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A POR CUATRO DE SEIS

Sergi Mingote parte hacia Nepal para afrontar su próximo reto en solitario

El alpinista intentará coronar el Manaslu y el Dhaulagiri, dos ochomiles más de los seis que se propone ascender en un año

Aitana Glasser

Sergi Mingote en el aeropuerto de El Prat este jueves, antes de poner rumbo a Nepal

Sergi Mingote en el aeropuerto de El Prat este jueves, antes de poner rumbo a Nepal / On Coach

Hace apenas un mes que regresó y ya ha vuelto a irse. Parece que el combustible no se le agota a Sergi Mingote, que este jueves ha retomado su gran desafío 3x2x8000, que le ha llevado ya a coronar dos ochomiles, el Broad Peak y el K2, y que le llevará a hacer lo propio con cuatro picos más. Los siguientes: el Manaslu (8.163m) y el Dhaulagiri (8.167m), en Nepal.

El alpinista de Parets se ha despedido una vez más de su tierra, familiares y amigos en el aeropuerto del Prat para poner rumbo al Himalaya, donde le espera el próximo doble reto al que deberá enfrentarse para intentar conseguir el récord Guinness que se propone batir con este proyecto deportivo y solidario. 

Mingote se enfrentará en esta ocasión a la octava y séptima montañas más altas del mundo respectivamente, dos picos que, según el alpinista, son “estéticamente muy bonitos, pero nada sencillos”. Especialmente el Dhaulagiri, una montaña que se vuelve muy difícil debido a la acumulación de nieve y los fuertes vientos, y que, según Mingote, “ha sido muy desagradecida en los últimos años, sobre todo con los alpinistas españoles”.

Algo que parece no preocuparle en exceso. Viaja hacia el Himalaya y eso le tranquiliza, pues asegura que es un lugar donde se siente especialmente cómodo: “es como mi segunda casa”. Precisamente por eso, y porque regresó con muy buenas sensaciones de su primera expedición, ha decidido emprender este nuevo reto en solitario.

En su camino hacia la cima del Broad Peak (8.047) y el K2 (8.611) le acompañaron los Lluís Cortadellas, Carlos Garranzo y Pep Vega -que abandonó la expedición-, además de un sherpa, pero Mingote fue el único en conseguir el doble ascenso. En su camino hacia la cima, asegura, se encontró tan bien, que ha decido renunciar a la idea de llevar con él un sherpa en esta ocasión. “Inicialmente dije que sí que iría con sherpa, pero es una cuestión de confianza: me encuentro bien y me veo bien, he minimizado el equipo y me probé en el K2, donde el día de cima lo afronté solo”, asegura el alpinista.

Por eso, porque se encuentra "muy fuerte”, el paretano emprende este viaje solo y, una vez más, lo hará sin oxígeno artificial. “Creo que así el reto también es todavía más reto”, dice el deportista, quien además asegura que está más tranquilo al saber que compartirá permiso con otros expedicionarios a los que ya conoce. “Además no todo son inconvenientes –dice-, podré ir a mi ritmo, ahorrarme algunos campos y me quitaré responsabilidades que, cuando vas de cabeza de expedición, no puedes dejar de asumir”.

Ritmo acelerado

Al contrario que en su viaje a los ochomiles pakistanís, donde llegó con tiempo de sobra para emprender su viaje hacia el Broad Peak, esta vez ha apurado al máximo. “Vuelo directamente a Doha y de allí a Katmandú, donde no estaré ni un día apenas, luego serán siete u ocho días de trekking que me servirán para aclimatar y calculo estar montando campos a partir del 15 de septiembre más o menos”.

Dependiendo del clima y de las condiciones físicas en las que se encuentre, el alpinista querría intentar “en 15-20 días” su primer ataque a la cima del Manaslu que, si le saliera bien, casi le aseguraría poder completar el ascenso a esta montaña a finales de mes o durante la primera semana de octubre.

“Desde allí, un helicóptero me recogería y me llevaría directamente hasta el Campo Base del Dhaulagiri, porque si tuviera que hacer trekking serían siete días extra, y sería imposible”. Así, un trayecto de días lo hará en hora y media y podrá hacer inmediatamente un “ataque rápido a cima”. De conseguirlo, Mingote podría estar de vuelta en tan sólo un mes y medio, un ritmo vertiginoso que dependerá exclusivamente de cómo se sienta durante la expedición y de los hándicaps que se encuentre.

Física y mentalmente preparado

Y precisamente una pista de cómo se siente ahora y cómo podrá sentirse se la ha dado este mes de ‘reposo’, en el que lejos de estar quieto, ha seguido entrenando y realizando pruebas para comprobar su estado físico y mental y corroborar que todo estaba en orden de cara a esta segunda expedición.

Mingote ha combinado los entrenamientos de escalada en las montañas vecinas del Montseny y alrededores con las salidas en bici por rutas conocidas en las que ha podido ‘probarse a sí mismo’, comparando sus marcas con las de antes de empezar este gran reto. “Sé cuáles son mis mejores tiempos y esta vez no he estado tan lejos de conseguirlos. Me he sentido como hacía mucho que no me sentía”, asegura el paretano.

Unas sensaciones que ha podido corroborar de manera objetiva gracias a las pruebas que ha podido realizarse en el Centro de Alto Rendimiento (CAR) de Sant Cugat, donde se sometió al llegar y antes de irse a varios estudios para valorar su estado físico. Los resultados, según los doctores, son muy positivos, y confirman que las pautas marcadas por los profesionales a nivel físico y nutricional han funcionado.

Algo que ha dado al paretano más “tranquilidad y seguridad” todavía para afrontar esta expedición e intentar coronar con éxito el Manaslu y el Dhaulagiri, acercándose un poco más a su meta. Un desafío que, además de ser un reto deportivo de primer nivel, reconforta a Mingote por su vertiente solidaria y porque, al fin y al cabo, consiste en hacer aquello que le apasiona, pues como él mismo reflexionaba hace unos días, “es importante sentirse bien con lo que uno hace, y yo por encima de los 8000 metros es donde me encuentro mejor”.

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