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Cerebro adolescente

¿No entiendes a tu hijo adolescente? Es normal, y hay una explicación científica

Tanto las relaciones sociales como la maduración del cerebro influyen en los comportamientos de los adolescentes

¿No entiendes a tu hijo adolescente? Es normal, y hay una explicación científica
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Alicia Mendoza

Muchas veces ponemos prejuicios sobre la etapa adolescente. Nuestro alrededor nos va avisando de las particularidades de esta etapa: "¡Ya verás cuando sean adolescentes! ¡Prepárate, porque la adolescencia en los hijos es lo peor!"

Es cierto que la adolescencia se caracteriza por cambios a los que muchas veces no estamos preparados, por frases como "no entiendo a mis hijos", por una menor comunicación y por una mayor independencia. Todos estos cambios también tienen efectos en su cuerpo, tanto externos como internos, y es que uno de los grandes órganos de los adolescentes que está madurando y cambiando es su cerebro.

La adolescencia y los cambios en el cerebro

El cerebro del adolescente está actualizándose, cuenta el neuropsicólogo Rafa Guerrero en la ponencia de Educar es Todo que puedes ver abajo. El cerebro adolescente está en obras preparándose para la etapa de la adultez. La parte que más cambios está teniendo es la parte prefrontral del cerebro, aquella que controla las funciones ejecutivas, donde se desarrolla la planificación, la espera a la gratificación o el control de los impulsos. Por el contrario, la parte del cerebro que más activa está es la inferior, una parte que es mucho más impulsiva e inconsciente.

Aunque nuestros hijos e hijas adolescentes tengan conductas que no entendamos, hay que tener en cuenta que no debemos etiquetarles con el verbo "ser". Los adolescentes no son ni impulsivos ni inconscientes, sino que se comportan de ese modo. Se trata de una etapa en la que su cerebro no puede regular toda su impulsividad y por ello tienen estas conductas que no comprendemos. "Y, ¿por qué se comportan de una manera más emocional y más impulsiva? Porque la parte del cerebro que se encarga de la gestión, la parte del cerebro que se encarga de ser consecuente y de lo que hago y lo que no hago y de lo que digo, es la corteza prefrontal, que es sobre todo la parte del cerebro que se está actualizando", cuenta Guerrero en la ponencia.

La repercusión de lo social sobre el cerebro

Aunque el cerebro esté madurando, no es solo una cuestión biológica los cambios durante la adolescencia. Así lo explica Natalia López Moratalla en su libro 'El cerebro adolescente'. "Conocemos que realmente la inmadurez del cerebro, debida a la edad, no es la causa determinante de la crisis. La causa de la crisis de la adolescencia, con sus problemas emocionales, es más bien el resultado de las influencias sociales y de las propias actitudes sobre la base de una inestabilidad natural del cerebro", explica.

Las vivencias, las experiencias, las relaciones sociales van conformando las conexiones neuronales del cerebro de los adolescentes. "Todas estas experiencias “atípicas”, y muy especialmente el tránsito de las relaciones personales —estar juntos, verse, mirarse, hablarse— a las relaciones por conexión virtual, cambian el cerebro: inciden en el desarrollo de los circuitos funcionales del cerebro y alteran la secuencia natural y precisa de la onda de maduración que, desde la nuca avanza hacia la frente en estos años de la adolescencia", añade López Moratalla.

Los referentes y las experiencias que tengan los adolescentes van a ser las encargadas a ir creando estas conexiones neuronales y por ello, va a influenciar en sus conductas. Este "pegamento cerebral", como lo denomina Rafa Guerrero, que ayude a crear estas conexiones, se debe basar en cariño, tiempo y paciencia, sobre todo durante la etapa de la adolescencia.

Necesidades que tienen los adolescentes

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Hay tres necesidades que presentan los adolescentes según Rafa Guerrero:

  • Ser visto por sus iguales. Es mucho más importante la relación con sus amigos que con sus progenitores, aunque estos tienen que estar disponibles.

  • Pertenencia a un grupo de iguales.

  • Autonomía, que empieza desde que son pequeños y alcanza su máximo en la adolescencia.

Estas tres necesidades fomentan la independencia de los adolescentes, seguramente les aleje de los progenitores y les acerque a sus amistades. Aunque nosotros no les entendamos y tengamos que trabajar mucho la confianza y la comunicación con ellos, si nos acercamos un poco al funcionamiento de su cerebro, podemos entender un poco más las conductas y acciones que llevan a cabo.