Educación

La escuela cierra el segundo trimestre con dos guarderías confinadas y el 98,7% de los alumnos en el aula

El Govern mantiene la mascarilla obligatoria, como mínimo hasta el curso que viene, a pesar de que la mayoría de docentes ya están vacunados

Niños saliendo de la escuela, el pasado mes de diciembre, en Barcelona

Niños saliendo de la escuela, el pasado mes de diciembre, en Barcelona / FERRAN NADEU

  • Cerca de 120.000 profesionales vinculados a la enseñanza, de un total de 150.000, ya han sido inmunizados

  • Los maestros admiten que están cansados pero a la vez contentos por la respuesta de alumnos y familias

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El curso empezó con muchas dudas y nuevas incomodidades. La higiene, la ventilación, la mascarilla y el funcionamiento en grupos estancos hacía temer que este sería un año de transición. Y al no saber se le unían la mirada vigilante de los científicos, que no veían claro el regreso al cole, y la fiscalización social a unas aulas que muchos consideraban, de entrada, focos de amplificación del virus. Bastaron un par de meses para que el suflé bajara y los nuevos hábitos se asentaran. Ahora, al cierre del segundo trimestre, las cifras demuestran que la educación no potencia el coronavirus pero sí evita ensanchar la brecha de la segregación escolar. Todo, a costa de un profesorado exhausto, de unos alumnos que se han adaptado bien y de unas familias que han acompañado mucho y han molestado poco.

El segundo trimestre cierra con solo dos centros confinados. Se trata de dos guarderías con 21 alumnos. Grupos confinados son 930 de un total de 72.000 (el 1,29%), lo que afecta a poco más de 21.000 estudiantes (el 1,47% del total). La cifra es muy similar a la de los primeros compases del curso. La constancia ha sido la principal tónica de estos seis meses, con un comportamiento muy similar al de la pandemia, esto es, cuando crecía en el conjunto de la sociedad, hacía lo propio en el entorno escolar unos días después. Y viceversa. Josep González-Cambray, director general de Centres Públics del Departament d'Educació, considera que el balance es positivo. En este trimestre, señala, incluso se han encontrado menos casos que en el primero. "Creo que es un buen momento para reconocer que esto ha sido un éxito compartido y colectivo. Se ha demostrado que las escuelas son un entorno seguro que ha sabido adaptarse, no sin dificultades, a las necesidades de la pandemia".

La estadística

Por el momento, más del 90% de los docentes han ido al cole a diario sin tener un solo día de confinamiento. Misma situación para nueve de cada 10 alumnos. El pico máximo de chavales en casa se produjo el 31 de octubre, cuando el 5,69% de los estudiantes catalanes (81.920) estaban en casa por un caso positivo detectado en su aula. En el segundo trimestre, el día con más afectación se registró el 23 de enero, con 61.843 estudiantes sin poder ir al colegio (4,29% del total). La cifra de profesores encerrados se ha mantenido estable, pero es de esperar que se reduzca de manera drástica, puesto que ya son 120.000 (de un total de 150.000) los profesionales vinculados a la educación vacunados en Catalunya

Núria Sabaté, directora de la escuela Marià Fortuny de Reus, un centro de máxima complejidad por el tipo de alumnado al que presta servicio, comparte cierto alivio "porque las cosas han ido mejor de lo que pensaba". "Los alumnos lo han llevado muy bien y han interiorizado los nuevos hábitos de higiene casi mejor que los mayores, las familias nos lo han puesto fácil y el profesorado ha estado a la altura". El comportamiento cívico, sumado al compromiso de los docentes, parece haber sido la llave de paso que ha permitido que la inmensa mayoría de colegios hayan podido desarrollar su programa pedagógico con relativa normalidad. Al iniciar el curso, esta escuela de Reus, y muchas otras repartidas por el territorio, se encontraron con familias, muchas de ellas de etnia gitana, que se negaban a llevar a los niños al cole por miedo al contagio. "El suflé bajó, se dieron cuenta de que no era peligroso y empezaron a venir con total normalidad. Se ha hecho mucho trabajo de tutoría y además cada aula tiene un móvil desde el que mandamos información a los padres para que comprueben que el entorno es seguro".

¿Rostro a la vista?

La mascarilla está siendo uno de los mayores engorros del curso. Los profesores se pasan horas hablando, y con la protección se ven obligados a subir la voz e incluso a repetir más las cosas para que se entiendan bien. A pesar de que ya se ha vacunado a 120.000 docentes, la 'conselleria' en ningún caso se plantea eliminarla de la ecuación antes de que termine el curso. "Hablaremos de ello con Salut de cara a septiembre, todo está abierto y todo es posible", sostiene González-Cambray. Para el inicio del curso 2022-2023 se espera que ya hayan llegado los 300.000 dispositivos electrónicos para niños de familias vulnerables que se suponía que debían estar repartidos antes de empezar el 2021. De hecho, Educació asegura que estarán todos entregados antes de mayo. Los 71.000 para docentes, en cambio, ya están en manos de sus nuevos propietarios.

Mercè Castellà, exdirectora de la escuela Antoni Botey de Badalona, señala la mascarilla como uno de los elementos de mayor desgaste para el profesorado. Ya jubilada, pero con 40 años de experiencia a sus espaldas, mantiene estrecho contacto con sus excompañeros, a los que ve "cansados pero muy comprometidos". "Todo esto -señala- ha coincidido con un momento en el que la educación empezaba a ser más flexible. El covid también ha afectado a los nuevos métodos pedagógicos, y cuando esto pase es importante recuperarlos, "volver a abrir la enseñanza". "Lo que hay que hacer -reclama- es dejar trabajar en paz a los profesores. En 40 años tuve que aguantar 10 reformas educativas...".

Vacaciones necesarias

Sobre el cansancio, Núria celebra la llegada de esta semana de vacaciones, "muy necesaria para poder coger algo de energía". Porque si en el primer trimestre el estrés se centraba en la higiene, la entrega y recogida escalonada o la vigilancia de la mascarilla, en este segundo ha tocado todo lo que tiene que ver con muscular pedagógicamente una escuela con mayoría de alumnos de origen magrebí, que ni mucho menos son un problema pero sí un desafío. "Estamos muy orgullosos de nuestros alumnos", repite.

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González-Cambray aplaude la capacidad de adaptación de los colegios. Comparte que el cansancio es generalizado y anima a un último empujón en la toma decisiones. En este sentido, considera que la pandemia "ha empoderado" a las escuelas, les ha dado más autonomía y confianza a la hora de decidir cuál es el mejor camino a seguir.

A la vuelta de la Navidad, un grupo de científicos reclamó que se retrasara el regreso a la escuela. Educació se negó. Quizás soliciten lo mismo tras la semana santa. La respuesta sería, previsiblemente, la misma. Y así, hasta terminar el primer curso de la era covid.