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ALPINISTA DE GUINNESS

Sergi Mingote: "Creo que podría hacer los ocho ochomiles que me quedan en dos años, pero aún no sé si lo haré"

El paretano entró en el récord Guinness del alpinismo el pasado 18 de julio tras coronar su sexto ochomil en solo un año y dos días, objetivo del proyecto 3x2x8000

"Cuando coroné el Gasherbrum sentí una liberación, no me lo habría imaginado", cuenta Mingote, que prepara un libro y un documental que presentará a final de año

Aitana Glasser

Sergi Mingote durante su expedición en Nepal

Sergi Mingote durante su expedición en Nepal

Hace poco más de un año que el reloj de Sergi Mingote se puso en marcha para contar el tiempo que tardaría el alpinista de Parets del Vallès en llevar a cabo su hazaña. El objetivo: ascender seis ochomiles en un año sin la ayuda de oxígeno artificial. “Era un proyecto muy improbable”, reconoce ahora, pero lo cierto es que lo consiguió. Si bien necesitó dos días más, Mingote consiguió entrar en el récord Guinness del alpinismo batiendo la marca que el italiano Silvio Mondinelli había dejado en 3 años y 64 días. 

El 16 de julio de 2018 coronó el Broad Peak, el primer gran coloso del proyecto 3x2x8000 Solidary Project, impulsado por Onat Foundation, la organización que él mismo preside y que está dedicada a fomentar la inclusión a través del deporte, las dos vertientes de esta iniciativa. El círculo se cerró el 18 de julio de 2019 con su ascenso al Gashebrum II. Atrás quedaban momentos de dudas, cambios de planes, accidentes, abandonos y sorpresas, sobre los que ahora reflexiona frente a un café en la plaza de la Vila de su estimada localidad vallesana.


Pregunta. En poco más de un año, ha pasado de abandonar la alcaldía de Parets, que ocupaba desde hacía 7 años, a volcarse en el alpinismo y batir un récord Guinness. ¿Cómo ha vivido todo este cambio?

Respuesta. Ha sido una locura, y tras el récord, un bombardeo también a nivel de medios. Yo tenía el récord como algo más anecdótico, algo que le daba empaque al proyecto, pero el motivo principal para mí era la vertiente social e inclusiva y dar a conocer a las asociaciones con las que he trabajado, y en esto estoy muy contento, ya que creo que se ha tenido esta sensibilidad y se ha entendido que el fin del proyecto era ese: promocionar la inclusión a través del deporte.

P. La etapa final del proyecto ha tenido un ritmo vertiginoso. ¿Qué sintió cuando consiguió por fin coronar su sexto pico, el Gasherbrum II?

R. Esta última expedición ha sido muy dura, hemos tenido que hacer muchos cambios y correr mucho. Ahora he recuperado peso, pero perdí 6 kilos, mi compañero italiano 11… Cuando coroné el Gasherbrum sentí una liberación, porque no me lo habría imaginado. Fue la primera cumbre sin oxígeno de la temporada, la bajada fue un calvario, porque tuve que hacer dos rescates, uno a un lituano y otro a un porteador, Hussain, que tenía un bloqueo renal y tuvimos que bajarlo en camilla. Era un proyecto muy improbable y ha tenido un colofón brutal, he cerrado un círculo.

P. ¿No quiere ampliar este círculo?

Este proyecto tenía un principio y un final. Ahora no descarto nada, pero el 3x2x8000 está acabado. Hay 14 ochomiles, yo llevo ascendidos 10, pero ahora seguidos son seis. El récord Guinness actual sin oxígeno está en 7 años y 10 meses para hacerlos todos, y teniendo en cuenta que en un año ya he hecho seis, yo creo que sería probable hacerlos en tres años, haciendo cuatro y cuatro los próximos dos, y dejando así el récord actual en menos de la mitad.

"Creo que podría hacer los 14 ochomiles en 3 años, pero tengo que estar dispuesto a sacrificar mucho"

Sergi Mingote

Alpinista 

P. ¿Se plantea hacerlo?

R. Ahora mismo todavía no lo sé. Tienen que salir muchas cosas y es un sacrificio enorme a nivel económico, personal y familiar, de vivir y de prepararte exclusivamente solo para esto. Lo que sí que tengo claro es que este proyecto no me lo podría plantear en dos o tres años; tiene que ser ahora, en los próximos meses, porque el tiempo corre desde julio de 2018 y tendría que terminar en 2021. Yo creo que podría, pero tengo que estar dispuesto a sacrificar mucho.

