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Huelga educativa

Más de 1.200 miembros de direcciones de centros de la Comunidad Valenciana se plantean dimitir en bloque en apoyo a la huelga

Aseguran que ya se hizo en Asturias como medida de presión para conseguir mejoras en el sistema de educación pública

Los firmantes son representantes de los equipos directivos que “rechazan frontalmente la denigración que está sufriendo la educación”

Imagen de un centro educativo en València el primer día de huelga

Imagen de un centro educativo en València el primer día de huelga / José Manuel López

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València
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Han recogido más de 1.200 firmas. Pertenecen a miembros de los equipos directivos de los colegios e institutos de la Comunitat Valenciana, es decir, directores, jefes de estudios, secretarios y vicesecretarios de centros de las tres provincias. Esas 1.200 firmas van anexas a un manifiesto en el que, desde las direcciones de los centros, se da apoyo a las reivindicaciones de la huelga indefinida del profesorado de la educación pública valenciana. Es una medida de presión que se suma a las protestas en la calle y a la negociación. De presión porque los firmantes valoran la posibilidad de dimitir en bloque de sus cargos.

“La situación de vulnerabilidad que está viviendo la educación pública hace que muchos equipos directivos se planten ante la Conselleria”, indican los firmantes. Son, en concreto, 1.216 los que se adhieren al manifiesto en apoyo de la educación pública y “rechazan frontalmente la denigración que está sufriendo la educación”, una situación que han tildado de “insólita e inasumible”. 

Por eso, no descartan dimisiones en bloque, aunque son conscientes de que serían “soluciones radicales”. Pero piensan que están justificadas por “la situación tan delicada que está viviendo el alumnado”, además del profesorado. 

¿Qué impacto podría tener?

En plena huelga, la dimisión de equipos directivos podría añadir complejidad al día a día del fin de curso en las aulas. Como explican miembros de algunas direcciones, la dimisión de direcciones generaría una especie de vacío de poder o, más bien, de gestión. “La gestión de los centros puede ser caótica”, indican. Los miembros de las direcciones han sido movilizados como servicios mínimos en el paro indefinido, durante el que debe haber un miembro del equipo siempre en el centro.

Los sindicatos concentrados ante la Conselleria antes del inicio de la mesa de negociación

Los sindicatos concentrados ante la Conselleria antes del inicio de la mesa de negociación / José Manuel López

Pero, de dimitir los directores, explican estas mismas fuentes, el resto de servicios mínimos -en Primaria, Secundaria, Bachiller o los diferentes niveles- no tendría pautas de actuación en las aulas, unas aulas en mayor o menor grado vacías de docentes a causa de la huelga. En ese caso, sería la Conselleria de Educación quien tendría que tomar el mando, ya fuera dictando instrucciones para la gestión o designando nuevos directores.

El precedente asturiano

En Asturias, en junio del año pasado, las direcciones de más de 70 centros del Principado dimitieron en bloque para forzar avances en la negociación de los sindicatos de educación con el Gobierno de Adrián Barbón. Esa dimisión en bloque, creen los firmantes, fue uno de los “detonantes” para poder alcanzar un acuerdo que acabó con la huelga de docentes.

En cualquier caso, es presión añadida en defensa de un manifiesto que incluye un total de 39 reivindicaciones. Entre ellas, la bajada de ratios, la mayor inversión en infraestructuras, una mejora en la atención del alumnado con necesidades educativas especiales, una reducción de la burocracia y la recuperación del poder adquisitivo de los docentes. Ahora, después de cuatro días de huelga indefinida, es el momento, creen, de “presionar a la administración pública, que no está velando por sus tareas y está dejando de lado a los centros educativos”.

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