ENTREVISTA CON LA COLABORACIÓN DE BBVA

"Las empresas necesitarán profesionales que aporten valor"

El Grupo IMAN ofrece todo tipo de servicios y gestión de recursos humanos a compañías de varios sectores

Santiago Olivas, su director general, analiza los pros y contras del mercado laboral de los próximos meses

Santiago Olivas, en su despacho.

Santiago Olivas, en su despacho.

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-Como empresa que facilita servicios y ocupación a otras empresas, ¿cómo ha afrontado la situación generada por el coronavirus?

-Con serenidad, aunque con la lógica preocupación por los efectos que esta crisis dejará en la economía y en el mercado laboral en particular. La intención del Grupo IMAN siempre ha sido la de asegurar la consistencia de nuestras actuaciones y tratar de resolver la ambigüedad estratégica que nos ofrecía el momento. Así, mientras algunos se precipitaron con la adopción de medidas de contención y más corto alcance, nosotros reflexionamos sobre las dinámicas y fuerzas de mercado, así como los diferentes escenarios en los que podríamos encontrarnos. Por eso, constituimos un Comité de Crisis para transmitir confianza, clarificar las actuaciones y dotar de recursos, flexibilidad y agilidad a las distintas unidades para hacer frente a las exigencias del teletrabajo y las rotaciones entre el personal

Casi de forma simultánea, ajustamos las estrategias a corto plazo para ser pragmáticos y anticipar las preguntas que probablemente vaya a hacernos nuestro equipo o incluso los mismos clientes. Con posterioridad, desde la dirección de grupo hemos ido acompañando en la gestión y la coordinación de cada ámbito en cuestión, dejando sin efecto el Comité de Crisis inicial.

-Trabajan en el sector de la alimentación y transporte, por ejemplo. ¿Son sectores que han visto incrementadas sus necesidades?

-Sin duda. Habiendo sido ambos sectores considerados vitales para asegurar el suministro normal de la población han mantenido un nivel de actividad alto. Dicho posicionamiento en ambos sectores han permitido que podamos compensar caídas más acentuadas de otros sectores en los que también estamos posicionados (industria automoción, hostelería, comercio…). Como en toda crisis, estamos sacando grandes aprendizajes, a la vez que estamos haciendo diversas lecturas sobre la estabilidad y las perspectivas que ofrecen los distintos sectores. Además, somos más conscientes que nunca, de la necesidad de ponderar en mayor medida conceptos como la dispersión, o la diversificación de negocios, carteras y riesgos, usando para ello, la información que nos brinda la experiencia.

-¿Qué situación laboral prevé para los próximos meses, una vez volvamos a la normalidad? 

-Una situación difícil para muchas personas. En algunos casos, será por la falta de competencias digitales y, en otros, porque el sector en el que trabajaban estarán viviendo un ajuste dramático con futuro incierto. Además, los momentos de crisis agudizan la necesidad de innovación, por lo que muchas empresas e industrias iniciarán una búsqueda más intensa de cambios y continuas mejoras.  Esta circunstancia seguro exigirá de personal que ya disponga las competencias necesarias. Y a ello se sumará la exigencia de modelos organizativos ágiles, posiblemente con una mayor flexibilidad de las relaciones laborales, y con la necesidad de ser capaces de atraer y retener talento.

En ese sentido, las compañías necesitarán profesionales que planteen desafíos y aporten valor. Eso no quiere decir que se busque un transgresor que ponga del revés la organización, sino alguien que aporte ideas, pero entendiendo la realidad de la que viene la empresa y respetando la cultura, de manera que pueda facilitarse la cooperación.

-¿Cuáles serán sus retos como compañía? 

-Empresas IMAN ha cumplido ya los 30 años de historia, y para ello, ha tenido que ir haciendo frente y superar con éxito diversas vicisitudes. Ahora debemos perseverar en nuestra intención de proyectarnos por lo menos otros 30 años, poniendo el foco en el cliente externo e interno como primera prioridad, la estructura y la cultura organizativa como catalizador que facilite la adaptación a los tiempos, la mejora de procesos y la digitalización. La construcción de una marca exige la aportación de valor, y para ello, hoy en día es fundamental ser ágiles, digilales y capaces de aprovechar economías de escala y sinergias entre negocios.

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A nivel económico, ¿cómo han gestionado la situación? ¿Han pedido alguna ayuda?

La caída de actividad ha venido acompañada de un desplome de los ingresos que hace necesario un ajuste de medios de producción y ajustes de estructuras para poder amortiguar el efecto. Para proteger la tesorería a corto plazo, hemos contado con la colaboración de entidades financieras como BBVA, con las cuales hemos solicitado préstamos ICO a 4-5 años, además de la conversión de algunas pólizas de crédito actuales a Pólizas ICO a 3 o 5 años. A medio plazo, vamos a desapalancar estructuras en las que la actividad se ha desplomado y reducir riesgos innecesarios, habida cuenta del recorte de coberturas de riesgo, así como el previsible repunte de la morosidad que se espera.

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