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Rafa Guerrero: "Somos los arquitectos del cerebro de nuestros hijos"

El psicólogo Rafa Guerrero ofreció una maravillosa ponencia en la que nos explicó cómo funciona el cerebro de nuestros hijos, lo que nos permite entender porqué se comportan como lo hacen

Rafa Guerrero: "Somos los arquitectos del cerebro de nuestros hijos"
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María Dotor

El pasado 13 de noviembre tuvo lugar el evento 'Educar es todo' en Madrid, en el Teatro Lope de Vega. Por su escenario pasaron siete expertos para hablar, ante más de mil personas, sobre educación. Uno de ellos fue el psicólogo Rafa Guerrero, quien ofreció una ponencia en la que nos contó cómo funciona el cerebro de nuestros hijos y nuestros adolescentes para que entendamos mejor porqué se comportan como lo hacen.

Cuestiones básica sobre el cerebro de nuestros hijos

Lo primero que hizo Rafa Guerrero al comenzar su ponencia fue darnos algunos datos básicos sobre el cerebro de nuestros hijos para que entendamos mejor cómo funciona y cómo se desarrolla.

  • "Tenemos que ser conscientes que cuando nuestro hijo nace, su cerebro pesa 335 gramos. Con el paso del tiempo este peso se va a multiplicar por cuatro, llegando a pesar unos 1300 gramos".

  • "No es tan importante el aumento de tamaño, como las conexiones neuronales que se establecen en este cerebro. Madres y padres somos los responsables de establecer esas conexiones neuronales. Es decir, somos los arquitectos del cerebro de nuestros hijos. El mejor cemento es el apego seguro".

  • "El cerebro se empieza a desarrollar en el periodo prenatal, es decir, desde el momento en el que este bebé está en la tripa de la mamá".

Cómo se desarrolla el cerebro de nuestros hijos

Después de ofrecernos unos datos básicos, Rafa Guerrero pasó a explicarnos cómo se desarrolla el cerebro de nuestros hijos. Y para ello, dividió el cerebro en 4 partes:

Cerebro rojo: Es el cerebro de la supervivencia. Lo único que le interesa es sobrevivir. Y para sobrevivir necesitamos estar alimentados, estar hidratados, descansados y una temperatura estable. Por tanto, este cerebro se encarga de tener cubiertas las necesidades fisiológicas. Ya en el periodo prenatal, tenemos activas varias estructuras de este cerebro rojo.

Cerebro verde: Es el cerebro emocional. Cada vez que nuestros hijos experimentan una emoción (la rabia, la tristeza, la alegría), se enciende el cerebro verde. Por tanto, tiene que ver con las necesidades emocionales y sociales.

Cerebro azul: Es el cerebro cognitivo. Tiene que ver con las necesidades cognitivas (necesidad de aprender).

Cerebro amarillo: Es el director de orquesta, se encarga de coordinador el azul con el rojo y el verde. Es el cerebro del homo sapiens sapiens, el que nos diferencia como especie del resto. En ella están las funciones ejecutivas: planificación, control de impulsos, organización, concentración, regulación emocional...

Rafa nos dice que "El cerebro rojo y el verde son innatos. El azul y amarillo se aprenden. Ahí es donde tenemos que actuar las madres y padres, en el cerebro azul y amarillo. Estimular a nuestros hijos para que lo desarrollen".

Y nos pone un ejemplo: "nuestro hijo no puede evitar sentir miedo (las emociones surgen en el cerebro verde, que es innato), pero sí puede controlar esa emoción, regularla y expresarla de la forma adecuada, con la intensidad adecuada (cerebro amarillo). Pero, para ello, debe aprender, tenemos que enseñarle a hacerlo".

Rafa Guerrero durante su ponencia en el evento 'Educar es todo' / Alva Vigaray

El cerebro amarillo es el que más tarda en desarrollarse. ¿Cómo se consigue? "Gracias al pegamento cerebral", nos dice Rafa.

El pegamento cerebral

"El pegamento cerebral no podemos comprarlo en Amazon, tenemos que fabricarlo en casa", bromea Rafa. "Cuánto más pegamento cerebral fabriquemos, mejores conexiones tendrá el cerebro de nuestros hijos". ¿Cuáles son los ingredientes de ese pegamento? Rafa enumera algunos de ellos:

  • Protección

  • Fomento de su autonomía

  • Conectar con sus emociones y necesidades, y cubrirlas

  • Estimularles lo suficiente

  • Ponerles límites

"Todo esto, en un bol, genera un pegamento que hace que el cerebro funcione como un todo", nos dice Rafa.

Tu calma es su calma

Rafa hizo hincapié en una idea: "No me preocupa en absoluto que una niña o un niño sufran una rabieta, es decir, que les desborde la rabia (cerebro verde, de las emociones) y que no sepan controlarla (cerebro amarillo). Como he dicho, el cerebro amarillo es el que más tarda en desarrollarse. Me preocupa que sus padres estén tan desregulados como la niña. Necesitamos que mamá y papá usen su cerebro amarillo para calmar a la niña. No podemos ayudar a nuestros hijos a regular sus emociones si nosotros estamos desregulados".

"Es muy normal que nuestros hijos tengan rabietas, su cerebro amarillo, que es el encargado de regular las emociones, aún no se ha desarrollado"

Rafa Guerrero

Psicólogo

Cerebro adolescente

Nuestros adolescentes se quejan de que no les comprendemos, "y tienen toda la razón del mundo", nos dice Rafa. ¿Por qué no les entendemos? "Porque no entendemos cómo funciona su cerebro. El cerebro, durante la adolescencia, se está actualizando, se está reseteando. Es como si damos a actualizar a nuestro móvil. Durante el tiempo que dure la actualización, el móvil no estará disponible ni para llamar, ni para mandar WhatsApp. La buena noticia es que cuando termine la actualización, el móvil estará optimizado y funcionará mejor. Y eso es lo que ocurre con el cerebro de nuestros hijos adolescentes".

"El cerebro, durante la adolescencia, se está reseteando. Es como si damos a actualizar a nuestro móvil. Durante un tiempo no está disponible, pero cuando termina la actualización, el móvil se ha optimizado. Con el cerebro ocurre lo mismo"

Rafa Guerrero

Psicólogo

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Rafa nos recuerda que "los adolescentes no es que sean impulsivos, es que se comportan así durante esa etapa porque la parte del cerebro que se encarga de controlar impulsos (el cerebro amarillo) es la parte que más se está actualizando".

En definitiva, conocer cómo funciona el cerebro de nuestros hijos y adolescentes nos va a permitir entender porqué actúan como lo hacen y no exigirles cosas que no pueden hacer. Por ello, como dice Rafa, "hay que educar con el cerebro en mente".