20 feb 2020

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ESTRÉS PATERNAL

Eva Millet: "La sobreprotección incapacita a nuestros hijos"

La escritora señala la ansiedad como una característica general de las familias de hoy, obsesionadas por el éxito de los hijos

Allanarles el camino y resolver sus problemas impide que los niños desarrollen su propia autonomía

Gisela Macedo

Hoy los niños se han convertido en un signo de estatus, en un reflejo de quiénes somos. Parece que tenemos que tener la casa perfecta, el coche perfecto y, ahora, también los hijos perfectos, y muchos padres son capaces de invertir todos los medios posibles para conseguirlo. Son los llamados hiperpadres: un tipo de progenitor cada vez más habitual en el primer mundo, que tiene como principal característica la ansiedad. Ansiedad para que el niño cumpla las expectativas, a quien saturan con hiperprotección, hiperestimulación e hiperconsentimiento. Bajo esta idea impartió su charla Eva Millet, periodista y escritora conocida por analizar el fenómeno de la crianza actual, en el marco del proyecto AprendiendoJuntos de BBVA y organizada en colaboración con EL PERIÓDICO para abordar el asunto de la hiperpaternidad y la ansiedad. 

La hiperpaternidad tiene varias características, como la atención casi obsesiva en los infantes, que nacen sabiendo que son los reyes de la casa, o la falta de límites, que son vistos casi como una agresión a los niños, porque "si les dices que no, ya les has traumatizado”. No obstante, la escritora asegura “son una gran inversión para cuando miden metro noventa y hay que decirles que no pueden llegar a casa a las seis de la mañana”. A esto hay que sumarle la hiperactividad, es decir, niños con agendas de ministro como consecuencia del abuso de las extraescolares. “Nuestros hijos tienen derecho a jugar y a aburrirse, algo muy importante para que desarrollen su creatividad”, aseveró Millet durante el coloquio moderado por la periodista Olga Pereda

Adiós a la autonomía

Esto viene acompañado de una permanente tendencia a resolver cualquier problema que tengan, desde llevarles la mochila hasta hacer los deberes con ellos, arrebatandoles así su autonomía: “Los deberes son una de las primeras responsabilidades que adquieren y así les estamos diciendo que, sin nosotros, no los pueden hacer”, aseveró la escritora. A todo esto, los padres ‘mainstream’ añaden la sobreprotección al kit de la hiperpaternidad, que ha convertido a los niños en seres intocables “a los que nadie puede decir nada y que están constantemente justificados si hacen algo mal”, porque “que el niño no se traume” es el mantra de los padres del siglo XXI.

Sin embargo, de esta sobreprotección está derivando una peculiaridad cada vez más palpable entre las nuevas generaciones: la baja tolerancia a la frustración, lo cual puede suponer un grave problema de cara al futuro. "El día a día está lleno de pequeños y grandes chascos que hay que saber gestionar porque, de lo contrario, la existencia puede acontecer insoportable. No se trata de crear personas masoquistas, sino de darles una cierta resiliencia, una habilidad muy importante para la vida que les viene”, argumentó la escritora.

Hiperpadres: tipos y caracterísitcas

Aunque su esencia es la misma, existen varios subtipos de hiperpadres e hipermadres que Millet a los que describió durante su charla. Está el “padre quitanieves”, que en lugar de preparar al hijo para el camino, prepara el camino para el hijo, quitando de enmedio cada pequeño obstáculo para que no se frustre. También el “padre secretario”, conocido por llevarle la agenda y recoger sus cosas, así como el “padre manager” del niño deportista, que hará lo que sea para que su hijo llegue a la cúspide, por lo que gritará e insultará a quien haga falta durante los partidos. Por último, Millet destacó al “padre bocadillo”, cuya presencia puede detectar en su parque más cercano. Permanece detrás de su hijo, aguantando el bocata o el ‘tupper’ mientras el niño juega y de vez en cuando se gira, da un bocado y sigue jugando. Este tipo de hiperpadre se caracteriza por vivir con el miedo de que el infante muera de hambre si no merienda. 

Es posible que hayamos confundido la protección natural de la paternidad con la hiperprotección y que, en el intento de crear niños con autoestima, en realidad los estemos convirtiendo en seres narcisistas e incapaces para valerse por ellos mismos. “Sobreproteger es desproteger” ratificó la escritora, invitando así a la recapacitación. 

