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Cuatro cosas que probablemente vean tus hijos cada día en Internet y tú, en la parra

6 de cada 10 padres desconocen qué contenidos consumen sus hijos por Internet

Cuatro cosas que probablemente vean tus hijos cada día en Internet y tú, en la parra
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El 69,5% de los niños entre 10 y 15 años dispone de un smartphone. Es decir, 3 de cada 5 adolescentes ya cuentan con un teléfono en su bolsillo, según datos del INE (Instituto Nacional de Estadística). Además, el 88,4% de los niños de 10 años utiliza ordenadores y el 88,8% usa Internet.

Con estos datos sobre la mesa, la pregunta es obligatoria: ¿Están realmente protegidos los niños y adolescentes? Si tenemos en cuenta que 6 de cada 10 padres desconocen qué contenidos ven sus hijos por Internet, la respuesta es no.

Las madres y padres nos inquietamos por el tipo de contenidos que nuestros hijos menores suelen encontrar cuando usan su ordenador o 'smartphone', pero solo 4 de cada 10 hacemos algo por controlan o conocer qué ven nuestros hijos por Internet, como pone de manifiesto el estudio 'Cyber Security Insights' de la firma Norton.

Solo 4 de cada 10 padres hacen algo por controlan o conocer qué ven sus hijos por Internet

Esta falta de control hace que nuestros hijos campen a sus anchas por Internet, un universo de contenidos en los que pueden encontrar cosas útiles y beneficiosas, pero en el que también pueden toparse con contenidos peligrosos para ellos.

Los peligros que encuentran nuestros hijos en Internet

Sin control, los peligros a los que se enfrentan nuestros hijos en Internet son muchos. Hacemos un repaso.

1.Contenido violento

Hace unas semanas, las redes sociales, periódicos y hasta los informativos, se llenaban de noticias alertando de los peligros que entrañaban que nuestros hijos consumieran la serie de Netflix 'El juego del calamar', una serie recomendada para mayores de 16 años, de alto contenido violento, y que estaban consumiendo niños muy pequeños. El juego del calamar hizo mucho ruido, pero nuestros hijos ya consumían contenidos violento en series, videojuegos, webs... antes de la aparición de El juego del calamar.

Son varios los estudios que relacionan el consumo de videojuegos violentos y el aumento de la tolerancia a la violencia. La divulgadora Catherine L'Ecuyer apuntaba en una ponencia en un evento Educar es todo el porqué: "La violencia anestesia la sensibilidad. Por lo tanto, al bajar la sensibilidad, sube el umbral de sentir y necesitamos estímulos cada vez más violentos para poder sentirlos”.

2.Contenidos pornográficos

Según últimos estudios, un 10% de los consumidores de porno online tienen menos de 10 años.

Dato al que tenemos que añadir otros igualmente preocupantes, que nos alerta de que la edad a la que nuestros hijos empiezan a consumir pornografía se sitúa entre los 8 y los 12 años, según datos de la última campaña "Por no, porno. Educa a tus hijos antes de que el porno lo haga por ti" que ha lanzado la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD).

La edad a la que nuestros hijos empiezan a consumir pornografía se sitúa entre los 8 y los 12 años

En edades más avanzadas, entre los 13 y los 17 años, siete de cada diez adolescentes consume pornografía. Estos datos se reafirman con el informe de Save the Children

"(Des)información sexual: pornografía y adolescencia", que señala que un 53,8% vio porno por primera vez entre los 6 y los 12 años.

El consumo de pornografía a edades tempranas puede afectar a la percepción de la sexualidad de los niños y niñas, como nos indica Lara Avargues en el curso de Educar es Todo “Educar en sexualidad en familia”.

El acceso al porno se da cada vez a edades más tempranas, situándose en los 8 años / Freepik

Por una parte, Lara advierte que con este consumo en niños pequeños “se ha observado un aumento de las prácticas sexuales de riesgo, tales como sexo sin precauciones, sin consentimiento o el ciberacoso”. En los contenidos pornográficos se muestra contenido con violencia, casi siempre dirigido a la mujer, así como estereotipos estéticos y de género. “Muestran una realidad que no tiene nada que ver con las relaciones sanas y de respeto”, menciona Avargues. Por eso, el visionado de porno lo que hace es que nuestros hijos e hijas aprendan “patrones de desigualdad” y crea unas expectativas del sexo basadas en la violencia y la coerción. “El problema está en tomar como modelos de comportamiento y de relaciones (sexuales y no sexuales) a actores y actrices de ciencia ficción que, al final, es lo que es la pornografía, ciencia ficción de la sexualidad humana”.

