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evaluaciones finales

Las universidades catalanas mantienen los exámenes presenciales, pese a las quejas de los alumnos

  • Las pruebas se continuarán realizando en las aulas de la UAB y la UPC, aunque los alumnos llevan tres meses de clases on line

  • La UB, que acaba de nombrar a su nuevo rector, priorizará el formato a distancia

  • Los estudiantes critican la medida que se ha tomado y entre los argumentos en contra se hallan los problemas de movilidad, el frío, las aglomeraciones y la gravedad de la situación epidemiológica

Un alumno entrega su examen en un aula de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC).

Un alumno entrega su examen en un aula de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). / Manu Mitru

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Oriol Lara

Salas de estudio llenas de alumnos, aglomeraciones en las entradas de las universidades, estrés y mucho desconcierto entre los estudiantes que estos días realizan los exámenes finales de manera presencial. Pese a las quejas tanto de los universitarios como de los sindicatos, las universidades catalanas mantienen las evaluaciones programadas como hasta ahora. El secretario de Universitats i Recerca de la Generalitat, Francesc Xavier Grau, ya lo dijo el pasado lunes, cuando recordó que los exámenes estaban así previstos desde hace ya meses.

Tanto la Universitat Politécnica de Catalunya (UPC) como la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) continuarán llevando a cabo los exámenes de manera presencial en la medida de lo posible y de acuerdo con las instrucciones que reciban del Procicat. En ambos casos, cada facultad y cada centro decide cómo se efectúa la evaluación. Los exámenes presenciales también se realizan según lo haya considerado y previsto cada profesor. En el caso de la UAB, en los próximos días se va a reunir el consejo de Gobierno a petición de los estudiantes para garantizar que no se produzcan desajustes entre la evaluación presencial y la evaluación on line y velar porque el contenido evaluable sea proporcional al que han hecho durante el semestre.

El nuevo rector de la Universitat de Barcelona (UB) Joan Guàrdia, que tomó posesión del cargo hasta el pasado martes, ha emitido este jueves una resolución en la que, sin cancelar los exámenes presenciales en los que no haya alternativa posible, aboga por flexibilizar el cambio a la modalidad no presencial en las asignaturas que se pueda "especialmente aquellas con un elevado número de alumnos matriculados, en las que por su naturaleza y contenido la transformación sea factible o cuando se presenten circunstancias que lo aconsejen a criterio de cada centro", afirma el rector, que también expone que los centros deben tener sistemas de evaluación alternativos para aquellos estudiantes que se encuentren "en una situación justificada de confinamiento o con dificultades de desplazamiento dadas las restricciones de movilidad".

El debate ha tomado impulso la última semana, sobre todo después de que decenas de estudiantes publicaran en las redes sociales imágenes de las colas que se forman en los pasillos de las facultades mientras los alumnos esperan a entrar en clase. Alguna organización estudiantil se ha hecho eco del malestar y ha exigido una rectificación. La Associació de Joves Estudiants de Catalunya (Ajec) ha sido una de las más beligerantes y ha denunciado el silencio de la Secretaria d'Universitats i Recerca, que aún no les ha atendido pese a pedir hace ya una semana una reunión urgente para solucionar el problema. En su 'Informe Covid-19' sobre la gestión de la pandemia en las escuelas y universidades durante el primer trimestre, el sindicato exige, además, igualdad de oportunidades para todos los estudiantes. Su portavoz, Francesc Márquez, insistió en que para evitar las aglomeraciones y la exposición al virus “los exámenes se tendrían que hacer de forma virtual” y apostó "por unos exámenes de la misma calidad que los presenciales".

Movilidad y frío

Entre los argumentos que esgrimen los estudiantes damnificados destacan la movilidad, el frío, las aglomeraciones y la gravedad de la situación epidemiológica. Clàudia de la Monja, es una de las estudiantes de Enginyeria de Telecomunicació de la UPC que ya ha tenido que hacer algunos exámenes de manera presencial y comenta que lo más duro ha sido el frío. “El principal problema es que se han de tener todas las ventanas abiertas. Hace mucho frío por muy abrigado que vayas”. La joven universitaria también considera que las aglomeraciones son inevitables, “porque al final el pasillo tiene el tamaño que tiene y a la hora de entrar al aula no entraba una persona cada dos minutos, sino que entrábamos todos a la vez”. 

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Si bien es cierto que se mantiene la presencialidad en la mayoría de los centros universitarios, a algunos estudiantes los profesores ya les han pasado los exámenes al formato virtual. Es el caso de Alba Adzerias, estudiante de cuarto curso de Antropologia Social i Cultural de la Facultat de Geografia i d’Història de la UB, a quien sus profesores ya le han cambiado la evaluación al formato 'online'. “No nos ha llegado ningún comunicado desde la facultad diciendo que los exámenes pasadas las fiestas fueran a ser 'online'. Han sido los mismos profesores los que nos han avisado”, afirma la estudiante. En el Campus Sabadell de la Universitat Autónoma de Barcelona donde Laura Rodríguez cursa la carrera de Gestió Aeronáutica, tanto el rectorado como la Escola d’Enginyeria sí que se pronunciaron al respecto tras las nuevas restricciones de la Generalitat y mantienen los exámenes presenciales según el profesorado lo tuviera previsto. A ella, le han cambiado alguno. “Al menos en las asignaturas que hago sí que se nos ha cambiado la modalidad de presencial a online y se ha hecho con más o menos antelación, con entre tres días y dos semanas de aviso”.

Las tres universitarias concuerdan con que la movilidad es un riesgo que las autoridades no han tenido en cuenta. Laura Rodríguez recuerda, por ejemplo, que “la gente que va a la universidad viene de toda Catalunya, de las Illes Balears y de España, por lo que viniendo toda esta gente a un mismo sitio no se entiende porque es favorecer el contagio y la dispersión del virus”. Alba por otra parte, cree que es una irresponsabilidad: “Muchos no vivimos cerca de la universidad y las restricciones de movilidad no se han tenido en cuenta. Además nos ponen en peligro a nosotras mismas y a las personas que tenemos alrededor”, sentencia.