22 feb 2020

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Premio Inicia de EL PERIÓDICO DE CATALUNYA

Anaconda contra el ictus

La biotecnológica catalana cerró en el 2019 una ronda de financiación por 20 millones de euros para su trombectomía mecánica

El objetivo es validar un estudio clínico con 125 pacientes y dar vía libre comercial al producto a corto plazo

Eduardo López Alonso

Ofir Arad (izquierda) y Marc Ribó, cofundadores de Anaconda Biomed. 

Ofir Arad (izquierda) y Marc Ribó, cofundadores de Anaconda Biomed. 
Anaconda ha recibido el galardón Inicia. 

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Anaconda Biomed terminó el 2019 con objetivos cumplidos y renovadas expectativas de crecimiento. La biotecnológica catalana impulsa el desarrollo de un sistema de catéteres más efectivo para el tratamiento del ictus isquémico mediante trombectomía mecánica. La firma cerró en diciembre una ronda de financiación que aportó 20 millones de euros para sus proyectos. Lideró Sabadell Asabys. La operación también contó con inversores como Ysios Capital, Innogest y Omega Funds. 

Ofir Arad (izquierda) y Marc Ribó, cofundadores de Anaconda Biomed. 

Las 'start-ups' biomédicas están de moda y Anaconda logró una de las rondas de financiación de mayor cuantía del año. Los recursos servirán para afrontar los costes de un estudio clínico en Europa y en EEUU. La idea es validar un dispositivo para el tratamiento del ictus en una prueba con 125 pacientes. La Agencia Europea del Medicamento y la equivalente de EEUU (la FDA) tendrán la última palabra para dar vía libre y comercializar el producto, quizá en el 2021.

Los recursos acumulados gestionados ya suman 40 millones de euros y el retorno parece cada vez más cerca. Ofir Arad, cofundador de la compañía junto con Marc Ribó, reconoce que Anaconda Biomed «desarrolla un dispositivo para un mercado potencial inmenso, protegido por un sistema de patentes y bajo la dirección de un equipo altamente cualificado y con elevada experiencia en el campo de investigación y desarrollo, el área regulatoria y de calidad, en la producción y en el aspecto clínico, fundamental para obtener éxito». 

Concepto claro, barreras de entrada para la competencia y un mercado potencial importante son claves. El mercado de las trombectomías mecánicas se calcula en más de 700 millones de euros solo en EEUU el año pasado. Y el ictus es la primera causa de incapacidad y la segunda de muerte en el mundo.

Un dispositivo de Anaconda Biomed. 

El equipo humano lo componen 20 empleados. Poca plantilla para un organigrama claro y diferenciado en seis áreas: I+D, Pre-Clínica y Clínica, Regulatorio y Calidad, Fabricación, Propiedad intelectual y Financiera/Dirección. El consejero delegado de la compañía es François Salmon, el cofundador Ofir Arad ostenta el cargo de director operativo. Un director de departamento dirige cada equipo. En la mayoría de las posiciones se trata de personal muy cualificado y la empresa roza la paridad (nueve empleadas por 11 empleados), un caso no habitual en el sector en el que la proporción de mujeres suele ser inferior (25%).

El avance

El sistema de trombectomía avanzada de Anaconda consta de un catéter de administración, un catéter de aspiración único en forma de embudo y un 'stent retriever'. Los 'stents retrievers' constan de una estructura de nitinol no permanente (se retiran tras la captura del trombo), provista de marcas radioopacas, tanto en el extremo distal como proximal, que guían su visualización. El embudo se expande automáticamente y se adapta directamente al diámetro de la arteria de hasta cinco milímetros, deteniendo localmente el flujo y permitiendo la extracción completa del trombo sin fragmentación. Todos en Anaconda están conjurados en la búsqueda de medios para reducir muertes y discapacidades después de un accidente cerebrovascular. Se estima que el 25% de la población sufrirá un ictus a lo largo de su vida. Y se teme que esos porcentajes vayan en aumento. Anaconda puede dar un paso de gigante para salvar vidas que hoy están en riesgo. 

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