Educar es todo

Ángel Peralbo - Psicólogo Clínico

“El problema no es la adolescencia, es anticiparse a ella de manera negativa”

Hablamos sobre la adolescencia con el psicólogo clínico Ángel Peralbo

“El problema no es la adolescencia, es anticiparse a ella de manera negativa”
3
Se lee en minutos
Marina Borràs

“Disfruta mientras puedas, que después llega la adolescencia y…”. ¿Cuántas veces habremos escuchado esta frase y muchas más que van en la misma línea? Y es que al final no lo podemos evitar: que nuestros hijos lleguen a la adolescencia nos aterra. Por eso hemos hablado con Ángel Peralbo, psicólogo y escritor de libros como “Tu hijo no es tu enemigo”, para que nos contara algunas claves para sobrellevar mejor esta etapa en la vida de nuestros hijos e hijas.

  • Uno de los miedos que comparten las madres y padres de alrededor del mundo respecto a sus hijos es, sin lugar a dudas, la adolescencia. ¿Por qué este pavor hacia esta etapa de la vida de nuestros hijos?

Lo primero es porque no se nos escapa que la realidad de la adolescencia es mucho más compleja, es más difícil y, obviamente, va asociada a más preocupaciones que casi cualquier otra etapa de la vida. Por lo tanto, es una etapa de cambios, es una etapa que va en contraposición a lo que hasta ese momento ocurre.

Pero, si bien esta es la parte objetiva asociada a la adolescencia, el auténtico problema no es tanto la adolescencia, sino el proceso de anticipación, porque los padres llevan ya mucho tiempo anticipando de manera negativa lo que va a ocurrir con sus hijos adolescentes. Y esto es un problema porque el cerebro está preparado para gestionar mejor las situaciones difíciles cuando llegan que cuando aún no han llegado.

Es decir, anticipando lo que creemos que va a pasar, surgen emociones básicas como el miedo, que se convierte en un miedo constante, lo que nos va a debilitar y predisponer. Además, también tenemos que tener en cuenta que las experiencias de los demás no tienen por qué ser las nuestras. No podemos recargarnos y dejarnos condicionar por las experiencias de los demás.

  • Los padres de adolescentes hoy en día tienen que tener en cuenta muchísimos aspectos que antes ni siquiera existían, como las nuevas tecnologías, las redes sociales… ¿Estos son ingredientes que pueden complicar más la relación con nuestros hijos?

Sin lugar a dudas. Porque si bien yo creo que no es razonable atribuirle a este tipo de herramientas en sí mismas ningún poder para empeorar ninguna etapa de la vida, sí que hay que decir que son herramientas muy potentes para las que yo creo que no nos hemos preparado, y ahí sí que es cierto que, igual que antes he hecho alusión a que el miedo nos puede paralizar, aquí he de decir que quizá el miedo ha llegado demasiado tarde, porque al final esto se resume en que el miedo no es un buen indicador en esto de la educación.

Creo que hemos llegado demasiado tarde porque, ingenuamente, se ha permitido que todo este tipo de herramientas (videojuegos online, chats con personas que no conocemos, redes sociales…) entren por la puerta grande y, cuando nos hemos querido dar cuenta, resulta que lo que hemos puesto en sus manos son herramientas excesivamente potentes para su capacidad de análisis y su grado de madurez. Por lo tanto, sí, esto puede empeorar la relación con nuestros hijos, sobre todo en cuanto a comunicación, por paradójico que sea.

Noticias relacionadas
  • Y respecto al uso que hacen de las redes sociales o del móvil y todas estas herramientas, ¿qué consejo le darías a los padres y madres sobre la postura que deben adoptar?

Bueno, lo primero es no es quedarse en el miedo, pero también ser realistas. Por lo tanto, yo recomendaría evitar estar constantemente encima de nuestros adolescentes, machacando verbalmente sobre algo que saben perfectamente que no deben de hacer, asumir y aceptar que pueden estar haciendo cosas que no nos gustan, porque lo van a seguir haciendo fuera de casa. También es importante imponer unos niveles de control y de regulación dentro de casa, y tratar de ser suficientemente persuasivos, pero no desde las emociones negativas (miedo, enfado…) porque esto hace que los adolescentes se refugien mucho más y nos oculten cosas a los adultos.