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Mi hijo no quiere hacer los deberes, ¿qué debo hacer?

Ante este problema, muchos nos preguntamos: ¿Debería obligarle o, en cambio, debo dejar que sea él quién decida qué hacer y asuma las consecuencias de su decisión? Te ayudamos a responder la pregunta

Mi hijo no quiere hacer los deberes, ¿qué debo hacer?
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En muchas casas, llega septiembre, arranca el curso escolar, y los deberes se convierten en el tema de disputa de cada tarde. Son muchos los niños que, o bien se niegan a hacerlos, o no los terminan, o se eternizan con ellos, condenando la tarde de toda la familia. Ante este panorama, ¿qué podemos hacer las madres y padres? ¿Obligamos a nuestros hijos a hacerlos? ¿Dejamos que sean ellos los que decidan qué hacer y se responsabilicen de sus tareas y de sus decisiones?

Para que puedas tomar una decisión al respeto, te sugerimos que antes te hagas las siguientes preguntas.

1.¿Tiene mi hijo agenda de ministro?

Aunque pueda parecer una pregunta exagerada, si lo pensamos detenidamente, veremos que no lo es tanto. Hay niños que entran en el colegio a las 8 de la mañana y, al salir, van directamente a actividades extraescolares. Cuando llegan a casa ya es tarde, y aún tienen que hacer deberes, ducharse y cenar. «No he visto ningún convenio de los trabajadores que permita 14 horas de trabajo ininterrumpido, solamente los niños. Nadie defiende a los niños” decía la pedagoga Mar Romera en una ponencia maravillosa en un evento Educar es todo. Y continuaba así: “¿Alguien ha preguntado a estos niños? Me da que no. Me da que nos lo estamos montando a nuestro rollo, que hemos pensado en nuestras expectativas, frustraciones, y las hemos proyectado todas sobre ese niño que solo necesita un poquito de cielo, un poquito de césped, que solo necesita ser escuchado, tocado, amado, llorado y reído contigo. Se nos ha ido la cabeza, familias”.

Si al llegar a casa del trabajo nos pusieran a hacer informes, ¿los haríamos de buena gana? Estaríamos cansados física y mentalmente. Lo mismo les ocurre a nuestros hijos

Que nuestros hijos no quieran hacer deberes cuando se han pasado ocho horas en clase, atendiendo a un profesor, haciendo fichas, resolviendo problemas... no es tan raro. Por tanto, lo primero que deberíamos preguntarnos es si nuestro hijo está sobrecargado de actividades dirigidas y si, por tanto, en su tarde no tiene ningún hueco para jugar, para desconectar de esas obligaciones que les hemos puesto.

2.¿Le he marcado un horario para hacer los deberes?

En muchas casas, los deberes se convierten en la única actividad de la tarde. Es llegar a casa, merendar, y deberes hasta la hora de la cena. Y esta actividad nos acaba implicando a todos, no solo a nuestro hijo, también a los adultos, que nos pasamos la tarde pendientes de que nuestro hijo termine para poder hacer cualquier otra actividad.

¿Te sientes identificado con esta escena? La fundadora de Relájate y educa Amaya de miguel nos propone que, ante esta situación, "hablemos con la tutora o tutor de nuestro hijo y le preguntemos cuanto tiempo debería invertir en hacer los deberes. Si nos dice que una hora, permítele estar una hora, con unos 10 minutitos de margen. La mayoría de los niños, si no tienen alguna dificultad o trastorno de aprendizaje, son capaces de hacer los deberes en el tiempo que el profesor considera, el problema es que se entretienen con otras cosas, se aburren, se distraen y buscan cualquier excusas para hacer otra actividad.

Por tanto, si este es tu problema, puede que la solución sea poner un límite al tiempo que tu hijo puede dedicar a los deberes. Y te estarás preguntando: ¿qué pasa si no los termina? Pues que "al día siguiente los llevará a medias, pero rápido aprenderá a organizarse y no distraerse para terminarlos", nos dice Amaya.

3.¿Pongo demasiado el foco en las notas?

"Cada vez más teóricos de la educación ponen en duda la propia utilidad de las notas, ya que estas desplazan el foco hacia los resultados y se lo quitan al proceso: los alumnos dejan de valorar el esfuerzo y se preocupan solo de aprobar, sea como sea: si hay que hacer trampas, se hacen. Da igual que no hayan entendido nada, si son capaces de ponerlo en un examen y aprobar, ya vale”, nos dice el psicólogo Alberto Soler.