3.Retos virales

Los retos virales circulan constantemente por la red. Se ponen de moda unas semanas, se propagan y desaparecen igual que aparecieron dejando a su paso, en el caso de los más peligrosos, un número enorme de víctimas.

Healthy Children afirma que los retos virales tienen tanto éxito entre los adolescentes porque su cerebro todavía está en desarrollo, algo que les hace ser más impulsivos provocando que actúen sin tener en cuenta las consecuencias. Además, las redes sociales y la dictadura del like induce a los jóvenes a actuar así para sentirse aceptados por los demás sin pensar en el peligro que puede ocasionar para sus vidas.

Existen retos peligrosos surgidos de series o películas de televisión como Bird Box, sacado de la película de Netflix del mismo nombre y que anima a los menores a realizar tareas como cocinar, jugar… con los ojos vendados. Otros son simples juegos, pero conviene que estemos al tanto de los retos que circulan por la red para poder prevenir a nuestros hijos de sus riesgos.

4.Juego online

Más del 10% de los adolescentes de entre 14 y 18 años realiza apuestas online, según datos del Ministerio de Sanidad. Además, el 50,4% de las personas que apuestan a través de internet tiene entre 18 y 34 años, lo que suma más de un millón de jóvenes en términos absolutos.  Teniendo en cuenta que la legislación prohíbe jugar dinero real a los menores de edad, ¿cómo lo hacen? “Los menores utilizan artimañas para poder acceder a los juegos online, como puede ser el empleo de los DNIs de sus familiares o de las tarjetas de crédito que haya disponibles en su domicilio”, subraya la Policía, quién alerta de este tipo de adicción sin sustancia que cada vez más sufren menores.

Aunque siempre ha existido una cifra alta en lo que asistencia a salones de juego se refiere, lo cierto es que las modalidades online han dado un salto hacia arriba en los últimos años. ¿Las causas? El crecimiento exponencial del uso de dispositivos móviles y pantallas entre la población más joven, ha hecho que muchos empiecen a apostar por la necesidad de probar algo nuevo y, en muchas ocasiones, incluso, por presión de grupo. La falta de supervisión parental del contenido que consumen los menores y el poco control del tiempo dedicado a Internet que presentan los jóvenes pueden ser otros de los motivos por los que puede llegar a generarse este fenómeno.

1 de cada dos jóvenes de entre 14 y 18 años han jugado dinero online en apuestas deportivas / Freepik

Algunos signos visibles que nos pueden alertar de que nuestro hijo está enganchado al juego pueden ser, entre otros, mentiras a los padres, abuso de confianza, hurto de pequeñas cantidades de dinero, trastornos de sueño y alimentación, ansiedad, irritabilidad y un largo etcétera que hace que estos efectos puedan ser, incluso, comparados con los de las adicciones a ciertos estupefacientes.

Formas de acceso a contenidos peligrosos en Internet

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Aunque nuestros hijos no busquen directamente estos contenidos, estos contenidos sí buscan a nuestros hijos, y los encuentran. Las formas de acceso más comunes a estos contenidos son las siguientes:

  1. Búsqueda directa: es normal que los menores tengan curiosidad, y más teniendo información de manera tan accesible. Pero, como decimos, no es la única forma de llegar a estos contenidos ni la que más debe preocuparnos.

  2. Búsqueda indirecta: la forma más habitual y la que tiene preocupada a toda la sociedad. Se trata de contenido peligroso oculto en plataformas aparentemente seguras y dirigidas al público infantil.

  3. Videojuegos, cine, series…: si no se comprueba el contenido que aparecen en ellos, los menores pueden acabar consumiendo contenido no apto para ellos, como violencia, sexo, conductas o valores extremistas… Es vital conocer el contenido que aparece en sus series favoritas, en sus videojuegos y, por supuesto, mirar la edad para la que están recomendados.

  4. Mensajería instantánea y redes sociales: intercambio de contenido entre menores a través del chat de sus redes sociales. Estas plataformas permiten compartir impunemente todo tipo de contenidos peligrosos en Internet.

  5. Publicidad: ventanas emergentes, vídeos, banners… Un tipo de contenido que aparece sin buscarlo y que puede contener vídeos o imágenes poco apropiadas para los menores.