No hace falta ir a Laponia

Pero, ¿De dónde viene esta angustia moderna por la crianza de los niños? Eva Millet asegura que una de las causas es demográfica, porque cada vez tenemos menos hijos y estos suelen ser muy deseados, ya que ha costado mucho tenerlos y su nacimiento es todo un acontecimiento. Además, hemos profesionalizado la paternidad, por lo que hemos convertido algo de lo más natural en “el trabajo más importante de nuestra vida”, como dicen algunos. Tampoco ayudan las demás familias del colegio, del parque o los cuñados, cada vez más competitivas. Te abordan con preguntas tipo: “¿A qué colegio va a ir tu hijo?, "¿No practica este deporte?” y “¿No estudia este idioma?” cosa que, como padres, hace que nos pongamos nerviosos y, sin saber muy bien por qué, acabamos apuntando al niño a cosas que quizás no les corresponden. 

Por si esto fuera poco, Millet señala el hipercapitalismo presente como la guinda del pastel de la ansiedad paternofilial. Los niños son un gran nicho de mercado y la oferta de productos dirigidos a ellos también. Esto se aplica tanto en la educación, donde el abanico de extraescolares es amplísimo, así como en la oferta lúdica, donde arrasa el marketing de las denominadas “experiencias mágicas”. Con esto ya no hablamos solamente de ir a Disneyland París, que es casi un rito de pasaje, sino que también nos bombardean con estancias en el extranjero, safaris, limusinas de cumpleaños y, ahora que llega la Navidad, la famosa visita privada a Papá Noel en Laponia, una súper experiencia que crees que hará inmensamente feliz a tus hijo y que serás un mal padre si no se la das. De modo que acabas yendo a la agencia de viajes, pides un crédito (porque es carísimo), os vais Laponia y, aunque el niño se haya asustado al ver a Papá Noel y tú te hayas resfriado, no importa; porque habéis ido a Laponia, porque quieres que el niño sea feliz y tenga experiencias mágicas. Porque claro, la infancia no es lo suficientemente mágica por sí misma.

Lo que a menudo no pensamos es que, al subirnos al carro de la ostentación y de hacerlo todo a lo grande, puede que sí despertemos la envidia entre los papis de parque o del grupo de WhatsApp del cole, pero no nos hará ser mejores padres a ojos de nuestros hijos. Los niños no necesitan que nos hipotequemos, ni que montemos auténcicos circos por sus cumpleaños para que sean felices. “En realidad, no pasa nada si no viajáis a Laponia. Si vais a ver al Papá Noel de El Corte Inglés y luego a comer unos churros con chocolate, el niño estará igual de contento, porque lo que necesita tu hijo es que le dediques tiempo”, manifestó la escritora. 

Lo de Laponia no es más que un reflejo de la ansiedad excesiva con la que se está viviendo hoy en día la paternidad. Por ello, en última instancia, Eva Millet aboga por relajarse y bajar el ritmo. “Nuestros hijos no quieren unos progenitores perfectos, sino unos padres razonablemente buenos, que les ayuden a adquirir autonomía y que les quieran”, concluye.

La educación como clave para el futuro

En la presentación del coloquio sobre hiperpaternidad y ansiedad organizado en el marco del proyecto AprendemosJuntos de BBVA con la colaboración de EL PERIÓDICOXavier Llinares, director territorial de BBVA en Catalunya, recalcó la apuesta de la entidad bancaria por la educación como factor clave para hacer frente a los retos del futuro. “Hace más de 10 años que nuestra compañía está comprometida con la educación” comentó, haciendo referencia a los programas de educación financiera de los que BBVA ha formado parte. Uno de ellos es 'Valors de futur', en el que han participado más de siete millones de alumnos en todo el Estado y 1,3 millones en Catalunya, así como la colaboración de 200 empleados de la compañía con programas educativos de la Generalitat. “Es un orgullo ver que nuestra gente está plenamente concienciada en este sentido”, declaró Llinares. 

Ahora, BBVA pretende ir más allá de la educación financiera y abordar el asunto de la educación en general. Para ello ha puesto en marcha el proyecto AprendiendoJuntos, que cuenta con “personas transformadoras" como Eva Millet, quien nos invita a reflexionar sobre asuntos tan importantes como la ansiedad que afecta a padres e hijos.

La escritora y periodista Eva Millet durante su ponencia en la sede del BBVA de Barcelona

La escritora y periodista Eva Millet durante su ponencia en la sede del BBVA de Barcelona