Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Crianza

Eva Matsa, profesora, sobre su preocupación con la vuelta al cole: "Si no te conozco de nada, ¿cómo te voy a dejar a mi hija, que aún no se comunica bien, que es lo que más quiero en este mundo?"

Los psicólogos coinciden en que la ansiedad por separación es una realidad que afecta tanto a los niños como a los padres

El error que muchas familias cometen al empezar el curso y que puede favorecer el bullying: "No te metas en líos"

Un padre, con sus dos hijos, en la entrada de un colegio, en el primer día de la vuelta al cole tras las vacaciones de verano.

Un padre, con sus dos hijos, en la entrada de un colegio, en el primer día de la vuelta al cole tras las vacaciones de verano. / Archivo

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Goundo Sakho

Goundo Sakho

Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico Por qué confiar en El Periódico

Las despedidas con llantos y rabietas durante los primeros años de vida de un niño son muy habituales, aunque no por ello dejan de ser inquietantes. Los pequeños pueden alterarse fácilmente cuando sus padres, abuelos o cuidadores intentan dejarlos a cargo de otra persona, y eso es precisamente lo que suele ocurrir durante los primeros días de clase.

No obstante, esta ansiedad por separación no solo afecta a los más pequeños, sino también a los padres. De esto habla la maestra y creadora de contenido Eva Matsa a través de TikTok: "La vuelta al cole remueve y a cada uno le salta la alarma por algo distinto", dice.

Miedo al cambio

El primer día de escuela es un momento cargado de emoción y es normal que los padres puedan sentirse estresados. Según exponen las instituciones educativas Vida Abundante, hay varias razones por las que pueden sentirse así: preocupación por el bienestar de los niños, sentimientos de culpa al abandonarlos y miedo al cambio, así como a lo desconocido.

Lo cierto es que el colegio es un entorno completamente nuevo, donde cada aspecto social resulta también desconocido y los niños dejan de tener como referentes únicos a sus familiares, algo que preocupa especialmente a Matsa: "A mí lo que me raya realmente es no conocer a la persona con la que dejo a mi hija", confiesa.

Y es ahí cuando se pregunta: "Si no te conozco de nada, ¿cómo te voy a dejar a mi hija, que aún no se comunica bien, que es lo que más quiero en este mundo?"; una duda que, por lo visto, muchas seguidoras suyas comparten y que se traduce en más preguntas como "¿Estará bien?", "¿Con quién estará?", "¿Se sentirá triste o asustada?".

Un referente desconocido

Los padres y las madres tienen derecho a conocer tanto el progreso académico como la integración y cualquier incidente relevante relacionado con sus hijos. Es por ello que los profesores acostumbran a abordar cualquier inquietud relacionada con el bienestar emocional de sus alumnos mediante reuniones y tutorías personalizadas a lo largo del curso.

A pesar de ello, la incertidumbre de los primeros días le puede pesar a cualquiera, incluso a Matsa, que es profesora: "Yo, sinceramente, nunca he tenido ningún problema en hablar con las familias, en que las familias entren en el aula, contarles absolutamente todo… He enviado mails, incluso WhatsApp, porque yo antes entendía que los padres se preocuparan por sus hijos. Y ahora que soy madre, me gustaría que me arroparan”, expresa.

Aunque admite que la escuela de su hija se ha encargado de acompañar a las familias durante su periodo de adaptación, este sigue siendo uno de sus mayores miedos: "Saber que vas a ser el referente de mi hija y no conocer absolutamente nada de ti", lo que no atribuye a su forma de ser, sino a cómo está formado el sistema educativo.

Una despedida breve y segura

El estrés de los padres es una respuesta natural ante el miedo que describe Matsa. Sin embargo, aprender a controlarlo puede ayudar a que esta transición sea mucho más llevadera, tanto para los padres como para los niños. "Si tu hijo te ve llorar, percibirá tu miedo y, sin lugar a dudas, se asustará. […] En el cerebro de los niños todas las emociones se magnifican", expone el neuropsicólogo Álvaro Bilbao.

Tal y como explica Vida Abundante, el primer paso para aprender a manejar estas emociones es reconocerlas y aceptarlas, pero también es importante confiar en el proceso educativo y entender que es algo fundamental para sus relaciones futuras.

Así pues, realiza una despedida corta y con una actitud tranquila y segura y, para calmarte antes de seguir con tu día, haz alguna actividad que te relaje o comparte tus preocupaciones con otros padres: "No hay nada malo en llorar, pero si mañana te asaltan las lágrimas no las sueltes ni antes ni durante la despedida. Suéltalas después. Ten por seguro que a tu hijo se lo estarás poniendo mucho más fácil", concluye Bilbao.