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LENGUA Y LITERATURA

Filología Catalana busca alumnos

Los estudios han experimentado un ligero repunte, pero insuficiente para cubrir la demanda de profesores de Catalán

Las facultades empiezan a renovarse y ofrecen titulaciones mixtas

Carmen Jané

Biblioteca central de la Universitat de Barcelona.

Biblioteca central de la Universitat de Barcelona. / RICARD CUGAT

“En Filología Catalana estábamos al nivel de alumnos matriculados que en Latín y Griego, aunque este año ha habido un ligero repunte”, afirma Joan Carbonell, decano de la facultad de Filosofia i Lletres de la Universitat Autònoma de Barcelona. La queja es casi constante en las facultades de Filología Catalana: hay muy pocos alumnos y si la tendencia continúa no está claro que se puedan cubrir todos los puestos de trabajo o que se puedan mantener abiertos tantos departamentos universitarios si no es por un interés político. Hay incluso quien alerta de que el porvenir de la lengua puede estar amenazado si faltan profesores que la enseñen.

“No son estudios populares y quien los cursa tiene una vocación muy grande, pero igual no hemos sabido explicar, ni en la universidad ni en la secundaria, el atractivo de la lengua y la literatura”, sostiene Carbonell. Aun así, el 79,1% de los estudiantes matriculados repetiría, según un informe de la Agència de Qualitat Universitària

La curva de matriculación en estos estudios arroja que este año se han matriculado solo 173 alumnos en todas las universidades catalanas que los imparten presencialmente: Barcelona, Autònoma de Barcelona, Lleida, Girona y Tarragona. Las que tienen más (UB y UAB) no llegan a los 60 en primer curso, y en Lleida, donde se imparte como Lengua y literatura catalanas y estudios occitanos apenas son cuatro.

A estas cifras hay que hay que añadir los 85 nuevos matriculados en la UOC, que suma otros 257 alumnos que se vuelven a matricular de asignaturas para acabar la carrera. Son estudiantes, recuerdan en la universidad, que “van a otro ritmo, porque trabajan y suelen partir la carrera en varios años”. “Hay gente que lo hace como segunda carrera cuando ya están asentados, o como han oído que faltan profesores, pues se reenganchan para acabar”, explica Ona Domènech, directora del grado de Lengua y Literatura Catalana de la UOC. La universidad online no imparte hispánicas.

Estudios con salidas

“Quizá hemos dado la imagen de estudios anticuados, de pasarnos la vida revolviendo pergaminos, cuando no es cierto. Son estudios modernos, con demanda laboral en enseñanza, editoriales, instituciones culturales, asesores para hablar en público…”, afirma Xavier Vila, director del departamento de Filología Catalana de la UB. “Si hasta hemos hecho una página en Facebook para ofertas laborales. Hay gente de otros grados que intenta acceder a dar clases de catalán”.

Son estudios modernos, con demanda laboral en enseñanza, editoriales, instituciones culturales, afirma Xavier Vila, profesor de la UB

“Pero también confluyen varios factores: la bajada de la natalidad, la diversificación de la oferta de humanidades con licenciaturas que pueden competir con temas lingüísticos (nuevos estudios que vinculan más idiomas, humanidades, literatura comparada…). Hay un efecto distracción”, asegura Vila. En cambio, en la Comunitat Valenciana, donde también se imparte el título, el curso pasado se matricularon 74 alumnos en la Universitat d’Alacant y otros 43 en la Universitat de València. Baleares va más a la baja.

“Los estudiantes son muy sensibles a los que les dicen sobre su futuro laboral, y la posibilidad de tener trabajo es decisiva”, afirma Marisa Sotelo, directora del departamento de Filología Hispánica de la UB. Sus índices de matriculados en lengua y literatura castellana doblan los de catalana desde hace años. “Hay una razón de mercado -justifica- y es que el español tiene mucha demanda además en la enseñanza a extranjeros. El departamento de catalán es relativamente joven y las plazas han estado ocupadas hasta hace muy poco”. Las hispánicas se benefician también del aumento de estudiantes extranjeros, gracias a los Erasmus y a los hispanoamericanos que llegan a Barcelona para ampliar estudios, recuerda.

Coincide con ella Natalia Català, directora del departamento de Filologías Románicas de la Universitat Rovira i Virgili de Tarragona: “Los padres marcan mucho a la hora de elegir”. “Hemos hecho políticas de captación de alumnado y mucho trabajo con los profesores de instituto para ir a explicar qué es la filología y acercar a los autores a los estudiantes. Nos lo hemos tomado muy en serio”, afirma.

Rediseño de ofertas

La URV ya tuvo que prescindir de su máster superior en Llengua, Literatura i Cultura Catalanes por falta de alumnado. Un máster que, por cierto, cursó el actual titular de Ensenyament, Josep Bargalló.

También en la UAB, además de la autocrítica, han optado por rediseñar su oferta e impartir títulos que puedan ofrecer más opciones laborales. “Hemos reformulado estudios para ofrecer titulaciones combinadas y se están llenando. Si para estudiar latín y griego eran 20 alumnos, hemos creado el grado de Ciencias de la Antigüedad combinado con historia y arqueología y se han apuntado 62. Y no ha restado alumnos a historia, que este año tiene 160 matriculados con 612 solicitudes.

Los grados más populares, sin embargo, son los que combinan el inglés con otro idioma como francés, castellano y catalán. En el grado de inglés con catalán hay 30 alumnos, cubrimos plazas”, explica Joan Carbonell, decano de Filosofía y Letras.