29 may 2020

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OPINIÓN

Confinamiento, alpinismo y capacidad de adaptación

El alpinista Sergi Mingote reflexiona sobre la emergencia sanitaria provocada por el coronavirus y sobre cómo está llevando la adaptación al confinamiento

"Mi confinamiento es un 'lujo' comparado con los anteriores, a 35 grados bajo cero y a más de 10.000 km de mis seres queridos", cuenta el deportista

Sergi Mingote

 Sergi Mingote llegando al Campo 3 del Broad Peak

 Sergi Mingote llegando al Campo 3 del Broad Peak

Son momentos difíciles para todos y todas, pero en especial para los más vulnerables. En estos días son muchas las llamadas que he recibido para preguntarme sobre mi proyecto. ¿Continuará el '14x1000 Catalonia Project'? ¿Podrás acabar los 14 ocho miles a tiempo? ¿Sigues entrenando en casa? 

Y agradezco enormemente ese interés por parte de amigos, conocidos y medios de comunicación nacionales e internacionales. Mi proyecto continua, y con más fuerza que nunca. Ya tengo el calendario de expediciones colocado en nuevas fechas a partir de junio y mi motivación es la misma que siempre, pero ese es el menor de mis problemas hoy.

Mis preocupaciones son las mismas que las de miles de ciudadanos y ciudadanas que a día de hoy sufren por su salud y la de los suyos. Sufren por saber si de esta podremos salir y volver a disfrutar la “libertad” que teníamos de entrar y salir, de abrazar, de compartir, y en definitiva, de vivir. 

Una crisis para aprender a valorar

El covid-19 está siendo una tragedia para miles de personas, pero los que no nos vemos afectados aún por ese maldito virus jugamos un papel importante y tenemos una obligación: poner nuestro granito de arena para salir de esta. Quedarnos en casa no es un molesto capricho, es una obligación desde la responsabilidad y el sentido común.

Esta pandemia nos va a recordar valores muy importantes que quizás teníamos olvidados: la compañía de los nuestros, las comidas sin móvil en mano y sin prisas. Cuando termine esta crisis también respiraremos mejor, porque respiraremos un aire menos contaminado; algo que no ha conseguido hasta ahora ninguna cumbre del clima lo está consiguiendo un "bicho" insignificante. 

También estamos volviendo a valorar los objetivos conjuntos, el valor de la colectividad, eso que ya era una “utopía” y que se había diluido entre una sociedad conducida por el individualismo. Ese individualismo del que todos y todas estamos impregnados. ¿Estamos 'mutando' o nos estamos adaptando “a la fuerza” a esta nueva situación? 

Adaptarse al confinamiento como a las alturas

De adaptación los alpinistas sabemos mucho: adaptarse a confinamientos obligados por varias semanas de nieve y viento en el campo base, adaptarse al frío cuando a media noche sales del calor de tu saco de dormir, te vistes como puedes con las manos heladas y sales de la protección de tu tienda de tela, que está siendo tu hogar durante más de dos meses.

No os voy a engañar, mi actual confinamiento es un “lujo” comparado con los anteriores, a 35 grados bajo cero, comiendo un sobre de pasta deshidratada a medio cocer y a más de 10.000 km de mis seres queridos. Eso sí, siempre por voluntad propia, y eso es una gran diferencia. Ahora toca saber valorar esos momentos robados por el “trajín” de nuestro mundo.

Es tiempo de pensar y de reconstruir nuestra escala de valores, y de agradecer como es debido. Desde estas líneas quiero agradecer de todo corazón a todas las personas que tanto están luchando por todos nosotros. A todas y todos los sanitarios, reponedores, tenderos, cajeros de supermercados y tiendas, transportistas, y un largo etcétera, un agradecimiento tan grande como las montañas más altas del mundo.