cero es considerado esencial, puesto que las actividades de la empresa principales están relacionadas directamente con el objetivo de erradicar el hambre, conseguir la seguridad alimentaria, mejorar la nutrición y promocionar la agricultura sostenible.


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Neutralidad de carbono y reducción del impacto ambiental

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La actividad a la mina de #Súria es cada vez más segura, productiva, eficiente y sostenible. El plan estratégico avanza con la voluntad de «transformar la industria minera en una más sostenible en todos sus ámbitos: económico, social y ambiental», apunta Lluís Fàbrega. Una de las claves es lograr la neutralidad de carbono. Es decir, que las emisiones de los gases de efecto invernadero (GEH) -principalmente de CO₂- estén equilibradas con la cantidad GEH asumida por la vegetación. En este sentido, esta es la hoja de ruta marcada por ICL (engloba diferentes acciones estratégicas que la empresa minera tiene previsto llevar a cabo hasta el 2050) para llegar al objetivo de neutralizar las emisiones:

  • Formación de los trabajadores en la cultura de la descarbonización y en economía circular. Ser una empresa más sostenible y respetuosa con el medio ambiente no tiene que aportar solo beneficios ambientales sino también, ser más competitivos.

  • Mejora de la eficiencia energética. ICL hace cada año estudios de mercado para buscar las tecnologías que permitan reducir el consumo eléctrico. Las mejoras que se aplicarán permitirán reducir el consumo eléctrico un 40% para cada tonelada de potasa producida, y reducir en un 30% el consumo de gas por tonelada de potasa producida en el proceso de secado. Todo esto supone reducir las emisiones en unas 40.000 toneladas de CO₂ en el año, objetivo que se quiere conseguir antes del 2030.

  • Movilidad sostenible. Para reducir las emisiones de la actividad y optimizar los recursos, es esencial implementar una movilidad más sostenible antes del 2028.

  • Consumo eléctrico a partir de energías renovables. El plan estratégico marca seguir consumiendo energía 100% renovable y adaptarse a las energías más renovables que ofrezca el mercado energético de aquí hasta el 2050.

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