P. Broad Peak, K2, Manaslu, Lhotse, Nanga Parbat y Gasherbrum II. ¿Cuál diría que ha sido la montaña más complicada del proyecto?

R. La más difícil técnicamente, el K2; la más peligrosa, el Nanga Parbat. Por algo le llaman la montaña asesina. Para mí, un ochomil imposible sería la combinación del tramo del Campo Base al Campo 3 del Nanga y del Campo 3 a cima del K2. El Nanga es una montaña muy exigente, y de ahí vino el desgaste que acumule en esta última expedición. Ali, mi amigo y porteador, sufrió un edema cerebral y tuvo que ser evacuado, tuve que subir yo todo el material y encima teníamos que abrir traza nosotros.

P. En realidad, el Nanga Parbat no estaba en sus planes. ¿Se arrepiente de haberla añadido a última hora?

"No me arrepiento de añadir el Nanga Parbat, pero creo que una animalada así no la había hecho nunca"

R. No me arrepiento ahora, pero estando allí sí. Es una montaña compleja, con historia y quería hacerla, pero es alpinismo puro y duro. Allí no te encuentras turistas de altura, no va nadie que no sea alpinista. El 3 de julio hice cima y, sin dormir, hice un trekking de 6 días en solo 2 días y medio, llegué al Campo Base del GI y GII y ese mismo día salí hacia el CB1.

Creo que una animalada así no la había hecho nunca. Intenté el GI, pero el segundo porteador también se puso malo, me quedé sin la mitad del material, con nieve y viento, y vi que no podía hacer cima. Al día siguiente bajé al Campo Base 1 y decidí hacer el GII.

P. Tuvo que descartar cuatro picos por diferentes motivos, Kanchenjunga, Everest, Dhaulagiri y Gasherbrum I. ¿A cuál le costó más renunciar?

R. Al Kanchenjunga. El Everest ya lo he hecho dos veces y el Dhaulagiri es que no fue ni descartado, porque directamente no pude ir al Campo Base, y es una montaña que sé que podré hacer. El GI ha estado ahí, pero mi objetivo era hacer el sexto y me daba igual cuál fuera. Pero el Kanchenjunga sí quiero hacerlo en un futuro.

Sergi Mingote en la cima del Nanga Parbat, en julio de 2019 / cedida / sergi mingote

P. ¿En algún momento pensó en abandonar?

R. Sí. De hecho, el momento más crítico no lo pasé en alta montaña, sino cuando decidí ir al GII. Mi cuerpo me había dicho basta y pensé “¿Seguro que no me estoy pasando?”. Acababa de ver desplomarse al porteador, le reanimé y pude bajarlo al CB2, donde montamos el rescate, pero ese momento fue el más duro, porque creía que se quedaba allí. Por la noche llamé a Miriam, mi mujer, y le dije que no sabía si valía la pena.

Me sentí mal, porque al final son nuestros sueños, y ellos intentan estar a la altura pero no tienen la preparación que tenemos nosotros y yo me sentía un poco culpable, porque el ritmo de mis expediciones ha sido muy alto. Quería irme a casa, pero me llamaron del hospital y me dijeron que el porteador había salido del coma y estaba mejor, y allí decidí seguir.

P. Habla de los sherpas que acompañan a los escaladores. ¿La masificación que se ha visto en picos como el Everest favorece esta deshumanización de los porteadores?

R. Ellos están haciendo su trabajo, y cuando mueren es como que no se les da el mismo valor. Cuando rescatamos al alpinista lituano era algo ‘muy lógico’, pero al día siguiente rescatamos a un 'porter', que no es lo más habitual. Se da por hecho que están haciendo su trabajo y que se arriesgan a ello, pero también son personas y cada año mueren algunos. Ese 'porter' iba acompañando a alguien que no fue a buscarlo; eso depende mucho de qué concepto tienes tú del alpinismo, en este caso, estaba claro que era un cliente y ya está.

