Educar es todo

Educación emocional

Claves para entender y acompañar el mundo emocional en la etapa infantil

Fomentar la inteligencia emocional es fundamental para el bienestar presente y futuro de nuestros hijos

Claves para entender y acompañar el mundo emocional en la etapa infantil
2
Se lee en minutos
Ana Roa

Las emociones determinan el comportamiento y la capacidad de aprendizaje. Una adecuada educación emocional propicia el bienestar, la salud de la persona, y previene las dificultades en el desarrollo madurativo, afianzando la formación de una personalidad estable. Por lo tanto, expresar y controlar las emociones es un objetivo educativo básico para favorecer el propio proceso de desarrollo.

Educar emocionalmente significa validar las emociones, empatizar con los demás, ayudar a identificar y a nombrar lo que se está sintiendo, poner límites, enseñar formas aceptables de expresión y de relación con los demás, quererse y aceptarse a uno mismo, respetar a los demás y proponer estrategias para resolver problemas.

En la etapa infantil es preciso educar para trabajar la conciencia emocional, la regulación emocional, autoestima y habilidades socio-emocionales, entre otros.

Las emociones según la edad

Desde el octavo mes hasta el primer año de vida, las emociones más puras se identifican por su expresividad. Así, en los bebés reconocemos alegría, enfado o rabia, miedo, tristeza, placer… 

"Cada niño es un ser único y su mundo emocional es muy variado, subjetivo y de múltiples componentes"

Con la llegada de los dos años las emociones se vuelven más complejas y aparecen variantes de las anteriores como la vergüenza o derivaciones del afecto, por ejemplo, los celos. Cada niño es un ser único y su mundo emocional es muy variado, subjetivo y de múltiples componentes.

En nuestra labor educativa debemos descubrir cómo cada niño va construyendo su universo emocional, su capacidad de evolucionar emocionalmente y, tener en cuenta que sobre los 3 o 4 años empieza a relacionar y organizar sus emociones en categorías diversas. 

Entre los 4 y los 6 años los pequeños perciben que su conducta produce reacciones en los demás, entonces comienzan a controlar sus impulsos para terminar consiguiendo una mayor estabilidad emocional e iniciarse en el desarrollo de la conducta moral.

En la etapa infantil es fundamental trabajar la conciencia emocional, la regulación emocional, la autoestima y las habilidades socio-emocionales / Unsplash

Cómo contribuir al desarrollo emocional de los niños durante la etapa infantil

Algunas pautas para trabajar la inteligencia emocional de niños y niñas durante la etapa infantil son:

  • Incorporando en el juego variantes emocionales

  • Comprendiendo sus narraciones imaginarias

  • Conversando sobre las emociones que experimentan las personas

  • Escuchando sus preguntas y dudas emocionales con afectividad y cierto grado de empatía

  • Observando ante qué emociones se sienten más incómodos

  • Animándoles a hablar y a expresar sus sentimientos

  • Aportándoles seguridad y confianza

  • Mostrándoles alternativas para canalizar la rabia, la agresividad y el miedo

La expresión del cariño en niños y niñas

Cuando los niños nos manifiestan su afecto quedamos cautivados. Sus besos, sus abrazos y sus caricias en estado puro son las primeras manifestaciones de un desarrollo emocional. De acuerdo con estas afirmaciones, es muy conveniente mencionar la necesidad de los pequeños de una educación emocional que les ayude a identificar sus sentimientos para poder establecer buenas relaciones con los demás.

Noticias relacionadas

¿Cómo podemos contribuir desde el mundo adulto? En primer lugar, permaneciendo receptivos a sus demostraciones, agradeciéndolas e invitándoles a exteriorizar su cariño de la forma más natural posible. El paso siguiente consistirá en animarlos a hacerlo pero sin presiones, siempre desde la espontaneidad.

Seremos modelos para ellos si expresamos el cariño:

  • Amando sin reservas y de manera incondicional

  • Recordando que amamos aunque creamos que no necesitan escucharnos

  • Corrigiendo su comportamiento sin descalificar cuando ha hecho algo que está mal

  • Proporcionando abrazos, caricias y miradas de confianza, seguridad y complicidad

  • Permaneciendo a su lado mientras crecen tanto en los logros como en las frustraciones