Educación superior

Récord de solicitudes para acceder a la universidad en Catalunya

Más de 56.000 postulantes aspiran a las 40.000 plazas disponibles en los campus públicos catalanes para el curso 2021-2022

Pruebas de acceso a la universidad, en Barcelona

Pruebas de acceso a la universidad, en Barcelona / Ferran Nadeu

  • Física y Matemáticas sigue siendo la carrera con la nota más alta, pero la más demandada es Medicina

  • Un total de siete titulaciones exigen una puntuación de acceso superior a los 13 puntos

  • El 25% de los han pedido una plaza en Catalunya provienen del extranjero o de otras comunidades autónomas

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Carlos Márquez Daniel
Carlos Márquez Daniel

Periodista

Especialista en Movilidad, infraestructuras, política municipal, educación, medio ambiente, área metropolitana

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Estas semanas, desde el 23 de junio, se han hecho muy largas para 56.529 aspirantes a entrar en una universidad pública de Catalunya. En vísperas de la verbena conocieron su nota global para acceder a los estudios superiores, pero faltaba saber el detalle de la oferta y el reparto del pastel. Ha sido la cifra de postulantes más alta jamás registrada en la región, así que, de entrar todos, el curso 2021-2022 empezaría con más novatos que nunca. No será así porque las plazas son limitadas, un total de 40.444. Eso no significa que 16.000 personas se queden fuera de los campus, porque muchos de los que sí tienen pupitre asignado, por la razón que sea, finalmente cambiarán de planes y cederán su puesto. Los que finalmente no puedan acceder a la universidad pública esperarán un año, optarán por otras fórmulas formativas o buscarán refugio en la oferta privada.

Hay muy pocas novedades respecto a años anteriores en lo que tiene que ver con las titulaciones que requieren una nota más alta o cuáles son las más demandas. En tiempos de pandemia se agradece que estudios como Medicina (en la Universitat de Barcelona ocupa el primer puesto y en la Universitat Autònoma de Barcelona, el tercero), Psicología (segundo lugar en la UB y sexto, en la UAB) o Enfermería (en el Campus Bellvitge de la UB, en quinta posición) estén en el top 10 de peticiones. En la lista aparecen clásicos de toda la vida como Administración y Dirección de Empresas (número 4, en la UB) o Derecho, también en la UB, en octava posición. Y cómo no, la Ingeniería Informática de la Universitat Politècnica de Catalunya, en séptimo lugar.

En cuanto a los títulos que exigen una nota superior para acceder, básicamente por la escasez de plazas, se repite el podio del año anterior con tres carreras clásicas de la familia de Ciencias: Física y Matemáticas en la UAB, con un 13,566; la misma opción en la UB, con un 13,546, y Matemáticas en la UPC, con un 13,218. Entre las tres opciones no llegan a las 100 plazas. Las dos primeras llevan ya 10 años ocupando la parte más alta del podio.

Forasteros y género

Una vez más llama la atención el porcentaje de personas de fuera de Catalunya que solicitan plaza para venir a cursas estudios superiores aquí. En 2020 fueron 13.514, el 24,6% del total, y este año han sido 14.527, el 25,7%. Es decir, uno de cada cuatro. De todos ellos, el 32,4% son extranjeros y el 67,6% provienen de otras comunidades autónomas. Si se observa la relación de los que ya tienen plaza asignada, el porcentaje baja prácticamente a uno de cada cinco (9.635, el 21,45%). En cuanto al género, el 58,4% de las plazas asignadas las ocuparán mujeres (26.251), por un 41,6% de hombres (16.667). Por ramas, las mujeres son mayoría en Ciencias (58,4% del total), Ciencias de la Salud (73,5%), Ciencias Sociales y Jurídicas (63,2%) y Artes y Humanidades (68%). Solo en Ingeniería y Arquitectura ellos, como siempre hasta ahora, son mayoría, con el 70,5% de las plazas asignadas). Si se observa años anteriores, ellas van ganando terreno: en 2016 eran tan solo el 23% y ya son casi el 30%.

Preguntado sobre la reforma de las pruebas de acceso a la universidad para que, como sucede con la etapa de la educación obligatoria, sean más competenciales y menos basadas en conocimientos, el secretario general del Consell Interuniversitari de Catalunya (CIC), Josep Ribas, ha recordado que eso debe ir de la mano de un cambio en el planteamiento curricular del bachillerato. Eso es algo en lo que ya trabaja el Departament d'Educació, y en cualquier caso, la selectividad no variará sus dinámicas si antes no se da el paso de modificar la hoja de ruta de estos dos años que preceden a estos exámenes de los que, en buena parte, depende el porvenir de los estudiantes. "Estamos abiertos -ha puntualizado Ribas- a trabajar con la 'conselleria' en cuanto la diga, de común acuerdo con las universidades, para introducir mejoras donde haya margen para ello".

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La grieta del bachillerato

Respecto a la calendarización prevista para aplicar unas PAU más competenciales, la coordinadora de las pruebas, Pilar Gómez, ha añadido que "para tener validez" tienen que ser pruebas con garantías. "No podemos actuar con precipitación", ha sostenido, razón por la cual, a su modo de ver, "no se puede dar una fecha concreta de inicio de la aplicación". En cualquier caso, el objetivo de Educació és que toda la etapa formativa, que val del 0-3 hasta la universidad, mantenga una cierta coherencia pedagógica, cosa que ahora no sucede. En el salto a la secundaria ya hay un cambio, pero la grieta más brusca se produce en el bachillerato, donde dan comienzo esos dos años de carrera para conseguir entrar en la carrera deseada.