Eixample

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Calle de tres carriles

La saturación de la calle Sepúlveda de Barcelona: un autobús cada 48 segundos

Convertida en una estación de bus al aire libre, el tráfico y el ruido constantes enervan a los vecinos

Tráfico incesante de autobuses por la calle Sepúlveda de Barcelona.

Tráfico incesante de autobuses por la calle Sepúlveda de Barcelona. / Ferran Nadeu

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Ferran Dalmau

Hace tantos años que es portera, décadas, que no recuerda exactamente cuando empezó. Isabel Esteve vive y trabaja en un edificio enmaderado de la calle Sepúlveda de Barcelona y por gajes del oficio está al corriente del día a día del portal, de las dos escaleras y prácticamente de todo aquello que ocurre a lo largo de la manzana. Desde hace unos pocos años, Isabel vive una situación nueva cuando sale a barrer la calle cada día, al acercarse a la orilla de la acera: tiene miedo de los autobuses. Durante el día por Sepúlveda pasa, de media, un autobús cada 48 segundos.

La calzada es estrecha y la velocidad es alta, cuenta la señora Esteve: “Alguna vez he visto como los autobuses tiraban motos aparcadas en la acera al pasar rápido”. Como portera, conoce la opinión de los vecinos, que se desahogan con ella: “Los que dan a la calle están hartos del ruido, es constante”. Isabel no sabe que los datos respaldan su vivencia cotidiana: en esta calle del Eixample está programado el paso de al menos 1.244 autobuses cada día, entre los urbanos, los interurbanos que circulan hacia el Baix Llobregat y los aerobuses, camino al aeropuerto. Los datos, calculados por EL PERIÓDICO, se extraen de la programación de las líneas de bus tal como consta en las páginas oficiales de TMB y Aerobús Barcelona y la app Moovit.

Tráfico de autobuses urbanos e interurbanos y Aerobús por la calle Sepúlveda

/ Ferran Nadeu

La estadística refiere a los autobuses programados, por lo que si algún día la cifra real de tráfico no alcanza la nombrada, se debe a incidencias en el servicio. En total hacen parada en Sepúlveda los autobuses de 11 líneas urbanas, así como los autobuses privados y las lanzaderas hacia el aeropuerto que también se detienen en esta vía. Suman más de 1.200 autobuses, con distintas cadencias en los diferentes tramos del día.

De media a lo largo de las 24 horas del día suponen más de cincuenta circulaciones cada hora, uno cada 70 segundos. Si solo se tiene en cuenta el horario diurno ―de 7h de la mañana a 21h de la noche― el dato es aún más abrumador: 1.057 autobuses en 14 horas, es decir, más de 75 cada hora, uno cada 48 segundos. La realidad es todavía mayor, constatan algunos vecinos: “Hay servicios especiales, autobuses escolares y otros que solo transitan por la calle sin detenerse”, remarca Isabel Esteve.

Metodología del cálculo

El cálculo de los 1.244 autobuses diarios en la calle Sepúlveda surge del recuento de circulaciones que prevé la frecuencia de paso de cada línea. Hay 8 paradas en la calle: seis para buses barceloneses, una para interurbanos y una para el Aerobús. Dos de las ocho están en Villaroel y Viladomat esquina Sepúlveda y saturan esos cruces, por lo que se han incluido en el cálculo. Las líneas urbanas son las siguientes, con las circulaciones previstas para cada una entre paréntesis: D50 (124), H16 (124), 120 (24), 55 (77), 13 (39), 91 (40), 141 (24), V11 (126), V9 (123), e14 (41), e15.1 (58), e16 (2), E95 (45), L95 (51), Aerobus A1 (222) y Aerobus A2 (124). En total 1.244 circulaciones, de las que 1.057 de siete de la mañana a nueve de la noche. Los buses que paran en dos o más paradas de Sepúlveda se han contabilizado como una sola circulación. No se han podido cuantificar servicios privados como autocares de escuelas o especiales.

Los transportes al aeropuerto son los “peores”, asevera una vecina del mismo portal, Leylin Licona, que trabaja en turno de noche: “Escucho pitos a las 5 de la mañana, y el ruido a todas horas”. El sonido de los aerobuses se añade a la carga y descarga de camiones, además de los coches y las motocicletas. La estadística es contundente y las consecuencias, molestas. Josep Maria Pagès, dueño de una tienda de música en la misma calle, entre Urgell y Comte Borrell, lo confirma: “El ruido es habitual y trabajando es incómodo, pero si viviese aquí me subiría por las paredes”.  

Efecto colateral de la ronda Sant Antoni

Sepúlveda siempre ha sido una calle con mucho tráfico pero desde la pacificación de algunas calles cercanas, en concreto de la Ronda de Sant Antoni, ha tenido que absorver el desvío de algunas líneas de autobuses que se dirigen del centro a las afueras de la ciudad. Un tema que ha vuelto a salir a la luz ―y con él, variopintas opiniones― a raíz del anuncio municipal este noviembre del modelo definitivo de Ronda de Sant Antoni. En el nuevo plan, el Ayuntamiento defiende abrir un nuevo carril bus en la Ronda que permita que los autobuses bajen, y que podría descongestionar Sepúlveda. 

El proyecto final se espera para abril de 2023. Hasta entonces, a lo largo de las ocho paradas que llevan Sepúlveda en su nombre seguirán circulando, parando y arrancando buses a diario. Lo cuenta Isabel Esteve: “Desde las obras [de la ronda] hay más tráfico y se generan atascos”. Lo respalda Josep Maria Pagès, que durante un tiempo tuvo el almacén en la fachada de enfrente de la tienda: “A veces es una odisea cruzar la calle, incluso en los semáforos”.  

A poca distancia, la ronda Universitat vivió una saturación muy parecida los años previos a la pandemia. La acumulación de líneas la habían convertido en una estación de autobuses encubierta y los vecinos se sublevaron. En 2020 el consistorio entonó en cierto modo un mea culpa e inició una ampliación de aceras y la reordenación de las paradas de la zona.

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Renovar la flota alivia el ruido

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Desde su tienda de música, Pagès toma en consideración una “pequeña” mejora que ha notado en los últimos tiempos. Con la implementación de parte de la flota de autobuses híbrida “el ruido ha disminuido”, cuenta el comerciante. Sin embargo, gran parte de los transportes que circulan por estas paradas todavía son de motor convencional y en algunos casos ni siquiera puede sustituirlos directamente el Ayuntamiento porque son concesiones operadas por empresas privadas como Monbus o Moventis. 

Tráfico de autobuses urbanos e interurbanos por la calle Sepúlveda

/ Ferran Nadeu

Hay también vecinos a los que no les molesta el tráfico o se han acostumbrado bien al incremento. “A mi edad ya no me entero”, le esgrime Pere, jubilado, a la portera Isabel. Ella le contradice, pero entre las quejas siempre queda tiempo para la diversión: “¡El día de la Cabalgata de Reyes nunca nos quejamos de que pasen por aquí!”.