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TECNOLOGÍAS DIGITALES

Ensenyament vuelve a abrir el debate por el uso del móvil en clase

Bargalló pide al Consell Escolar un informe sobre buenas prácticas en el uso educativo de las nuevas tecnologías móviles

El programa persigue más incorporación de docentes a las enseñanzas tecnológicas

Carmen Jané

Alumnos de un instituto utilizan una aplicación didáctica en clase.

Alumnos de un instituto utilizan una aplicación didáctica en clase. / ALBERT BERTRAN

Casi dos meses después del anuncio de que en Francia se prohibían por ley los móviles en clase, y los planteamientos del Gobierno del PSOE de volver a poner el tema sobre la mesa, el ‘conseller’ de Ensenyament Josep Bargalló se propone reforzar el papel de los terminales en el aula. Bargalló, que siempre ha optado por no ir de espaldas a las nuevas tecnologías, sino por incorporarlas en el aprendizaje, ha pedido al Consell Escolar de Catalunya un nuevo informe sobre cuáles son las mejores prácticas sobre el uso del móvil en el aula, que sirvan para inspirar a otros docentes. La institución creará ahora una comisión para redactarlo.

La conselleria asegura que el encargo quiere “resituar en el contexto actual el uso educativo que se hace de las tecnologías móviles en los centros educativos de Catalunya”, tanto en aprendizaje como en enseñanza y para transformar los centros educativos. El Consell Escolar ya emitió un informe en el 2015 sobre cuáles habían de ser las directrices del uso de la tecnología móvil que es el que hasta ahora se ha utilizado como guía en los centros más innovadores. En él se incluye tanto los 'smartphones' como las tabletas y los lectores de libros electrónicos y pide que se aborden en la vida escolar “desde la convivencia y los valores éticos y ciudadanos a los aspectos técnicos, al currículum y al aprendizaje a lo largo de la vida”.

Es decir, que sean instrumentos, se usen para organizar el trabajo, para aprender y para comunicarse y participar en la vida ciudadana. El texto insistía en las ventajas de la tecnología móvil para personalizar el aprendizaje, llevarlo a cualquier parte y agilizar la evaluación. También advertía sobre el impacto que pueden tener en la convivencia, con casos de ciberacoso o de cesión de datos no queridos, entre ellos las imágenes personales.

Profesores al día

El informe del 2015 reclamaba también que los profesores se pusieran al día en competencias digitales para “conducir” las actividades de los alumnos y les sirvieran de “ejemplo”. Esta línea ha continuado y se habla de “competencia digital” como parte del currículo educativo. Esta sigue siendo una de las líneas en que se pretende insistir más, por lo que Ensenyament prepara la contratación de 836 nuevos docentes especializados en el ámbito tecnológico, para reforzar una cartera de 4.646 profesores, según publicó el diario Ara. 

Así, frente a opiniones como la de la ministra de Educación, Isabel Celaá, que propuso “valorar” la prohibición si ayudaba a quitar a los adolescentes de la “adicción digital”. Unas declaraciones que resultaron sorprendentes de quien había impulsado, en su etapa en el Gobierno vasco, la digitalización de las escuelas vascas mediante el programa Eskola 2.0.

El sistema educativo catalán es ejemplo con las M-Schools, un programa desarrollado con la Mobile World Capital y el Mobile World Congress, que propone implicar a los alumnos a crear 'apps' como parte de los proyectos educativos de centro.  Hasta ahora lo han seguido en sus cinco ediciones (van por la sexta) 133.000 alumnos de toda Catalunya y 3.500 docentes, de los que aseguran que son "el legado del programa", explica Albert Forn, director de M-Schools. 

Las iniciativas que se han presentado hasta ahora suelen relacionar ámbitos trabajados en clase, como la sostenibilidad, la convivencia, el medio ambiente o la diversidad con proyectos tecnológicos que implican el desarrollo de habilidades digitales y de gestión de proyectos, a veces incluso de simulación de empresa. 

Pero no todos los institutos entienden de esta forma el móvil en el aula. El Sindicat de Professors de Secundària reclamaba también este pasado septiembre la prohibición de tener móviles en clase con el argumento de que contribuían a "distraer al alumnado", reduciendo su concentración. También recordaban el riesgo de tener a alumnos "hiperestimulados que no perciben la realidad manual perdiendo la creatividad en tres dimensiones. Algún instituto que prohibió en su día el móvil, todavía lo mantiene, pese a sus programas de fomento tecnológico.