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Aprender a educar

Javier de Haro, psicólogo experto en educación: "Seis señales de alarma que tu hijo tiene que conocer para socializar con otros niños. Cuanto antes las aprenda mejor"

Las experiencias de violencia durante la infancia pueden tener consecuencias sobre el bienestar y el desarrollo

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Unos niños en una escuela.

Unos niños en una escuela. / IA

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Clara Dalmau Merencio

Clara Dalmau Merencio

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Aprender a relacionarse con otros niños también implica saber poner límites. Durante la infancia, las amistades y las relaciones con los compañeros adquieren un papel fundamental en el desarrollo de las habilidades sociales, pero también pueden aparecer situaciones de conflicto, presión o acoso que un menor no debería tener que tolerar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la violencia entre niños, también en forma de acoso escolar, una forma de violencia contra la infancia que puede tener consecuencias sobre la salud y el bienestar.

En este contexto, el psicólogo infantil Javier de Haro ha compartido en sus redes sociales "seis señales de alarma que tu hijo tiene que conocer para socializar con otros niños, y cuanto antes las aprenda mejor".

Aprender a "socializar, a respetar y a convivir":

"Puede parecer exagerado, pero recomiendo que desde los tres o cuatro años les enseñemos a socializar, a respetar, a convivir", explica De Haro en el vídeo. Insiste que esta educación también debe incluir que los menores aprendan a "respetar, hacerse respetar y saber detectar" cuándo determinadas conductas no deben tolerarse.

La primera señal de la que alerta el psicólogo son las "agresiones físicas y agresiones verbales, vamos, insultos". La violencia entre iguales puede adoptar precisamente formas físicas, psicológicas o sociales, según recoge la OMS.

La segunda tiene que ver con la presión para hacer algo que el menor no quiere hacer: "Tampoco nadie me puede imponer el hacer algo que no me gusta o que no quiero hacer", señala de Haro. El objetivo, explica, es que los niños comprendan que relacionarse con otros no significa tener que aceptar todas sus peticiones o renunciar a sus propios límites para mantener una amistad.

La tercera señal está relacionada con controlar las relaciones del niño. El experto considera que los menores deben saber identificar cuándo otro niño pretende decidir "con quién puedo o no estar o jugar". Enseñar a los pequeños a reconocer este tipo de comportamientos forma parte de la educación necesaria para que puedan desenvolverse de manera autónoma en sus relaciones sociales, explica.

La cuarta señal aparece cuando otro menor intenta obligarle a "mentir o a faltar el respeto o a burlarme de otros", apunta de Haro. La idea no es únicamente que el niño sepa defenderse de aquello que le perjudica directamente, sino también que aprenda a no participar en comportamientos que puedan dañar a los demás.

La quinta 'red flag' son las bromas pesadas y las humillaciones. Unicef advierte de que este tipo de agresiones forman parte de la violencia emocional entre iguales, una de las formas más habituales de acoso en la infancia, y pueden producirse en entornos cotidianos como la escuela.

Además, el organismo señala que las experiencias de violencia durante la infancia pueden tener consecuencias sobre el bienestar y el desarrollo.

Por último, de Haro apunta a una señal especialmente relacionada con los límites corporales y el consentimiento: "Tocar determinadas zonas de mi cuerpo sin mi consentimiento y de forma deliberada o consciente".

La prevención y detección temprana de conductas sexuales inapropiadas es también una cuestión recogida por organismos sanitarios internacionales como los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC).

Este organismo define el abuso sexual infantil como la implicación de un menor en una actividad sexual que no comprende plenamente, para la que no puede dar un consentimiento informado o para la que no está preparado por su desarrollo.

Practicar en casa

Para el psicólogo, identificar estas situaciones es solo el primer paso. "En el momento en el que se dan estas seis señales tu hijo tiene que saber que tiene que poder defenderse de forma firme y asertiva", afirma.

El especialista insiste en que enseñar a los menores a poner límites no significa educarlos para responder con violencia y defiende que la asertividad es la alternativa tanto para la agresividad como la pasividad, y recomienda practicar estas situaciones en casa.

De hecho, De Haro explica que los padres pueden empezar a trabajar estas habilidades mediante "teatrillos", situaciones simuladas, juegos simbólicos, cuentos o historias familiares.

El objetivo es que el niño llegue a saber reaccionar en situaciones reales sin tener miedo a quedarse sin un amigo, porque no quieren enfadar al otro niño, porque no saben gestionar el conflicto o porque desconocen cómo responder ante estos conflictos.