Quién hay detrás de la operación

Cómo un parque inexistente en suelo privado ha desencallado tres equipamientos esenciales del Eixample de Barcelona

Un pacto entre el ayuntamiento y un gigante de la automoción catalana ha resuelto un puzle que llevaba años pendiente

Barcelona desencalla en una precisa carambola el futuro de la Escola Entença, los bomberos y el Clínic

Barcelona cierra cinco gasolineras en dos años por quedar fuera de la normativa

La manzana propiedad de Quadis, con la que el ayuntamiento ha pactado una recalificación beneficiosa para ambas partes.

La manzana propiedad de Quadis, con la que el ayuntamiento ha pactado una recalificación beneficiosa para ambas partes. / JORDI OTIX

Carles Cols

Carles Cols

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Al final, la solución ha sido la cuadratura de un triángulo, no de un círculo, lo que ha permitido desencallar el gran rompecabezas urbanístico de la Esquerra de l’Eixample, donde hoy una escuela ocupa provisionalmente la cárcel Modelo, los bomberos tienen su hogar en mitad de una zona verde y el Hospital Clínic apenas cabe en su actual sede y necesita crecer. Un cambio en las calificaciones urbanísticas de la manzana delimitada por las calles de Londres, Urgell y la avenida de Sarrià, o sea, un triángulo, permitirá desmadejar este gran enredo que, en el caso de los bomberos, por ejemplo, hace 14 años que dura.

Un intercambio de favores entre el Ayuntamiento de Barcelona y un gigante empresarial de la automoción, Quadis, ha sido la solución. La empresa, un grupo fundado en el año 1940 por Joan Soler Güell y que en 2022 alcanzó los 1.260 millones de euros de negocio, traspasará a la ciudad la titularidad de 2.215 metros cuadrados de aquella manzana y, a cambio, tendrá permiso para edificar un inmueble de oficinas y comercios en los 860 metros cuadrados restantes, justo en la esquina donde hoy hay una estación de servicio.

El acuerdo, que de entrada no ha levantado sospechas ni siquiera en las asociaciones vecinales, que lo estudiarán con calma, no es literalmente nada nuevo bajo el sol de la ciudad. Así se construyó el Eixample, con pactos entre lo privado y lo público, o, como diría el biólogo y divulgador Richard Dawkins, con un acuerdo de aparente altruismo entre especies. En calles de 20 metros de anchura, como suelen ser las del Eixample, ese tipo de colaboraciones han tenido históricamente unas normas que se supone que hay que cumplir. Los edificios no deben impedir que cuando la luz del día se proyecta sobre la ciudad con una inclinación de 45 grados, esta ilumine la acera contraria. En el caso del triángulo de Londres, Urgell y Sarrià, ese principio se cumplirá generosamente.

Sobre su parte del solar, que actualmente es un vistoso concesionario de Quadis, el ayuntamiento apenas modificará el ‘skyline’ actual. El parque de bomberos tendrá una única planta de altura, pero ganará dos subterráneas. Desde el punto de vista operativo, será mucho mejor la sede que tenían los servicios de extinción cuando estaban en la calle de Provença y, también, en la provisional de ahora, en el parque de Joan Miró. No hay todavía por supuesto, proyecto constructivo, pero los primeros dibujos que han elaborado los técnicos municipales ya prevén que tenga dos salidas, una por Urgell y otra por Sarrià. Reducirán así los bomberos los tiempos de intervención. La otra cara de la moneda es una que a nadie se le escapa, las sirenas de los vehículos.

El edificio de Quadis

La cuestión crucial, sin embargo, es qué gana Quadis en esta operación. El hecho de que todos los grupos políticos hayan bendecido el pacto general (queda pasarlo milimétricamente a limpio) ya es una pista de que es equilibrado. La gasolinera y el concesionario de vehículos ocupan un solar calificado como 17/6, una cierta rareza en la ciudad, porque significa que se trata de un espacio que, cuando sea posible, se transformará en parque urbano. El 'mientras tanto' iba a eternizarse, así que la solución prevista es que la parte en la que irá el parque de bomberos pase a ser equipamiento y el resto, esos 800 metros cuadrados que seguirán siendo de Quadis, se destinen a usos comerciales y terciarios.

Con esta fórmula, la ciudad logra a coste cero para las arcas municipales poco más de 2.200 metros cuadrados. Tendrá solo que asumir el precio de las obras del cuartel, nada extraordinario por sus características arquitectónicas. Pero tendrá también que compensar en el entorno los metros cuadrados de verde virtualmente perdidos en esa manzana.

El parque de Bombers, actualmente en el parque de Joan Miró.

El parque de Bombers, actualmente en el parque de Joan Miró. / JORDI OTIX

Hasta 2029 no está previsto que suceda nada sobre el terreno. Todo hasta entonces será trabajo previo de despacho. Las recalificaciones urbanísticas y los distinto proyectos requieren su tiempo. Pero la operación es crucial porque no solo desempata el futuro del parque de bomberos, instalado desde 2010 en el parque de Joan Miró, sino porque, sobre todo, al renunciar los equipos antiincendios a regresar a su antiguo hogar, en la calle de Provença, entre Casanova y Villarroel, dejan libre ese solar para que se ubique allí otro equipamiento en precario, la Escola Entença, y para que el Clínic pueda crecer fuera de sus actuales paredes.

Inquietud en la gasolinera

Falta cinco años, pues, para que comience cualquier obra, pero en los alrededores de esa manzana triangular de la Esquerra de l’Eixample ese futuro comienza a ser comentado. Por lo pronto, hay preocupación entre los empleados de la gasolinera, que sopesan iniciar una recogida de firmas entre los clientes para que el ayuntamiento reconsidere su decisión. En los último dos años, Barcelona ha perdido cinco estaciones de servicio, pero ha sido porque ya no se ajustaban a la normativa. El caso de esta sería totalmente distinto, con el añadido de que su ubicación es perfecta para repostar antes de salir de la ciudad por la Diagonal.

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