Polémica
Las quejas salpican el último examen oficial de C2 de catalán
La Conselleria de Política Lingüística afirma que la evaluación global de competencias es correcta y se podrá comprobar con los resultados
Empiezan las pruebas de competencias de 4º de ESO que por primera vez harán solo 69 institutos catalanes
Solo el 39% de vecinos de Barcelona y el 16% de L'Hospitalet usan el catalán en su día a día

Estudiantes haciendo exámenes de competencias básicas en Catalunya. / Pau Gracià

El examen del nivel C2 de catalán -el máximo nivel que se puede tener en la lengua catalana-, del Departament de Política Lingüística, que realizaron un total de 13.068 personas el pasado sábado en diferentes ciudades de Catalunya, ha dado lugar a una notable controversia: hay indicios de que algunos examinados podían copiar y hacer trampas. En cambio, otros aspirantes han defendido la seriedad de la organización y aseguran que no hubo tiempo material para poder copiar.
El Departament de Política Lingüística considera que la evaluación global de la competencia fue correcta, puesto que la prueba supone habilidades de comprensión y expresión escrita, algo más complejo que una modificación puntual de alguna palabra, lo que no condiciona los resultados de los examinados.
En este sentido, desde la conselleria apuntan que "el examen del nivel C2 se realiza con una metodología estándar e internacional, y la logística de la prueba se ha ido adaptando al rápido crecimiento de la demanda. Al igual que en cualquier otra prueba de lengua, el examen de C2 contiene módulos diferentes, cada uno de los cuales está diseñado para evaluar competencias específicas", explican.
"Evaluación global válida"
La primera parte de la prueba del nivel C2 valora la capacidad de elaborar textos complejos mediante habilidades como la interpretación de datos, la síntesis, las capacidades argumentativas o la estructuración de la información.
En este sentido, desde el departament subrayan que la evaluación de estas habilidades no se ve alterada por la rectificación que alguien pudiera introducir entre las dos partes.
En cualquier caso, aseguran que "la evaluación global de competencias es válida y se podrá comprobar con los resultados". En cuanto al rigor de la prueba, recuerdan que la expresión escrita es eliminatoria desde hace poco tiempo y que la oralidad lo será en futuras convocatorias.
Una pausa para revisar errores
El problema ha surgido a raíz de la estructura del examen, ya que consta de tres partes: la primera, de comprensión lectora y expresión escrita -que supone el 57% de la nota, por lo que es determinante para aprobar-, la segunda de gramática y vocabulario, y la tercera es una parte oral. Para todas ellas, se les ha dado a los aspirantes sendos cuadernos: uno, con los enunciados y las preguntas; otro, para las respuestas.
Entre la primera y la segunda parte, se les ha dado a los examinados un descanso de media hora, para que pudieran despejarse antes de continuar con el resto de las pruebas. Pero tras la pausa, los aspirantes se han dado cuenta de que debían escribir las respuestas de la siguiente parte, gramática y vocabulario, en el mismo cuaderno en el que ya habían escrito las respuestas anteriores.
De esta forma, durante la interrupción entre las pruebas, se podían consultar dudas en internet, en diccionarios o entre compañeros, reflexionar sobre posibles cambios en el texto, comprobar la ortografía de algunas palabras o repasar algunos aspectos de estructura, lo que supone una ventaja respecto a las condiciones habituales de la prueba.
Controversia entre los examinados
'Vilaweb' ha publicado que algunos aspirantes se quejan de que se podía copiar. "Vi una chica que sacó el típex, lo puso en una palabra de la primera redacción y escribió encima", denuncia uno de los testimonios recogidos por esta web informativa.
Sin embargo, otros han expuesto en las redes sociales que, para la siguiente prueba, solo disponían de 45 minutos, por lo que no hubo tiempo suficiente para hacer la segunda parte y, a la vez, arreglar las respuestas de la prueba anterior.
"Permitir que los aspirantes accedieran a las hojas de la primera parte después del descanso, con opción de hacer consultas y modificar respuestas, compromete la validez y la credibilidad de la prueba", ha manifestado la Plataforma per la Llengua, una entidad de defensa del catalán con más de 30 años de historia.
Este colectivo también ha declarado que estudia presentar una queja formal al organismo responsable de la prueba.
Proceso riguroso
La Generalitat insiste en la rigurosidad del proceso y reitera que un intento de revisar la primera parte implica no tener tiempo de acabar la segunda y, eso afectaría negativamente el resultado final de la prueba.
Además, subraya la importancia de tener profesionales bien formados y acreditados en la lengua catalana.
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