NUEVO CURSO ESCOLAR

Los niños podrán salir al patio sin mascarilla si juegan con su grupo burbuja

El Govern urge a vacunar a los adolescentes dado que el 40% de los jóvenes de entre 12 y 19 años no han iniciado la pauta

Niños camino de la escuela, en una imagen de archivo.

Niños camino de la escuela, en una imagen de archivo. / DANNY CAMINAL

  • Los estudiantes con la pauta completa no tendrán que hacer cuarentena en casa si son contacto directo con un positivo

  • El nuevo curso escolar empezará con el 90% de los profesionales de la enseñanza vacunados

  • Los padres podrán entrar a la escuela para mantener reuniones con los profesores

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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Faltan dos semanas para que todo vuelva oficialmente a la normalidad con el regreso a la escuela. Una rutina que vendrá, cómo no, marcada una vez más por la pandemia, y tras un año en el que se consiguió algo que en septiembre de 2020 parecía imposible: mantener abiertas las escuelas desde el primer hasta el último día, algo que no se logró, por ejemplo, en Italia, Francia, Alemania o Reino Unido. Las clases, tal y como ha anunciado el Govern este lunes, empezarán el 13 de septiembre de manera "con la máxima prudencia y el 100% de presencialidad" en todas las etapas educativas, y, como sucede con el resto de ámbitos de la sociedad, el día a día se adaptará a la evolución de la situación epidemiológica. Entre las novedades importantes, la mascarilla no será obligatoria en el patio siempre que los chavales jueguen o departan con su grupo estable, los padres podrán ver a los profes de manera presencial dentro de los centros educativos y los jóvenes con la pauta completa no tendrán que irse a casa si son contacto directo con un positivo.

El elemento que todo lo condiciona, y que el año pasado era un sueño que parecía muy lejano, es sin duda la vacunación. El 90% de los profesionales de la enseñanza ya tienen la pauta completada, y ahora todos los esfuerzos se centran en el grupo a partir de 12 años, puesto que por debajo de esa edad todavía no se ha aprobado inyección alguna. Según ha explicado el 'conseller' de Salut, Josep Maria Argimon, en el grupo de 12 a 15 años hay en Catalunya unas 340.000 personas, de las cuales 161.000 no han iniciado el proceso de vacunación. En el de 16 a 19 años hay 320.000 catalanes y 103.000 no tienen ni un pinchazo.

"Las vacunas deben estar en los brazos, no en las neveras"

Eso supone, sumando ambas franjas, que casi el 40% de los chavales de entre 12 y 19 años todavía no han pasado por alguno de los centros de inoculación repartidos por todo el territorio. De ahí que tanto Argimon como su homólogo en Educació, Josep González-Cambray, hayan insistido hasta en cuatro ocasiones en la necesidad de inmunizar a los adolescentes y jóvenes. "Las vacunas deben estar en los brazos, no en las neveras", ha resumido el titular de Salut, que ha recalcado que todo puede variar, quizás escarmentado por la quinta ola que a partir de Sant Joan puso el verano patas arriba.

Todos vacunados

El perfil del infectado es una de las variaciones más importantes respecto al inicio del curso anterior. En septiembre de 2020, el grueso de positivos se concentraba en personas mayores de 40 años, entre los que, además, los efectos de la enfermedad eran mucho más crudos. La vacunación le ha dado la vuelta al calcetín a esa estadística. Numéricamente hablando, ha aportado Argimon, el 'momentum' no es muy distinto: hace un año la incidencia acumulada a siete días era de 85 casos por cada 100.000 habitantes, mientras que hoy está en 92. Ahora, sin embargo, el grupo más afectado es el de los jóvenes, con una incidencia que dobla la registrada entre los mayores de 50 años.

El otro hecho diferencial son los ingresados en las unidades de cuidados intensivos. Hay cerca de 400 personas en situación crítica, y esa cifra es, según el 'conseller' de Salut, el límite que no debe superarse y que Catalunya "no se puede permitir". "Tenemos por delante semanas clave. El año pasado realizamos dos millones de pruebas PCR y antígenos en el entorno escolar, y este septiembre queremos administrar dos millones de vacunas", ha sostenido Argimon. "Será muy difícil conseguir la inmunidad de grupo -ha remachado González-Cambray-, pero con el máximo de personas vacunadas se lo pondremos mucho más difícil al virus".  

 Un joven acabado de vacunar, con su familia, en el centro de vacunación de Fira Barcelona

/ ELISENDA PONS

El grito a la vacunación llega tras un mes de agosto en el que el ritmo ha bajado de manera estrepitosa. En los primeros 28 días de julio fueron 2,2 millones de dosis, según ha detallado Argimon. En los mismos días de agosto se administraron un millón menos de pinchazos. Las cosas de las vacaciones. "Nos gustaría que en unas semanas estén ya todos vacunados", ha compartido González-Cambray. Sobre las cuarentenas que el año pasado fueron una gincama constante en las escuelas, el 'conseller' ha confirmado que los estudiantes de secundaria con la pauta completa no tendrán que confinarse a pesar de ser contacto directo con un positivo del aula. El infectado, aunque esté vacunado, sí deberá irse a casa y seguir las clases de manera telemática, del mismo modo que los compañeros que no tengan los correspondientes pinchazos.

En el caso de los menores de 12 años, para los que no está prevista la vacunación, en el caso de un positivo en clase sí será necesario confinar el aula entera durante 10 días, tal y como se hacía el curso anterior en todas las etapas de la enseñanza. Lo que no está previsto, y esto sí cambia respecto al curso anterior, es realizar pruebas PCR o de antígenos a los alumnos que compartían pupitre con un infectado. Argimon ha argumentado que en el resto de la sociedad ya no se facilita la prueba en estos casos, y por ende, tampoco se hará en las escuelas.

Sin temperatura

El responsable de Educació, que en el curso anterior era el director de centros públicos y ya estuvo en primera línea de la batalla educativa contra el covid, ha recordado que este año ya no se tomará la temperatura en los centros educativos y que las actividades extraescolares empezarán en octubre con absoluta normalidad, en grupos de máximo 10-15 personas. También se relajará la entrada escalonada, cuya organización queda en manos de cada centro educativo; se permitirán las colonias y los festivales en la escuela (a ser posible, al aire libre), y no se requiere distancia de seguridad dentro del grupo estable. Del mismo modo, las reuniones entre familias y docentes podrán hacerse de manera presencial después de que muchos colegios lo hayan solicitado, puesto que la comunicación es mucho más fluida.

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Los padres, en esta relajación de la relación entre familias y colegios, también podrán acompañar a los niños hasta la clase, siempre que se haga dentro de un orden. El año pasado tenían la entrada prohibida en el centro educativo, algo que, en la práctica, se limitaba al interior del edificio, puesto que los padres sí campaban por los patios durante la entrega y recogida de vástagos. Los centros que solían contar con la participación paterna en su modelo educativo también podrán recuperar la costumbre de dejarlos aportar su granito de arena a las actividades escolares. Lo que se mantienen intacto es la higiene de manos y la ventilación de las aulas.

Todo esto, han coincidido los 'consellers', se irá revisando de manera periódica, pero la idea es que las medidas anunciadas se mantengan al menos durante el primer trimestre. Pero en definitiva, como suele suceder con la mayoría de decisiones que se toman en las altas instancias y que tienen que ver con la educación, serán los equipos directivos de las escuelas los que, echando mano de la autonomía de centro, darán forma a un nuevo y milagroso curso educativo en Catalunya.