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SOLIDARIDAD EN EL DEPORTE

Sergi Mingote dedicará su próximo ascenso a las mujeres nepalíes que sufren el chhaupadi

La ONG be artsy trabaja para erradicar esta práctica tradicional nepalí que aísla a las mujeres cuando tienen la menstruación

Aitana Glasser

 Uno de los talleres de be artsy en Oligaun, Nepal

 Uno de los talleres de be artsy en Oligaun, Nepal / Clara García Ortés

Sergi Mingote sigue recuperando fuerzas tras regresar hace apenas tres semanas del primer doble ascenso incluido en el gran reto 3x2x8000 Solidary Project. Un desafío que le ha llevado ya a Pakistán y que dentro de sólo 13 días le llevará a poner rumbo al Nepal, donde seguirá en su intento de batir el récord Guinness de ascender seis ochomiles en un año.

Pero más allá del mérito personal, físico y deportivo, el proyecto del paretano tiene otras vertientes que, para él, son incluso más importantes. Especialmente la solidaria. Varias asociaciones colaboran en el proyecto de Mingote y acompañan al alpinista en cada uno de sus ascensos. En los dos siguientes, al Manaslu (8.163m) y al Dhaulagiri (8.167m), lo hará la asociación sin ánimo de lucro be artsy y, en concreto, su proyecto Rato Baltin (“cubo rojo”).

La iniciativa, a la que Mingote quiere dar visibilidad, se ubica en la parte oeste del Nepal, especialmente en las zonas rurales, donde sigue prevaleciendo una práctica ligada a la cultura tradicional nepalí conocida como chhaupadi (del nepalés chhau menstruación y padi, mujer).

La tradición cree que, durante la menstruación, las mujeres son impuras, motivo por el cual son aisladas y se les impide entrar en sus hogares durante el periodo, tiempo durante el cual permanecen con los animales o aisladas en cabañas. No las dejan tampoco tocar a los hombres ni tocar alimentos que deban consumir otras personas y les impiden consumir alimentos básicos como leche o verduras, así como transportar agua.

La práctica fue prohibida en 2005 por el gobierno de Nepal y en 2017 se impuso una sanción económica a quienes obligaban a las mujeres a hacer chhaupadi, pero, pese a ello, be artsy sigue trabajando en comunidades y zonas en las que la tradición sigue prevaliendo, debido a su arraigo en la cultura nepalí. Para ello, lleva a cabo intervenciones a nivel local para que, en vez de verlo como una imposición, las comunidades entiendan por qué debe erradicarse esta práctica y cambiar así la visión social existente en referencia a la salud sexual y menstrual.

Pequeños pero grandes logros

“No colaboramos con grandes proyectos de grandes ONGs, intentamos quedarnos en una dimensión territorial concreta. Queremos que el proyecto esté vinculado a alguno de los territorios que incluye el 3x2x8000 Solidary Project y que tenga algún vínculo con gente de aquí”, explica Sergi Mingote. Y ese es uno de los requisitos que quiso marcarse cuando inició su gran desafío, colaborar con proyectos pequeños muy focalizados en territorios concretos y que pueden conseguir pequeños pero a la vez grandes logros.

Y grandes avances a nivel local es lo que ha conseguido be artsy en Nepal. A través de la educación y la proporción de material higiénico en las comunidades donde abunda la práctica del chhaupadi, sólo en 2017 la iniciativa Rato Baltin consiguió con éxito acercar cuestiones sexuales, biológicas y de salud menstrual –temas antes tabú- al debate de algunas de las comunidades más remotas del Nepal occidental, llegando a más de 1.000 personas y repartiendo cerca de 250 copas menstruales a chicas voluntarias.

Niñas de Oligaun, en Nepal, con los 'kits' de higiene repartidos por be artsy / CLARA garcía ortés (be artsy)

Otro de los objetivos del reto de Mingote a nivel solidario, como dice, es vincular causas que tengan presencia en el territorio. Y ésta de hecho también lo es. Sergi conoció el trabajo de la ONG a través de Clara García Ortés, una catalana que trabaja en esta iniciativa en Nepal desde hace un tiempo y que es el ‘nexo de unión’ entre aquella porción de tierra y esta. “Intentaremos coincidir en Nepal”, dice Mingote, y añade que, si no es posible al llegar –ya que irá muy justo de tiempo- “no descarto escaparme a la vuelta e ir a verlos en origen, porque siempre queremos conocer el proyecto de cerca”.

Ayudar a dar visibilidad proyectos como Rato Baltin es uno de los cometidos del proyecto deportivo y solidario de Mingote. “Son situaciones desconocidas y es necesario mostrar que, aunque sucedan allí, desde aquí podemos dar un empujón para ponerles solución”, explica el paretano.

Acompañantes de expedición

Mediante el proyecto 3x2x8000, Sergi Mingote no busca sólo superarse a nivel físico, mental y deportivo, sino que quiere, además, ir más allá en su voluntad innegable por dar visibilidad y colaborar en proyectos solidarios como este. Su manera de hacerlo: sirviéndose de su gran pasión, el alpinismo.

Es por eso que el proyecto se desarrolla bajo el paraguas de Onat Foundation, dedicada a promover la solidaridad a través de la práctica deportiva, y que ha procurado que varias asociaciones colaboren en el reto de Mingote y acompañan al alpinista en cada uno de sus ascensos. Al Everest le acompañará la Fundació Catalana del Síndrome de Williams y la primera en hacerlo fue APINDEP, una cooperativa social formada por personas con discapacidad de primer y segundo grado.

Los cerca de 50 chicos y chicas que la integran acompañaron -no físicamente pero sí mentalmente- a Sergi en su viaje hacia el Broad Peak y el K2. Allí, en la cima de los dos grandes ochomiles, el alpinista se acordó de ellos y ‘aleteó’ haciendo honor al apodo con el que le bautizaron antes del marcharse, el águila.

Los valores del deporte

Durante todo el proyecto, los chicos y chicas de la asociación han hecho de ‘periodistas’ y han ido haciendo un seguimiento de cada paso de Mingote en ambas cumbres. Aunque ahora es el turno de be artsy, el paretano asegura que quedaron tan contentos con la experiencia que repetirán en todas las ascensiones. “Ha sido una experiencia tan enriquecedora que, aunque no sea la asociación de esta expedición, quieren seguir haciéndolo”, cuenta orgulloso Mingote, quien seguirá también haciendo el águila por ellos: “me acompañarán en cada expedición”.

Una forma de usar “el deporte como herramienta de denuncia de situaciones que deben cambiar y como herramienta de visibilización de acciones solidarias”, dice Sergi. En definitiva, de promocionar “los valores del deporte”, más allá de la cara ya conocida de la práctica deportiva. “El deporte es mucho más que eso”, afirma.

Y así lo parece. Por lo menos, en este gran reto en el que lo deportivo pasa, en muchas ocasiones, a un segundo plano. Por eso, confiesa Mingote, “si hay una parte de este proyecto que me ha hecho volver a las montañas, es esta”.

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