21 oct 2020

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TERRITORIOS EN FASE 2

Las escuelas de Catalunya reabren este lunes con restricciones y críticas

Los centros registran poca o incluso nula asistencia por el temor de las familias a posibles contagios y la desinformación generalizada

Solo se ofrece un servicio de "acogida" para los niños entre uno y seis años en los casos en que ambos progenitores trabajen fuera de casa

Helena López

Clase en el instituto Sa Palomera, de Blanes.

Clase en el instituto Sa Palomera, de Blanes. / DAVID APARICIO

Que lo del "colegio en casa" no tenía nada de "colegio" es algo que las familias que no lo tenían claro antes de esta poliédrica crisis lo han aprendido durante las últimas semanas a base de videoconferencia (cuando las ha habido y para quien se ha podido conectar). No hace falta seguir a pies juntillas las máximas de Paulo Freire -muy resumidas en un "nadie aprende solo"-, para entender lo evidente: que la base de la escuela es educar en comunidad. Una base que saltó por los aires aquel jueves 12 de marzo que niños y profesores tienen grabado a fuego. Aquella despedida que tenía que ser por dos semanas y que para no pocos niños será mínimo de seis meses (cuando no definitiva, en los casos de profesores que cambien de etapa o de centro).  

Lo que está sucediendo en los colegios catalanes de las zonas en fase 2 desde este lunes entre fundadas críticas por parte de profesores, familias y sindicatos tampoco tiene demasiado que ver con la idea de "colegio". La tímida reapertura de centros en las regiones sanitarias de Camp de Tarragona, Terres de l'Ebre, Alt Pirineu-Aran, Girona, Catalunya Central, Alt Penedès y Garraf, que representan el 40 % de los colegios públicos y el 25 % de los concertados, ha tenido un impacto muy menor en las vidas de las familias (y de las criaturas). No solo porque la asistencia es voluntaria –el curso seguirá de forma telemática hasta el 19 de junio- sino porque solo se ofrece la posibilidad de llevar a los niños de de uno a seis años y los de final de ciclo (en primaria, solo los de sexto), y siempre que las familias demuestren que tienen que trabajar presencialmente y no disponen de ningún "recurso de custodia". Y solo en horario de 9 a 13 horas, sin servicio de comedor ni de transporte. 

Requisitos estrictos sumados al comprensible miedo de las familias y la desinformación generalizada, que han hecho que la asistencia a los centros abiertos haya sido poca o incluso nula, en algunas escuelas, y que han llevado a las direcciones de algunos centros a decidir no abrir. 

Es el caso del jardín de infancia de Fonollosa (Bages). De las 24 familias de la escuela infantil, solo tres mostraron interés por llevar a sus hijos en esta segunda fase, pero ninguna de las tres cumplía con el requisito de que los dos progenitores trabajaran fuera de casa. El resto de familias ha considerado que es imposible hacer el acompañamiento emocional que los niños necesitan cumpliendo con las normas de distanciamiento social, opinión que comparten con la dirección del centro, que ha optado finalmente por no abrir.

En Vilanova i la Geltrú (Garraf), también ya en fase 2, los centros han acordado no abrir hasta el miércoles para preparar los espacios. En la escuela Llebetx, consideran necesario que los alumnos y los maestros se reencuentren antes de terminar el curso, pero juzgan inviable el modelo de acogida y de distanciamiento que se ha diseñado; opinión muy generalizada en todo el territorio.

Oposición unánime

El plan de desconfinamiento educativo presentado hace unos días provocó la oposición unánime de los sindicatos. "Las medidas no se han pactado y no se ofrecen las garantías sanitarias", señalan sin ocultar su enfado.

La FaPac, por su parte, alerta de que la voluntariedad de asistir presencialmente al aula este mes de junio para recibir apoyo no garantiza que el alumnado con más necesidades educativas y emocionales lo reciba, ya que precisamente esos alumnos son los que están más desconectados. "Dar toda la responsabilidad a las direcciones de los centros supone un perjuicio para aquellos centros con más dificultades que, en muchos casos, no cuenta con los recursos ni la infraestructura suficiente para poder desplegar las medidas anunciadas", consideran dese la federación de ampas, con la mirada puesta en septiembre, como todos.

Un curso 20-21 presencial

El ‘conseller’ Bargalló insiste en que en septiembre las clases se reanudarán de forma presencial, consciente de que la educación a distancia no hace más que incrementar las desigualdades. Lo que aún nadie sabe exactamente es como se hará compatible esa reapertura al 100% de los centros con las medidas de distanciamiento social. El ‘conseller’ asegura que están buscando espacios, como se hizo para hacer frente a la emergencia sanitaria. 

En cuanto a la contratación de profesionales, menos alumnos por aula significa más profesores por centro, Bargalló no se pronuncia y solo dice que se sabrá el número de profesores que se requerirán cuando se tenga claro el número de espacios y la nueva repartición, algo que sucederá según sus cálculos en julio.

La prueba de fuego para los ‘casals’

La tímida reapertura de centros durante este mes de junio también tiene como objetivo que las escuelas estén ya abiertas para facilitar la preparación de los campamentos urbanos de este verano, que, con todas las incógnitas del mundo, siguen en pie. La idea es abrir los colegios en junio y que permanezcan abiertos durante el verano acogiendo las actividades de los 'casals', que este año necesitarán de muchos más espacios que de costumbre.

Mientras hasta ahora estos solo requerían algunas de las dependencias de los colegios, este año han pedido a los centros la integridad de los espacios para poder disponer de patios y entradas distintas, lo que se prevé que sea también la nueva normalidad con la reapertura definitiva de los centros tras el verano.

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