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Más sueldo, más contratos y más oportunidades: ser hombre cuenta como titulación extra

Esto es lo que le espera a los universitarios españoles después de graduarse según un estudio de la CYD

Los universitarios dedican menos tiempo al estudio y necesitan trabajar más: aumenta el 50% los que deben compaginar carrera y empleo

Las mujeres cobran menos de la mitad en horas extras que los hombres

Estudiantes caminan y conversan en los espacios centrales de la Facultad de Filosofía, Letras y Psicología.

Estudiantes caminan y conversan en los espacios centrales de la Facultad de Filosofía, Letras y Psicología. / Zowy Voeten / EPC

Zoe Campos Corral

Barcelona
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Algunas de las mayores preocupaciones de los jóvenes españoles, una vez finalizan sus estudios universitarios, son la inserción laboral, el incumplimiento de las expectativas generadas y la incertidumbre sobre su futuro.

"¿Esto es lo que quiero para toda mi vida?"; "¿Podré ganarme el pan cuando trabaje de esto?"; "¿Habrá un sitio para mí en este lugar?"

¿Cómo están los que terminaron hace cuatro años?

Por este motivo, la Fundación CYD ha publicado un estudio sobre la situación laboral de 2023 de las personas que terminaron la carrera en el curso 2018-2019. Es decir, ha analizado la situación profesional de los graduados universitarios a los cuatro años de finalizar su titulación.

Para el análisis, la fundación ha utilizado distintos indicadores, como las tasas de empleo, el tipo de contrato de estas personas, la base media de cotización (BMC), el tiempo destinado al empleo o la relación del empleo con los estudios realizados.

Un mercado con necesidades

La importancia de este estudio radica en que ofrece una visión actualizada de la inserción laboral y tiene en cuenta la pandemia y, por ende, los cambios que ha sufrido el mercado laboral. 

Además, el estudio permite la comparación entre distintos estudios, tipos de universidades y el género de los estudiantes, para poder conocer quiénes y por qué tienen mayores oportunidades en el mercado profesional.

Asimismo, el análisis puede ayudar a futuros estudiantes a decidir su futuro laboral y, en el caso de las instituciones, a tomar decisiones útiles para que la formación universitaria se adapte a las necesidades del mercado.

Las mejores y las peores opciones

Si buscamos las carreras con mejor tasa de empleo y mejores salarios, Ingeniería, Informática y Medicina copan el pódium. Sus tasas de empleabilidad superan el 85%, hay una elevada proporción de contratos indefinidos y los salarios oscilan entre los 33.000 y 41.800 euros anuales.

Por el contrario, Artes, Humanidades y Educación tienen la peor tasa de inserción: solo el 60-70% de los graduados trabaja cuatro años después de graduarse. Sus contratos no son indefinidos y el salario es mucho más bajo que en los casos anteriores: entre 21.000 y 25.000 euros al año.

Solo el 2% de los médicos tienen contrato indefinido

Sin embargo, es interesante destacar que Medicina tiene la mayor tasa de afiliación (94%), del mismo modo que tiene los salarios iniciales más altos (41.839 euros) y el porcentaje más elevado de graduados que trabajan en su categoría profesional (99,8%).

Pero en cuanto al tipo de contratos, el porcentaje cae en picado: solo el 2% de los médicos tienen un contrato indefinido.

La brecha salarial sigue siendo una realidad

Cuatro años después de acabar sus estudios, los hombres tienen una tasa de contratación indefinida más alta, una base media de cotización anual superior en 2.285 euros respecto a las mujeres y un salario más alto que ellas en todos los ámbitos. 

Estos datos evidencian que las desigualdades laborales entre hombres y mujeres todavía son una realidad.

Mujeres, menores de 25 años y de universidad pública

Esta brecha impacta porque, en este estudio se analizaron 189.438 personas de las universidades españolas, de las cuales un 59,4% eran mujeres (el 71% de ellas menores de 25 años y el 83,6% estudiando en la universidad pública) y, aun así, acumulan los peores registros.

“La brecha salarial viene dada por dos fenómenos. En primer lugar, es algo estructural en todos los ámbitos, incluso en los que la presencia de la mujer es ampliamente mayoritaria y, en segundo lugar, ellas tienden a optar mucho más que ellos por ámbitos como Educación o Artes y Humanidades, con peores indicadores de inserción laboral y, en cambio, están infrarrepresentadas en titulaciones que destacan por su alta empleabilidad, como Informática o las ingenierías”, confirma Aïda Piñol, del gabinete técnico de la Fundación CYD.

¿Es mejor ir a la pública o a la privada?

Según el estudio, aquellos que se gradúan en universidades privadas acostumbran a tener salarios más altos en su posterior vida laboral. 

Sin embargo, las universidades públicas se apuntan un tanto diferente: tienen una tasa de inserción laboral ligeramente mayor (76,1% frente a un 74,8%) y sus graduados obtienen más contratos indefinidos.

No obstante, son las universidades privadas las que registran resultados más altos en relación con el emprendimiento: más graduados de la privada optan por crear sus propios negocios.

En general, la elección entre tipos de universidades influye en la remuneración inicial que van a recibir los egresados, así como en su estabilidad laboral y las oportunidades de emprendimiento. Con todo eso, no significa que puedan influir otros factores, como puede ser la situación económica familiar que hay detrás de cada universitario.

Todos los factores cuentan

Sin duda, el informe refleja que la elección de tu carrera y tu universidad representarán un impacto directo en la empleabilidad y el salario que percibirás. Por este motivo, es importante tener en cuenta no solo tus intereses, sino también la demanda que tiene cada dedicación y las oportunidades que te puede brindar.

Entre los resultados, la Fundación CYD destaca que las carreras técnicas y las ciencias de la salud ofrecen las mejores opciones en lo relativo a los salarios y la estabilidad.

También resalta la importancia de mejorar la orientación académica para incrementar la información que reciben los jóvenes sobre la realidad laboral de cada carrera universitaria y, del mismo modo, fomentar más programas de prácticas para que puedan experimentar de primera mano si les gustan las salidas laborales.

Finalmente, la fundación no deja pasar la oportunidad para destacar la importancia de reducir la brecha de género en carreras con una empleabilidad alta.