"Las imágenes que se ven de las colas del Everest son ciertas dos días al año, en el Aneto hay 300 personas cada fin de semana"

Sergi Mingote

Alpinista

P. Las imágenes difundidas sobre las colas para ascender la montaña más alta del mundo han suscitado polémica en los últimos meses.

R. Sí, es cierto. Pero es que te vas al Aneto o en la Pica d’Estats y pasa lo mismo. Las imágenes que se ven del Everest son ciertas, sí, pero dos días al año. En el Aneto hay cada fin de semana 300 personas, el Montblanc está cada día plagado de gente… Son las montañas más altas de tal, o las más conocidas de tal sitio, y es lo que pasa. Yo no iría a un Aneto a no ser que fuera en invierno o un día en el que no haya casi gente.

Mingote esperando el helicóptero en el Campo Base 3 del Broad Peak para evacuar a su compañero Lluís  / CEDIDA / SERGI MINGOTE 

P. No son los primeros rescates que hace en estos seis ochomiles. En el descenso del Lhotse, intentó rescatar a Ivan Tomov, que falleció en sus brazos, y Nastja Runova, que logró sobrevivir. ¿Cómo recuerda ese momento?

"Los turistas de montaña pierden una parte esencial del alpinismo: los valores"

R. Sí. Él murió de un edema cerebral, intentamos reanimarlo pero fue imposible. Ella al principio no quería creérselo, y a nosotros nos tocó convencerla de que estaba muerto, porque teníamos que dejarlo allí. En ese momento no quería verlo, además tenía mal de altura y no reaccionaba igual, pudimos bajarla al Campo 4, donde la rescataron. Hicimos dos rescates en dos días, pero no es algo habitual; la gente no se mueve, y no está dispuesta a arriesgar su vida para salvar la de otro.

Cuando regresó a Rusia ella me envió un mensaje de agradecimiento para mí y mis compañeros. Esto te muestra los verdaderos valores de la montaña, que para mí es la parte más bonita de este deporte, lo que no se debería perder y lo que muchos turistas de altura que ahora van a ochomiles no tienen. Primero, porque no están en condiciones de ayudar a nadie -van con sherpa y con oxígeno-, y segundo porque pierden una parte esencial de la montaña, que son los valores. Yo a esta chica no la conocía de nada, pero ahora habrá siempre un vínculo, porque es una situación que te choca.

P. Además de la deportiva, la vertiente solidaria es la otra gran pata de este proyecto. ¿Seguirán impulsándola desde Onat Foundation?

R. Claro. De hecho, ha crecido mucho el número de organizaciones que se dirigen a nosotros y Onat está siendo el paraguas para todos aquellos colectivos que hacen inclusión mediante el deporte. Nuestra misión es ayudar, no somos una fundación receptora, está muy bien concienciar pero también hay que ayudar económicamente. Por eso hemos puesto en marcha las becas de los primeros Premis Inclusius de l’Esport Català, y nos están llegando propuestas y proyectos muy chulos.

P. Una de las oenegés con las que más ha colaborado ha sido la Cooperativa Apindep, que trabaja con jóvenes con discapacidad y que le acompañaron en el trekking al Everest. 

R. Sí. A Apindep el proyecto les ha dado muchísima visibilidad y están muy contentos, porque realmente eran grandes desconocidos, y ahora se han encontrado con gente e incluso usuarios que no les conocían y han acudido a ellos. Sé que la mayoría de medios llaman por el récord y el hito deportivo, pero me gusta ver que cuando conocen la vertiente social también la entienden y les gusta, por eso quiero explicar que el deporte es un gran instrumento para generar inclusión.

P. ¿Cuáles son sus planes a partir de ahora?

R. De momento, me voy de vacaciones. Me he propuesto no pensar en nada más hasta que vuelva y entonces tomaré decisiones si tengo que hacerlo. De momento, estoy volcado en los premios y en terminar tanto el libro como el documental del proyecto, que se presentarán probablemente a finales de noviembre o a principios de diciembre, para el puente de la Purísima. Y luego las conferencias, que realmente es con lo que me gano la vida. Ya hice unas 30 antes de irme ahora espero hacer más.