Como nos indica Alberto Soler, debemos enseñar a nuestros hijos el valor del esfuerzo, que será lo que a la larga les lleve al éxito en cualquier faceta de su vida, también en la de los estudios. Si nosotros, sus padres, damos más importancia a las notas que al hecho de que nuestro hijo se haya esforzado o haya trabajado duro, estaremos enseñando a nuestro hijo a no esforzarse, a no darle valor al trabajo. Y, por tanto, hacer los deberes, seguir repasando contenidos vistos en clase para afianzarlos será algo a lo que ellos no le darán valor.

4.¿He sabido establecer en él un hábito de estudio?

Para que una norma se cumpla siempre es necesario que la convirtamos en un hábito. Así, por ejemplo, podemos tener como norma en casa que siempre después de cenar nos lavamos los dientes. Al principio, será una norma que nuestros hijos deban cumplir, y para que lo hagan, "tendremos que estar presente, recordándosela, pero llegará un momento en el que la hayan interiorizado tanto, que la cumplan aunque no estemos nosotros para recordárselo, simplemente la habrán convertido en un hábito", nos dice la psicopedagoga María Helena Tolosa. Y esto es lo que tenemos que conseguir con el hábito de estudio. Muchos de los niños a los que les cuesta llegar a casa y hacer el trabajo que tienen que entregar al día siguiente en clase, lo que les ocurre es que no tienen instalado el hábito de estudio.

"Un hábito está instalado cuando el niño pone en práctica la norma sin que haga falta la presencia de un adulto"

María Helena Tolosa

Psicopedagoga

5.¿Cuál es el ambiente que hay en casa a la hora de hacer los deberes?

¿Hay más niños en casa jugando a la vez que uno de ellos está haciendo los deberes? ¿Hay algunos, incluso, con la tele o música puesta? Algo que ayuda mucho a los niños a concentrarse en los deberes es crear un clima en casa propicio, en el que no haya grandes distracciones. Para conseguir esta paz puede ayudarnos cerrar un horario de deberes y estudio para todos los niños de la casa, de esta forma, ninguno molestará al otro. Otra buena forma de incentivar a nuestros hijos a hacer deberes es "sentándonos nosotros cerca de él a terminar informes del trabajo, o a realizar cualquier actividad que requiera concentración. De esta forma, estaremos generando una sensación de equipo y alianza con ellos", nos dice el maestro y autor del libro 'Cómo prevenir conflictos con adolescentes' Alejandro Rodrigo.

Estrategias que no funciona si lo que quieres es conseguir que tu hijo haga sus deberes

A menudo, para revertir la situación, las madres y padres recurrimos a todo tipo de estrategias para conseguir que nuestros hijos hagan los deberes. Hay tres muy comunes que no funcionan. Toma nota:

Castigos y premios

Estamos muy acostumbrados a premiar las que consideramos buenas conductas de nuestros hijos e hijas y a castigar las erróneas, y puede que esta estrategia nos funcione a corto plazo y nuestro hijo o hija nos termine haciendo caso, pero lo que está aprendiendo realmente es que la única razón para, en este caso, hacer los deberes, es recibir un premio o ahorrarse un castigo. Al fin y al cabo, como dice el psicólogo Alberto Soler, “si nuestros hijos siguen las normas solo por miedo a las represalias, en el momento en que nos giremos, dejarán de seguirlas”.

Etiquetarle y compararle

Cuando en una casa hay varios hijos, a veces tendemos a realizar comparaciones: "tu hermano ya ha terminado, y tú, que empezaste antes, aún sigues ahí" o "tu hermano, a tu edad, siempre hacía los deberes sin rechistar". En este sentido, Alberto Soler nos recuerda que "las comparaciones distancian a los hermanos, fomentan la competitividad entre ellos y les hacen rivalizar más que formar parte de un mismo equipo. Pero no solo las comparaciones negativas, también las positivas >(qué bien que lo recoges todo, no como tu hermano), porque en una comparación siempre hay un agravio hacia alguna de las partes, por mucho que la intención sea ensalzar a una de ellas".

"Las comparaciones entre hermanos generan competitividad"

Alberto Soler

Psicólogo

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Hacer los deberes por él

A veces, caemos en el error de acabar nosotros sus deberes para que los lleven hechos al día siguiente. "Los deberes los ponen los profesores a los alumnos, no a los padres de los alumnos, aunque a veces se nos olvida", nos dice Alejandro Rodrigo. Es importante recordar que si queremos que nuestros hijos sean autónomos y responsables, tenemos que dejar que realicen ellos sus tareas y se responsabilicen de sus actos. Por tanto, hacer los deberes de nuestros hijos les perjudica a largo plazo.