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Sueño cumplido

Andrea Pérez, la biotecnóloga de diez en la PAU de 2016 que se hizo profesora: "Hay otros caminos para llegar, que no se obsesione nadie con las notas"

La gijonesa, profesora en el Instituto de Roces, celebra el giro que dio en el segundo curso de Biotecnología: "me di cuenta que no era lo mío y que tenía vocación de servicio público"

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Andrea Pérez.

Andrea Pérez. / LNE

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Carlos Tamargo

Gijón
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La gijonesa Andrea Pérez siempre tuvo clara la carrera que quería estudiar y aunque su primera vocación se encaminaba hacia la investigación, a los pocos años de dar el salto a la universidad, la docencia se cruzó en su camino. Con una nota media de 9,814 en la PAU general, pudo entrar en Biotecnología. “Fue una etapa que la viví con estrés por llegar a la nota de corte, que por aquel entonces estaba sobre 12”, recuerda Pérez.

Finalmente, lo logró y pudo acceder a un grado en el que las notas también fueron excelentes y “no sufrí ningún problema”, reconoce. Sin embargo, en segundo de carrera algo cambió.

Lo que parecía encaminar su futuro hacia la investigación terminó por dar un giro y enfocarlo al profesorado. “Me di cuenta de que no era lo mío y que lo que me gustaba era trabajar con personas y ofrecer un servicio público. Era una vocación que tenía desde el instituto y que años después me volvió a surgir”, recuerda Pérez, que una vez acabó la carrera se decantó por hacer el Máster de Formación del Profesorado en Biología y Geología. “En la carrera no damos nada de geología, pero en el máster tuve algunas asignaturas y me encantó”, afirma Pérez que, en esos años también tuvo sus primeras prácticas reales en un centro educativo que reafirmaron sus ganas de dar clases en instituto.

“Una vez terminé, me presenté a las oposiciones, en la primera saqué buena nota, pero era un año transitorio y ya en la segunda fue cuando saqué la plaza”, explica, añadiendo que este año ha sido su primero como profesora en el IES Roces. “Soy gijonesa y tener la plaza en mi ciudad es increíble”, asume, detallando que la vocación docente sigue viva. “Tenía claro que me gustaba la función didáctica y divulgativa con los jóvenes. Disfruto mucho dando clase y junto a la otra profesora encargada del departamento hemos montado una asignatura que es muy práctica”, menciona, recordando esos años en los que el futuro dependía de un solo examen de acceso a la universidad. “Es cierto que, ahora, puedo pensar que para llegar a ser profesora de instituto me bastaba con haber hecho biología, pero al final he llegado a donde quería”, comprende, dejando también un consejo a sus futuros alumnos que vayan a preparar la prueba de selectividad. “Les diría que se esfuercen, eso lo primero, pero que no piensen que por no sacar una nota o no llegar a una carrera se acaba todo. Hay otros caminos con los que se puede llegar al objetivo. Tienen que compatibilizar el estudio con el resto de cosas”, remata Pérez.

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Fuente: La Nueva España